Navantia, Damen, TKMS y Naval Group compiten por fabricar los futuros submarinos holandeses

En los próximos meses se conocerá el nombre de las dos empresas finalistas

Submarino S-80
Infografía del futuro Submarino S-80 de la Armada Española. Fuente - Armada Española

  • Navantia compite con Damen, TKMS y Naval Group por un contrato de 3.500 millones de euros en Holanda.
  • Se espera que en breve se anuncie el nombre de las dos empresas finalistas.
  • La decisión sobre el ganador final se tomará en 2022 y la entrega del primer submarino debería llevarse a cabo en 2027.
  • El consorcio formado por Damen y Saab y Naval Group son los concursantes que parten a priori con más posibilidades.

La Haya se está preparando para designar a las dos empresas finalistas que lucharán por el contrato destinado a construir hasta cuatro nuevos submarinos para la Armada Real de los Países Bajos y que ha sido valorado en hasta 3.500 millones de euros. La elección del ganador está prevista para el año 2022, una vez se analicen las propuestas de los finalistas incluyendo no solo las capacidades de los diseños presentados o los plazos de construcción, sino también las contraprestaciones industriales, que se estiman vitales en este concurso.

Anunciado hace un año, el programa de reemplazo de la clase Walrus está ya tomando forma y en breve se espera una decisión del gobierno de los Países Bajos respecto a que dos empresas pasan a la fase final, de los cuatro candidatos que han sido consultados por el país: Navantia (España), Damen y Saab (Holanda y Suecia), TKMS (Alemania) y Naval Group (Francia).

Submarinos espía

Una vez se decida sobre los dos finalistas, el concurso entrará en una nueva fase en la que deberán presentar propuestas concretas y en la que se examinará con detenimiento el retorno que suponga para los Países Bajos. Precisamente este es uno de los puntos fuertes de la oferta del consorcio formado por Damen y Saab, ya que han prometido una carga de trabajo  notable y equivalente en horas a la contratación de 15.000 empleados a jornada completa durante un año. Además, su modelo, basado en el A-26 sueco ya en construcción, incorpora soluciones de vanguardia.

Se trata de un pequeño submarino de 1.930 toneladas con una tripulación de entre 17 y 31 tripulantes en función de la misión. Cuenta con una alta automatización y está especialmente diseñado para operaciones aguas litorales y mares cerrados, como las del Báltico, su entorno natural de operación. Contará además con motores anaerobios Stirling, los cuales no debemos olvidar, son de origen sueco, y le permitirán una autonomía de 45 días de navegación con 18 de ellos en inmersión. Está también optimizado para las operaciones especiales, contando con un módulo para la entrada y salida de buzos.

Submarinos de ataque

Las contraprestaciones industriales y la carga de trabajo son también una de las bazas que juegan los franceses de Naval Group, aliados con el constructor local Royal IHC, especializado en buques offshore y que podría trasladar buena parte de la construcción a las instalaciones del citado fabricante en los Países Bajos. Además, Francia se presenta con una variante de los Barracuda, un modelo que ya ha conseguido contratos no solo en el propio país, sino también en Australia.

Los Barracuda poseen los timones en forma de X y unas líneas hidrodinámicas mejoradas buscando la eficiencia. A las capacidades de la plataforma hay que añadir los avances que Naval Group, en conjunción con la multinacional francesa de electrónica Thales está logrando en cuanto a la incorporación de UUV y los apoyos que estos puedan proporcionar a los submarinos en operación. Sin embargo, también sufren problemas. En el caso del SSN Suffren, el retraso en el programa es significativo y se debe a los desafíos de adaptar el reactor de los SSBN, el K15, al nuevo modelo, aunque esto no debería afectar a la variante convencional.

El futuro de la Armada Española

TKMS, que se encargará de la construcción de los futuros submarinos noruegos en los próximos años y que viene de exportar a numerosos países modelos como los Tipo 209 o los Tipo 212/214, es siempre un rival a tener en cuenta, a pesar de las dificultades por las que pasa su matriz, un tema que hemos abordado en diversas ocasiones. Resulta curioso, no obstante, que mientras sus astilleros son capaces de proveer a medio mundo de submarinos de calidad, su propia flota nacional ha sufrido una crisis sin precedentes al mantener durante 2018 todas sus unidades paradas. Bien es cierto que semejante situación se achaca a la decisión de Berlín de no invertir en sus submarinos y no a un fallo en el diseño o en el soporte.

No obstante, TKMS también está sufriendo problemas de rentabilidad, lo que le mantiene en la cuerda floja en un tiempo en que el sector naval militar en Europa está pendiente de una gran reorganización. Precisamente para capear el temporal que se avecina, la industria auxiliar que rodea a este mercado en Alemania invierte en nuevos estudios y tecnologías y en los últimos años se ha involucrado en diseños conjuntos con otras naciones como Holanda y Noruega, con la idea de estandarizar un modelo de submarinos europeo, algo que comenzaría a hacerse realidad si logran imponerse en este concurso.

Submarinos OTAN

Por último, la española Navantia parte a priori con menos posibilidades que el resto de competidores tanto por la incógnita que suponen todavía hoy los submarinos S-80, a pesar de los avances que se han producido en los últimos tiempos, como por la falta de un socio local. No obstante, no deben menospreciarse ni la relación que la industria naval de ambos países han tenido en las últimas décadas y que han hecho posible modelos como los LPD Galicia y Castilla, gemelos de la clase Rotterdam o el Patiño, gemelo del HNLMS Ansterdam. Tampoco las posibilidades de un diseño que ha tenido serios problemas durante su construcción, pero que se presenta con el sistema AIP más avanzado de los cuatro, además de contar con un sistema de combate sin parangón.

La Armada Real de los Países Bajos mantiene operativos, desde la década de los 90, 4 submarinos de ataque de propulsión convencional de la clase Walrus, unidades consideradas de vanguardia en su momento y que destacan, entre otras soluciones novedosas en su día, por la adopción de timones en X, un sistema complejo que ha sido adoptado por pocas armada. No obstante, se trata de submarinos muy silenciosos y maniobrables, especialmente diseñados en su día para hacer frente a la amenaza soviética.

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Además de mantenerlos operativos y activos, el país de los tulipanes implementó un sistema de tripulaciones en demasía, que permite mantener una mayor operatividad de las plataformas al contar con más de una tripulación por buque, algo que previsiblemente seguirá ocurriendo, toda vez que es difícil que con el presupuesto asignado a este programa puedan sustituirse las unidades