La entrega del HMS Audacious se retrasa otros 17 meses

Se trata de la cuarta unidad de la clase Astute e incorpora diversas mejoras frente a las tres unidades precedentes

El Reino Unido, a pesar de su complicada situación política, está poniendo todo de su parte para mantener unas capacidades submarinas sobresalientes. En la imagen, una SSN clase Astute. Foto - BAE Systems.
  • La entrega del HMS Audacious se retrasa otros 17 meses.
  • Se trata de la cuarta unidad de la clase Astute e incorpora diversas mejoras frente a las tres unidades precedentes.
  • El retraso se suma a la lista de contratiempos y sobrecostes que ha sufrido el programa naval más polémico de los últimos tiempos en el Reino Unido.

El pasado día 16 de octubre, el Ministro de Defensa británico, Stephen Lovegrove, aprobó oficialmente el nuevo cronograma de entrega del submarino de ataque HMS Audacious, la cuarta unidad de la clase Astute. En este documento se admite que este SSN no será entregado a la Royal Navy al menos hasta enero de 2021, esto es, casi año y medio después de lo inicialmente previso.

Como informó el pasado mes de julio la web británica Save the Royal Navy, existía una notable  preocupación debida a la acumulación de problemas técnicos y, muy especialmente, por la opacidad de la administración, que apenas admitía que se estaban llevando a cabo lo que eufemísticamente denominaron como «reparaciones no planificadas».

El HMS Audacious fue botado en el astillero de Devonshire en abril de 2017 y cuando ya han transcurrido nueve años tras la entrega del primer buque de la clase, el HMS Astute, resulta cada vez más complicado justificar los sucesivos retrasos e imprevistos, por más que incorpore nuevos sistemas en relación a sus gemelos, hasta el punto de que muchos lo consideran un Astute «Block 2».

Mientras tanto, es la Royal Navy la que padece las consecuencias de este retraso inesperado, alargando de forma peligrosa la vida de las tres unidades de la clase Trafalgar que restan en servicio, el Trenchant, el Talent y el Triumph, cuando según los cronogramas iniciales, el Audacious debería haber sido recibido hace ya dos meses, en agosto de este año.

Con todo, la antigua gran potencia naval mantiene aún unas capacidades envidiables. Incluso a pesar de la convulsa situación política que está viviendo Londres en los últimos años, es digno de admiración que hayan logrado aprobar la construcción del séptimo y último SSN de la clase Astute. La industria naval británica, aunque potente aún, ha quedado muy restringida con el cierre de astilleros y la pérdida masiva de mano de obra especializada y técnicos cualificados, algo que lucha por cambiar a base de reorganizaciones industriales y de influencia política y que está apuntalando gracias a contratos multimillonarios como los logrados en Australia o Canadá para construir las futuras fragatas Type 26.

Submarinos de ataque

En la actualidad la prioridad de la Royal Navy en el campo de los submarinos pasa por finalizar el programa Astute, al fin encarrilado después de múltiples retrasos, un gran sobrecoste y de necesitar ayuda técnica de General Dynamics, mientras comienzan la construcción de los nuevos SSBN Dreadnought. Por lo tanto, con las gradas ocupadas por los nuevos SSBN, a los futuros SSN no se les espera, como muy pronto, hasta mediados de 2030. Sin embargo, ya en 2.018 se han asignado 20 millones de libras para el estudio del programa SSN(R) que constituirá el relevo de los Astute.

Al igual está haciendo la US Navy, el SSN(R) retornará hacia un concepto de submarino de ataque oceánico, dejando las funciones complementarias y la guerra litoral en un segundo plano. Está por ver si la convulsa situación política que vive el Reino Unido debido al Brexit, afecta de manera significativa a su capacidad industrial. La relación especial que mantiene con Washington seguramente saldrá reforzada en muchos aspectos, y este programa será uno de ellos, amén de los importantes vínculos que los submarinos británicos ya mantienen con los estadounidenses, tanto en tecnologías como en procesos compartidos. En cualquier caso, la amenaza, real o no, de los submarinos rusos en las costas británicas vuelve a priorizar la operación de estos en las zonas más septentrionales y una función ASW primaria, retornando a conceptos ya trabajados durante la Guerra Fría.

Existe una fuerte presión por parte de diversos grupos de interés en el Reino Unido por retomar la construcción de submarinos convencionales, con la idea de reactivar la industria, incrementar las exportaciones a la Commonwealth y aumentar el número de unidades operativas con la Royal Navy. Solo después del Brexit, y con un importante apoyo político, podría reactivarse dicha línea de producción, de la cual Reino Unido fue un gran exponente unas décadas atrás. Solo es por el momento un deseo, en tanto la pérdida de capacidades, sobre todo de personal, hace de esta una tarea extremadamente difícil. Eso sin hablar de la financiación, pues nadie aclara de dónde podrían sacarse los fondos necesarios para ejecutarla.