Rusia y Sudáfrica se aliarán para construir armamento

La influencia rusa en África no deja de crecer y su cartera de pedidos de armamento alcanza ya los 14.000 millones de dólares en el continente

Tras celebrarse la reciente cumbre entre Rusia y África, han salido a la luz informaciones referentes a los planes de ambos países para crear diversas joint ventures y asociaciones entre sus industrias militares, con la intención de fabricar armas en suelo sudafricano.

  • Rusia y Sudáfrica se aliarán para construir armamento en el país africano.
  • La influencia rusa en África no deja de crecer y su cartera de pedidos de armamento alcanza ya los 14.000 millones de dólares en el continente.
  • Rusia podría encontrar en Sudáfrica el complemento perfecto a la hora de desarrollar soluciones específicas para las necesidades de los estados africanos, además de aportar una solución a los graves problemas por los que atraviesa la industria armamentística del país.

Tras celebrarse la reciente cumbre entre Rusia y África, han salido a la luz informaciones referentes a los planes de ambos países para crear diversas joint ventures y asociaciones entre sus industrias militares, con la intención de fabricar armas en suelo sudafricano.

Según el propio Director del Servicio Federal de Cooperación Tecnico-Militar de Rusia, Dmitry Shugayev, Sudáfrica posee el complejo militar-industrial más desarrollado de África y Rusia está interesada en cooperar con él. La idea no es baladí, pues Sudáfrica, con empresas como Denel ahora de capa caída, ha sido capaz durante décadas de desarrollar soluciones específicas a algunos de los problemas particulares de la guerra en dicho continente. Así, se especializó en desarrollos como los MRAP, un aspecto en el que Rusia va un paso por detrás.

Denel afronta un plan de reestructuración

De esta forma, las industrias de ambos países podrían complementarse, Rusia contaría con un socio estratégico en el continente y juntos podrían competir por hacerse con nuevos contratos tanto en África, como en Iberoamérica o en algunos países de Oriente Medio y Asia. Además, Rusia podría aportar el capital necesario para garantizar la viabilidad del complejo militar-industrial sudafricano, que está pasando por momentos dramáticos.

En declaraciones del propio Shugayev «hay algunos proyectos de cooperación prometedores relacionados con el desarrollo y la fabricación conjunta de armas y equipos militares tanto para las fuerzas armadas nacionales de nuestros países como en interés de terceros países».

La Armada Sudafricana en situación crítica por sus problemas presupuestarios

No hay que olvidar que la lucha por hacerse con nuevos contratos e influencia política en el continente negro está siendo encarnizada y se está librando a varias bandas, con Rusia peleando por mantener e incluso incrementar su parte del pastel (las exportaciones de armas a África ya suponen entre el 30 y el 40% de sus exportaciones totales), la República Popular de China pujando por transformar su influencia política y económica en nuevos contratos armamentísticos y jugadores tradicionales como los EE. UU. , el Reino Unido o Francia peleando por no perder su cuota de mercado

Rusia, cuyas exportaciones de armas habían caído hasta un 17 % entre 2014 y 2018 en comparación con el periodo 2009-2013 (en parte por las sanciones internacionales), cuenta en la actualidad con una cartera de pedidos en África de 14.000 millones, una parte notable de su cartera total de 55.000 millones. En el último año, sin embargo, las ventas parecen estar recuperándose y, de hecho, en 2018 volvió a adelantar al Reino Unido como el segundo exportador a nivel mundial, solo por debajo de unos Estados Unidos que en los últimos años han copado la primera plaza.

 

 

 

Problemas para Sudáfrica

En los últimos meses la situación de la industria de defensa y las Fuerzas Armadas en Sudáfrica no ha hecho más que empeorar, a la par que la situación política del país. Para empezar, la nueva junta directiva de Denel, la otrora poderosa empresa armamentística, ha elaborado un complejo plan de reestructuración en colaboración con la empresa consultora externa PWC y ha designado un nuevo CEO, Danie du Toir, con amplia experiencia en el sector de defensa en Sudáfrica y Europa y que será el encargado de llevar a la empresa, en horas bajas, a la senda de la competitividad.

Denel tiene la intención de solicitar al gobierno sudafricano una recapitalización de 2.800 millones de Rands sudafricanos, aproximadamente 160 millones de euros, así como de negociar con el Departamento de Defensa de Sudáfrica para lograr una base de pedidos sostenible y es que los problemas presupuestarios han limitado el crecimiento y la modernización de la industria de defensa de Sudáfrica.

Los retrasos en las entregas del VCI Badger afectan al Ejército Sudafricano

Por otra parte, y como consecuencia de lo anterior, los problemas financieros y de personal que está sufriendo la empresa Denel Land Systems, y que se derivan a su vez del plan de reestructuración al que está siendo sometido el conglomerado del que forma parte, están pasando factura a su capacidad de producción y provocando serios retrasos en el calendario de entregas del nuevo VCI sudafricano, el Badger, una variante producida localmente del conocido 8×8 Patria AMV, del fabricante finlandés Patria, en servicio en más de media docena de países.

Por último, en los últimos meses el Vicealmirante Hlongwane, jefe de la Armada Sudafricana, se ha quejado amargamente de los problemas de operatividad de la institución que comanda. Así, si se requieren al menos 12.000 horas de mar al año para asegurar la capacitación del personal suficiente para mantener las embarcaciones en funcionamiento, actualmente solo cuentan con recursos para navegar apenas la mitad de horas.

Piezas ATP sobre ruedas

Los problemas más graves, no obstante, no son estos, sino los relativos al mantenimiento de los buques y es que si se necesitan al menos 73 millones de euros al año (1.191 millones de rands) solo para mantener en funcionamiento los buques, en la actualidad están destinando a este menester apenas 17 millones (276 millones de rands), lo que es a todas luces insuficiente y ha dejado ya varios buques en puerto por lo insegura que se ha tornado la navegación en estas condiciones.

Según el vicealmirante, se necesitan urgentemente 42 millones de euros (700 millones de rands) para reacondicionar una de las tres fragatas en servicio, algo que se repetirá en los próximos años con el resto de unidades, a la vez que se requieren 24,5 millones de euros (400 millones de rands) para hacer lo propio en uno de los dos submarinos que mantienen en su inventario. Si el dinero no se recibe pronto, deberán ser dados de baja antes de tiempo, con lo que eso supone en pérdida de capacidades para una armada que no hace tanto tiempo era la más fuerte de la región.