Rusia bota su nuevo rompehielos «Ivan Papanin»

Se trata de un buque clave para los planes rusos en el Ártico, dado que a las funciones de rompehielos une las de patrullero oceánico, aunque su armamento es más parecido al de una corbeta

Los Astilleros del Almirantazgo han botado el rompehielos del Proyecto 23550 "Ivan Papanin" el pasado 25 de octubre.

  • Los Astilleros del Almirantazgo han botado el rompehielos del Proyecto 23550 «Ivan Papanin» el pasado 25 de octubre.
  • Se trata de un buque clave para los planes rusos en el Ártico, dado que a las funciones de rompehielos une las de patrullero oceánico, aunque su armamento es más parecido al de una corbeta.
  • Por el momento se mantienen dos unidades en construcción para la Armada Rusa, aunque se planea construir al menos dos más para la Guardia de Fronteras.

Los Astilleros del Almirantazgo, dependientes de la United Shipbuilding Corporation han botado el rompehielos del Proyecto 23550 «Ivan Papanin» el pasado 25 de octubre. Se trata de un buque clave para los planes rusos en el Ártico, dado que a las funciones de rompehielos une las de patrullero oceánico, aunque su armamento es más parecido al de una corbeta.

A la ceremonia de botadura asistieron, entre otros, el almirante Viktor Chirkov, quien se congratuló por el hecho de que Rusia tendrá, por primera vez, una clase de patrulleros árticos con todas las de la ley, que tendrán que «garantizar la seguridad de la navegación y la investigación en el Ártico y proteger nuestros intereses nacionales».

¿Un Ártico navegable?

El progresivo deshielo del Ártico, provocado por el calentamiento global, marcó el pasado mes de febrero un nuevo mínimo, según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica norteamericana (NOAA). De hecho, en los últimos 30 años el espesor de la capa de hielo se ha reducido a la mitad: de 3,6 metros a 1,8 metros, lo que está abriendo la conocida como Ruta del Norte (pero también el Paso del Noroeste) a un número creciente de buques, algo que a su vez, está forzando a los estados ribereños a invertir cantidades crecientes en la defensa de dichas rutas.

La clase Ivan Papanin ha sido diseñada de tal forma que puede funcionar como un remolcador, un barco de escolta y un rompehielos. De esta forma, operará en el hielo Ártico (siempre que su grosor no exceda los 1,7 metros) escoltará a los buques que se hayan quedado atrapados en la Ruta del Norte hasta puertos seguros, apoyará a los buques de suministro, participará en operaciones de rescate y entregará cargas especiales a otros buques e incluso submarinos de la Armada Rusa. Además de lo anterior, los buques del Proyecto 23550 están diseñados para proteger y monitorizar los recursos del Ártico, contando con la capacidad de embarcar a un grupo de científicos, así como sus equipos.

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Para ello, los nuevos buques contarán con un desplazamiento de 8.500 toneladas, una eslora que excede el centenar de metros, una manga de 20 (aspecto crucial, pues de la manga depende la capacidad de abrir paso a otros buques) y una capacidad de permanencia en la mar de 60 días. La tripulación estará compuesta por alrededor de 60 personas.

Quizá lo más destacable de estos nuevos buques tenga que ver con su armamento y es que el Ivan Papanin contará como armamento principal con un cañón AK-176MA de 76 mm, pero también contará para su autodefensa con sistemas portátiles de defensa aérea. Lo más chocante, quizá, es que ha sido diseñado para incorporar en un futuro, si fuera necesario, el sistema de misiles Kliber-NK. Por otra parte, cuenta con una cubierta y un hangar suficientes para acomodar helicópteros Ka-27 y vehículos aéreos no tripulados, así como con dos botes de asalto de alta velocidad Raptor (proyecto 23321).