Nuevos hitos para los CVN de la clase Gerald R. Ford

En breve se celebrará la ceremonia de puesta a flote de la segunda unidad, el CVN-79 John F. Kennedy

Llenado del dique en el que se está construyendo el CVN-79 John F. Kennedy
  • En las últimas horas Huntington Ingalls Industries-Newport News Shipbuilding ha procedido a inundar el dique en el que se está construyendo la segunda unidad de la serie.
  • Se trata de los buques más caros de la historia, con un coste por unidad que se calcula en torno a 13.000 millones.
  • En breve será bautizada oficialmente la segunda unidad, como CVN-79 John F. Kennedy, en una ceremonia programada para el 7 de diciembre, una fecha emblemática para la US Navy por coincidir con el ataque aéreo sobre Pearl Harbor de 1941.
  • Recientemente el Gerald R. Ford ha obtenido la certificación para que sus cables de recogida operen con los Greyhound y Hawkeye y ha puesto a prueba su sistema de autodefensa abatiendo dos misiles antibuque.

En las últimas horas Huntington Ingalls Industries-Newport News Shipbuilding ha procedido a inundar el dique en el que se está construyendo la segunda unidad de la serie. La botadura oficial del CVN 79 está programada para el próximo martes y, muy lejos de lo que es tradicional en otras latitudes, se celebrará aproximadamente con tres meses de antelación sobre el calendario previsto, lo que deja a las claras la evolución que está viviendo este programa después de los problemas registrados en la fase de diseño y durante la construcción de la primera unidad. Todo ello, en cualquier caso, es lógico, dado el alto número de componentes de nuevo desarrollo frente a sus predecesores de la clase Nimitz.

Antes del llenado del dique, tanto el Capitán de Navío Todd Marzano, oficial al mando del CVN-79 John F. Kennedy como su tripulación, participaron en una ceremonia de corte de cinta el pasado día 1 de octubre para establecer oficialmente a la tripulación en el interior del barco y designar el edificio donde trabajarán los marineros durante el resto del proceso de construcción y es que es necesario que un importante número de estos esté a bordo en las fases finales de construcción, para familiarizarse con algunos de los equipos e ir adaptando el buque para su futura entrada en servicio, dado que hay que integrar todo el mobiliario, hacer habitables y confortables las zonas comunes, etc.

Armadas huecas

En cualquier caso, por el momento, y una vez se celebre el bautizo del buque, este será amarrado en el río James, en donde abordará el proceso de integración de sistemas y las pruebas, que continuarán hasta que sea entregado a la US Navy en 2022. Hasta entonces habrá de afrontar entre otros las primeras pruebas de mar, a cargo de la empresa, en las que se certificará el correcto funcionamiento de todos los sistemas relacionados con la propulsión, así como la estabilidad y maniobrabilidad del buque.

Posteriormente será la US Navy quien realice sus propias pruebas tanto de navegabilidad, como de integración de sistemas, antes de aceptar el buque para el servicio, un proceso que debería acortarse notablemente frente a la primera unidad, ya que buena parte de los sistemas se habrán certificado en esta y podrán quemarse etapas.

Los buques de la clase Gerald R. Ford son, con permiso de la clase Typhoon soviética (Proyecto 941 Akula), los buques más caros de la historia, con un coste por unidad que se calcula en torno a 13.000 millones de dólares y es que incorpora un buen número de sistemas de nuevo cuño, destacando el sistema de catapultas electromagnéticas (EMALS), que permitirá una tasa de salidas superior a los de cualquier portaaviones hasta la fecha sin la complejidad de los sistemas de vapor, que necesitan de complejos circuitos para que el gas circule.

Las Flotas Mosquito

También será importante, como complemento, el nuevo sistema de recogida de aeronaves, certificado recientemente con los aparatos en servicio más pesados de la US Navy, así como el conjunto de sensores -liderado por un radar AESA diseñado por Raytheon, así como los sistemas de autodefensa, que también se han probado con éxito recientemente frente a misiles antibuque.

El John F.Kennedy ha estado en construcción en su ubicación de Newport News desde 2015 y continúa preparándose para su bautizo, que está programado para el 7 de diciembre una fecha emblemática para la US Navy por coincidir con el ataque aéreo sobre Pearl Harbor de 1941.

Proa del CVN-79. Fuente – US Navy

 

 

Avances en la certificación de diversos subsistemas

Raytheon y la US Navy han dado por finalizadas el pasado mes de junio las pruebas de desarrollo de la última generación del Sistema de Autodefensa para Buques (Ship Self Defense System o SSDS) integrado en el Sistema de Combate del portaaviones de propulsión nuclear USS Gerald R. Ford (CVN 78). La prueba se llevó a cabo en la costa de California y se ha realizado utilizando dos blancos no tripulados.

A lo largo del ejercicio, el SSDS localizó, clasificó, fijó y derribó ambos blanco aéreos.

El Aircraft Recovery Bulletin (ARB) publicado el pasado 2 de agosto confirma que el nuevo portaaviones USS Gerald R. Ford podrá operar, una vez regresa al mar, con los aviones de hélice Greyhound y Hawkeye, los más pesados de cuantos componen su ala aérea embarcada, gracias a que al fin el AAG (Advanced Arresting Gear), hasta ahora en pruebas, ha sido certificado para ser utilizado con esta clase de aeronaves.

De esta forma, el CVN-78 logra un nuevo hito que no será necesario volver a superar en el resto de buques de la clase. El USS Gerald R. Ford es el primer portaaviones de nuevo diseño de la US Navy en cuatro décadas y aunque su puesta en funcionamiento está resultando una tarea titánica y coste de adquisición ha superado lo inicialmente previsto, incorpora notables mejoras frente a la clase precedente que van desde nuevos sistemas de radar a catapultas electromagnéticas y desde un nuevo sistema de recuperación de aeronaves a mejoras en la seguridad y habitabilidad o la necesidad de un menor número de tripulantes.