Rusia iniciará la construcción de su primer LHD en primavera

La agencia Tass afirma que el primero de los dos buques será entregado a la Armada Rusa en 2027

Una de las maquetas presentadas en los últimos años de lo que podrían ser los futuos LHD de la Armada Rusa

  • Rusia iniciará la construcción de su primer LHD en primavera de 2020
  • La agencia Tass afirma que el primero de los dos buques será entregado a la Armada Rusa en 2027.
  • La construcción de los dos buques planeados se llevará a cabo en los astilleros de Kerch (Crimea), una de las pocas instalaciones con capacidad para este tipo de proyectos en Rusia.

Según diversos medios de comunicación rusos, el país va a iniciar la construcción de los dos buques portahelicópteros para la Armada Rusa, a lo largo de la próxima primavera. Estos buques deben ocupar el papel que en un principio estaba reservado a las dos unidades de la clase Mistral contratatadas en Francia y que fueron revendidas a Egipto tras las sanciones derivadas de la intervención rusa en la Guerra del Donbáss y la anexión de Crimea.

Aunque todavía se desconocen los detalles exactos sobre el diseño -en los últimos años se han barajado opciones totalmente diferentes entre sí-, lo que sí se conoce, como se esperaba desde hacía tiempo, es que ambos navíos van a ser construidos en las instalaciones de Zaliv en Kerch (Crimea). Se trata de uno de los pocos diques que hay en la Federación Rusa con capacidad para llevar a cabo trabajos de semejante magnitud y en ellos se han construido en el pasado desde buques militares como fragatas o corbetas a petroleros. De hecho, con unas dimensiones de 355 x60 metros, teóricamente puede llevar a cabo la construcción de buques de más de 150.000 toneladas.

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La noticia sobre la puesta de quilla del primer buque, que parece haber partido de personal del propio astillero, hace referencia a buques de alrededor de 15.000 toneladas (como referencia los citados Mistral poseen un desplazamiento de 21.300 toneladas a plena carga) y capaces de operar con una decena de helicópteros, lo que está muy lejos de los 16 aparatos pesados y hasta 35 ligeros que pueden transportar los buques galos, pero podría ser suficiente para el caso ruso, cuya estrategia y doctrina tienen poco que ver con las francesas.

Lo que sí parece seguro es que, además de las aeronaves, los futuros buques contarán con la capacidad de transportar un batallón de Infantería de Marina con sus pertrechos y de desembarcarlos no solo mediante el empleo de helicópteros, sino también de lanchas de desembarco, adoptando así por primera vez un concepto moderno de las operaciones anfibias, más completo que el de buques en servicio como los Ropucha o el Ivan Green.

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Por otra parte, otra de las informaciones importantes surgidas a raíz de este anuncio tiene que ver con la fecha de entrega de los buques y es que se espera que el primero de ellos sea recibido por la Armada Rusa antes de que expire el programa de armamentos que finaliza en 2027, aunque la entrada en servicio definitiva quizá no se produzca antes de 2030.

Por el momento, lo que sí parece seguro es que la etapa de diseño ha entrado ya en su fase final, tras superar diversos hitos en los últimos años y que debería finalizar antes de que acabe el año, lo que haría posible la aprobación por parte del Ministerio de Defensa ruso de la construcción de la primera unidad en la fecha prevista.

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Queda por ver qué trabajos de modernización se llevarán a cabo en el astillero, pues se trata de una instalación que, aunque se mantiene en activo y con carga de trabajo, sigue careciendo de un número adecuado de grúas pórtico (cuenta con una única unidad) y en el que, pese a haber espacio de crecimiento, no se han llevado a cabo reformas de importancia en los últimos años. No obstante, construir estos buques en Crimea, aportando importantes fondos a la región, parece una decisión más lógica por parte rusa que trasladar su construcción a los astilleros de Zvezda, en el Extremo Oriente Ruso y que son quizá la única otra instalación capaz de acometer semejante proyecto.

También será interesante ver como resuelve Rusia los problemas de motorización que han afectado a algunas de sus unidades, como las fragatas de la clase Gorshkov, que han tenido que extender una y otra vez sus pruebas de mar por problemas relacionados con la propulsión, uno de los auténticos cuellos de botella de la industria naval rusa, pese a los esfuerzos que el país está llevando a cabo para contar con una capacidad propia en este aspecto.