Sara Kheta

Las "Fuerzas Especiales" de los talibán afganos

Miembros de Sara Kheta en una de sus escasas fotografías
Miembros de Sara Kheta en una de sus escasas fotografías

 

Sara Kheta

Las «Fuerzas Especiales» de los talibán afganos

 

Por Luis Antonio González Francisco

 

Point-klick-kill (Apuntar, presionar y matar) es la secuencia empleada por los operadores de los RPA, siglas que corresponden a Remote Piloted Aircraft, denominación empleada por la Fuerza Aérea estadounidense (USAF) para diferenciar estos dispositivos aéreos del UAS (Unmanned Air System) al tener los primeros un piloto dirigiendo y controlando el sistema de forma permanente. Esta secuencia, y estos dispositivos, comúnmente conocidos como drones, fueron empleados el 1 de diciembre de 2017 en Musa Qalah, en la provincia afgana de Helmand, en el desarrollo de una acción ejecutada de manera conjunta entre las Fuerzas Armadas de Afganistán y sus homólogos de USFOR-A, las tropas de EE.UU. desplegadas en el país.

El ataque aéreo no tripulado acabó con la vida de cinco yihadistas, uno de los cuales entraba en el epígrafe de H.V.T. (High Value Target). Se trataba del mullah Shah Wali, también conocido como Haji Nasir, comandante de la denominada, Sara Kheta o Sara Khitta , expresión en pastún que puede traducirse como “Unidad Roja” o “Unidad de Peligro”. A este grupo de los Talibán se le atribuye la autoría de atentados de muy distinto tipo contra objetivos civiles y militares en los que fueron empleados IEDs y suicidas. El propio Wali era el responsable de la coordinación de las operaciones armadas así como otras de logística, como abastecimiento de explosivos, municiones y material, desarrolladas en la provincia de Helmand.

En el año 2015, desde foros propagandísticos de los Talibán afganos, empezaron a circular imágenes en las que podía apreciarse un campamento de lo que pretendía ser una unidad de fuerzas especiales ubicado en una localización sin determinar dentro del territorio afgano. En las fotografías difundidas se podía ver a varias decenas de reclutas realizando ejercicios físicos y practicando con armamento de muy diverso tipo como pistolas, ametralladoras pesadas e incluso una ametralladora antiaérea. También se mostraban camionetas equipadas con armamento.
En el mes de agosto de 2016, las fuerzas armadas de Afganistán confirmaron la existencia de Sara Kheta situándola en la provincia sureña de Helmand. Al año siguiente, concretamente el 1 de noviembre de 2017, a través de su cuenta en Telegram, los Talibán difundieron imágenes de su “unidad de élite”. En las fotografías podían observarse a yihadistas vestidos con flamantes uniformes, chalecos tácticos y diverso armamento así como un vehículo HUMVEE blindado capturado al ejército afgano. Además de las armas ligeras y ametralladoras que usan los Talibán, Sara Kheta podría contar otro tipo de material como dispositivos de visión nocturna, miras láser, cohetes de 82 milímetros, ametralladoras pesadas y fusiles de asalto M-4 de producción estadounidense. Además poseen varios vehículos HUMVEE blindados y furgonetas Ford Ranger.

Talibanes afganos posando con armas de procedencia norteamericana
Talibanes afganos posando con armas de procedencia norteamericana

Estos vehículos son empleados en sus ataques en ocasiones conducidos por un suicida que hace detonar su carga cuando se aproxima a su objetivo. Este modus operandi fue empleado en una serie de asaltos que acabaron con la vida de decenas de integrantes de los servicios de seguridad afganos, acciones que fueron cometidas entre los días 13 y 14 de noviembre de 2017 en las provincias de Kandahar, al sur del país y en Farah, en la región occidental de Afganistán. En esta última localización, efectivos de Sara Kheta asesinaron a 8 policías y a 15 soldados del Ejército Nacional. En el caso de la provincia de Kandahar, los ataques, que afectaron a un total de 15 instalaciones policiales en los distritos de Zahre y Maiwand, acabaron con la vida de un total de 23 agentes y provocaron heridas a otros 16. Algunas fuentes elevaron el número de muertos hasta los 70. Las autoridades afganas afirmaron que ninguna instalación había quedado bajo control talibán y que estos habían sufrido importantes pérdidas. Sin embargo, fuentes de la propia Policía declararon bajo condición de anonimato al rotativo estadounidense The New York Times que los daños habían sido de mayor cuantía que lo anunciado ya que algunas bases habían sido invadidas por completo y que cuando los refuerzos policiales llegaron a la zona pudieron comprobar que los Talibán empleaban miras láser y equipos de visión nocturna, equipos de los que carecen las propias fuerzas policiales. Zabihullah Mujahid, seudónimo empleado por

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