Proyecto Flock-93: Enjambres de drones para las Fuerzas Armadas Rusas

Estudiantes de la Academia Zhukovsky presentan el drone Flock-93 capaz de actuar en enjambre transportar 2,5 kilogramos de explosivo por aparato

Drone del sistema Flock-93. Fuente - Ministerio de Defensa de Rusia

  • Estudiantes de la Academia Zhukovsky presentan el proyecto Flock-93, un drone de ala fija capaz de actuar en enjambres de hasta 100 unidades y de transportar 2,5 kilogramos de explosivo por aparato.
  • Se trata del primer intento ruso conocido de crear un enjambre de drones con un número tan elevado de componentes.
  • Rusia arrastra un notable retraso frente a Occidente en este tipo de tecnologías.

A finales del pasado mes de octubre, jóvenes investigadores de la academia Zhukovsky de la Fuerza Aérea Rusa, la más antigua del país, presentaron diversas iniciativas aprovechando la feria Interpolitex 2019. Entre ellas, destacó el proyecto Flock-93, en referencia al nombre de un pequeño drone, con capacidad para transportar una carga explosiva de hasta 2,5 kilogramos y capaz también de actuar en enjambres de hasta 100 aparatos con la idea en mente de destruir convoyes de vehículos en el campo de batalla.

Por supuesto, este diseño está en una fase muy temprana de su desarrollo. No obstante, sirve para saber hacia donde se dirigen las intenciones rusas en este área y es que consideran el uso de drones armados -y especialmente de enjambres- como una parte importante de la guerra futura.

Drones en Rusia. A rebufo de Occidente

En este sentido, el Flock-93, desarrollado por los investigadores de la academia Zhukovsky, junto con la empresa Autonomous Aerospace Systems – GeoService, con sede en Krasnoyarsk, y el Grupo Kronstadt, con sede en San Petersburgo, supone un hito para Rusia y un primer paso para el desarrollo de capacidades propias no tanto en cuanto a drones, pues a pesar de su crónico retraso ya tienen varios modelos en servicio, como en lo relativo a la Inteligencia Artificial necesaria para que aparatos independientes actúen formando un verdadero enjambre.

Los drones Flock-93 serán alas voladoras con capacidad de despegue y aterrizaje vertical (VTOL). Sus diseñadores aseguran que será maniobrable, flexible en sus posibilidades y que tendrá una autonomía de alrededor de 95 millas, suficientes para lanzar ataques con cierta profundidad sobre el operativo enemigo con una precisión mayor que la de los MLRS.

Fuerza Aérea Rusa. Un futuro en entredicho

Curiosamente, para poder despegar y aterrizar verticalmente, en lugar de haber optado por un diseño quadracóptero, como es lo habitual, se ha elegido integrar las hélices dentro de la estructura del ala, lo que mejorará su capacidad, junto con el vuelo a baja cota y su reducido tamaño, de pasar desapercibidos al radar, algo primordial para un arma que podría equipar en el futuro bien a la infantería o bien a la artillería rusas, pues es el complemento ideal a los sistemas de fuego indirecto tradicionales, como los obuses, morteros y cohetes.

Además, en Rusia consideran también que este tipo de sistemas podría constituir un arma efectiva tanto en la lucha contra el terrorismo, para hacer ataques selectivos, como contra adversarios que utilicen medios de alta tecnología, ya que permitiría atacar los centros de mando, vehículos de mando, comunicaciones y, en fin, cualquier parte sensible de la red enemiga, algo determinante en una guerra en la que cada vez más se lucha mediante «sistemas de sistemas».

Guerra de Siria. Capacidad de proyección.

Como a nadie se le puede escapar, para llegar a este proyecto, los investigadores rusos se han inspirado en algunas de las lecciones más duras del despliegue llevado a cabo en Siria, como el ataque a sus bases militares protagonizado por grupos de drones actuando no en enjambre, pero sí de forma coordinada. Ahora, gracias a que estos ingenios pueden cargar una cantidad de explosivos bastante mayor que la de los drones utilizados, a una mayor resistencia contra las contramedidas electrónicas (que permitieron a Rusia abatir un buen número de drones atacantes en diversas ocasiones) y a su capacidad de actuar en enjambre, esperan explotar una idea que varias Fuerzas Armadas están tratando de llevar a la práctica.

La carga útil planificada para cada uno de los drones Flock-93 es de 5.5 libras de explosivo, que será blanco de un «sistema de visión monocular» con una precisión prometida de medidas en pulgadas, no en pies. Los objetivos para tal enjambre son camiones y vehículos ligeramente blindados, lo suficientemente grandes donde tiene sentido usar un explosivo del aire pero lo suficientemente pequeño y desprotegido como para que los explosivos sean efectivos.

Guerra Electrónica. La gran ventaja rusa

Si llegan a conseguirlo, será la primera vez que Rusia logre poner en el aire un verdadero enjambre, al menos en un proyecto del que se tenga constancia, ya que se sabe que instituciones como la Fundación para la Investigación Avanzada (Фонд перспективных исследований) creada en 2012, el análogo ruso de la conocida agencia DARPA estadounidense o la empresa ERA Technopolis han intentado algunos experimentos a menor escala, en los que hacían volar un puñado de drones de forma coordinada, pero todo muy lejos de las cifras que se pretenden en el caso del Flock-93.

Se espera que en este caso sí, uno de los aparatos actúe como director y, en el caso de que sea derribado, cualquiera de ellos pueda tomar ese papel hasta alcanzar el objetivo o hasta que, tras ser derribado también, deba pasar el testigo a otro aparato.

Guerra Informativa. Mucho más que Fake News

Además, se espera también que puedan recibir datos bien desde aeronaves, bien desde estaciones de control en tierra, lo que les permitiría atacar objetivos en movimiento, siempre que las capacidades ISR rusas lo permitan y destruirlos gracias a los 250 kilogramos de explosivos que transportaría, en conjunto, el enjambre o bien, en el caso de que algunos drones sobreviviesen, encaminarse a nuevos blancos.