Rusia inicia la construcción de dos nuevos submarinos del Proyecto 636.3

Nombrados como "Ufa" y "Magadán", serán la 9ª y 10ª unidad de esta variante modernizada del Proyecto 877 Kilo original

Submarinos Proyecto 636.3 Kilo "Krasnodar" y "Novorossiysk" de la Armada Rusa
  • Rusia iniciará mañana, día 1 de noviembre, la construcción de dos nuevos submarinos del Proyecto 636.3 destinados a la Flota del Pacífico.
  • Nombrados como «Ufa» y «Magadán», serán la 9ª y 10ª unidad de esta variante modernizada del Proyecto 877 Kilo original.
  • De media, los Astilleros del Almirantazgo de San Petersburgo necesitan dos años para finalizar cada nuevos submarinos diésel-eléctrico.
  • La Armada Rusa y las oficinas de diseño continúan trabajando en la clase Kalina, que ha de sustituir en el futuro a la clase Kilo.

Dos nuevos submarinos diésel-eléctricos del Proyecto 636.3 del proyecto, el Ufa y el Magadán, serán iniciados mañana en los Astilleros del Almirantazgo, en San Petersburgo, según ha anunciado el almirante Nikolai Yevmenov, comandante en jefe de la Armada Rusa (VMF), tras una reunión de trabajo celebrada en los propios astilleros y en la que se abordó la situación del programa de construcción de submarinos convencionales para la armada.

El almirante Yevmenov tuvo la oportunidad de escuchar los informes de los jefes de departamentos y direcciones especializadas del astillero acerca de la disposición de la empresa para iniciar la construcción de los futuros submarinos Ufa y Magadán y también de discutir las modificaciones que estos habrán de incorporar para adaptarse a las particularidades del Extremo Oriente, pues serán destinados, en ambos casos, a la Flota del Pacífico.

Submarinos de ataque

Por su parte, Alexander Buzakov, director general de la empresa informó sobre la situación de los astilleros que dirige y se felicitó por la capacidad de iniciar a un tiempo la construcción de dos nuevos buques algo que, según sus palabras, «Ilustra las capacidades de la planta y la madurez del proceso de construcción por lotes de submarinos no nucleares».

La clase Kilo original comenzó a entrar en servicio en 1980 siendo su denominación soviética Proyecto 877. Lo hizo como submarino convencional de ataque, en las versiones ASW y ASuW, y posteriormente fue mejorado con capacidades SLCM, encontrándose desde sus orígenes en la vanguardia de las capacidades. Producido en grandes cantidades para la Flota Soviética, lograría importantes éxitos al ser exportado a la India, Argelia, Irán y China. Eran momentos en que la necesidad de divisas fuertes azuzaba este tipo de contratos.

Las Flotas Mosquito

Una versión mejorada, la 636, también seria exportada ya en tiempos de la Federación Rusa a China, Argelia y Vietnam, totalizando 20 unidades. Todo mientras una versión local para la Armada Rusa -la 636.3 a la que pertenecen estos nuevos submarinos- se convertía en esta última década en el futuro de la Armada Rusa con 6 unidades en servicio y 2 más actualmente en construcción.

El programa se espera alcance las 18 unidades repartidas entre las Flotas del Pacifico, el Mar Negro y el Báltico, permitiendo la regeneración de las capacidades submarinas en dichas flotas y con la excepción de la Flota del Norte que seguiría un camino diferente, en base a SSN/SSGN.

Armadas huecas

Sin embargo, la clase Kilo y sus variantes, con casi 40 años de diseño a sus espaldas, debe llegar a su fin algún día. Se suponía que su sustituto debía ser la clase Lada, un revolucionario submarino convencional nacido en la década de 1990 con AIP incorporado y casco simple. La primera unidad, el San Petersburgo, tras 13 años de construcción y pruebas, sería el primer gran fracaso de la industria naval rusa post-soviética.

Después de años de pruebas por parte de la VMF con la continua supervisión de la Industria, se determinó que las prestaciones finales de la plataforma no alcanzaban el mínimo exigible por parte de la Flota, aunque recientemente se ha retomado la construcción de dos unidades más autorizadas hace años. Incluso se habla de otras dos más de diseño corregido.

Submarinos OTAN

El fracaso del Lada fue el motivo por el cual se continuo apostando y trabajando en el Kilo, no porque este fuera una plataforma sobresaliente, sino por la necesidad de mantener las gradas de los astilleros operativas y el flujo de divisas fluyendo, así como continuar mejorando las tecnologías submarinas, aunque fuera sobre una plataforma conocida.

Aunque las capacidades de producción de los Kilo en los astilleros rusos son muy buenas -menos de 2 años por unidad-, es patente la incapacidad de estos para trabajar de forma viable, desde el punto de vista económico, en las nuevas plataformas.

Con todo, actualmente se baraja ya la construcción de una nueva clase sucesora de los Kilo/Lada, la clase Kalina. Poco se sabe de este submarino convencional de 5ª Generación, salvo que se baraja muy seriamente la posibilidad de equiparlo con un AIP de nuevas prestaciones, aunque la capacidad de Rusia de desarrollar un nuevo SSK y una nueva planta AIP es un debate que queda abierto. Sin embargo es un punto clave si en algún momento la industria naval rusa pretende dejar atrás la herencia soviética y comenzar a explorar nuevos conceptos.