Operación Anaconda II

Camino al desastre

Imagen del Chinook abatido durante la Operación Anaconda
Imagen del Chinook abatido durante la Operación Anaconda

 

Operación Anaconda II

Camino al desastre

 

Por Rafael López Mercado

 

Dos meses para prepararse, centenares de personas dedicadas a la planificación de hasta el más mínimo detalle. Satélites, drones y aviones para un reconocimiento de la zona, con equipos de fuerzas especiales infiltrados para describir en tiempo real el dispositivo enemigo. Varios A-Team de las fuerzas especiales dedicados durante semanas a entrenar con los aliados afganos y explicar el papel que tenían con respecto al plan global…

En un momento en el que la iniciativa todavía estaba totalmente a favor de los estadounidenses, con un enemigo fijo, estático y totalmente ignorante de cuándo y cómo los aliados tenían previsto atacar., la Operacion Anaconda se estaba fraguando. En este esfuerzo de planificación tomaron parte cientos de hombres. En total, esta operación implicaba docenas de siglas, Task Forces, Cuarteles Generales, cadenas de mando y generales repartidos por bases alrededor del planeta y que serían los privilegiados que podrían seguir la batalla casi en tiempo real… Un esfuerzo titanico para que en los cinco primeros minutos de la Operación Anaconda todo el concepto de la misión se vininese abajo.

El incidente del AC-130 Spectre disparando contra una columna de aliados afganos y fuerzas especiales estadounidenses confundidos con talibanes, el escaso bombardeo aéreo previo sobre las posiciones en la loma “la ballena”, el mortífero fuego que abrieron los defensores del valle con artillería, morteros, ametralladoras y el minado de las rutas de acceso, todo junto hizo que la Task Force Hammer girara 180 grados sobre sus talones y tomara el camino de vuelta a Gardez.

Quizás hubieran podido parar la maquinaria y esperar una mejor situación, tal como hicieron un par de días antes cuando una impresionante nevada hizo que fuera imposible el empleo de los helicópteros, pero la presión existente en la cadena de mando y a nivel político hizo que todo siguiera adelante a pesar de no contar ya con una certeza clara de éxito.

Obviamente la planificación a nivel estratégico y táctico es un requisito vital en una guerra, pero es un error pensar que hay que seguir un plan a “pies juntillas” pase lo que pase, y la historia militar está llena de ejemplos en los que el bando que triunfa es el que sabe adaptarse a las circunstancias y aprovechar las oportunidades cuando se presentan.
En marzo de 2002, la mayor parte de las presunciones asumidas sobre el enemigo se mostraron inexactas o infundadas y eso fue lo que hizo que desde un primer momento todo se viniera abajo. Si en una operación del tipo martillo y yunque, el martillo deja de existir, ¿Qué sentido tiene seguir adelante y arriesgarte a colocar a centenares de soldados como yunque, rodeados y bajo el punto de mira de centenares de armas? Sin la presión de las columnas hacia los poblados, el enemigo talibán y de al Qaeda, desde sus posiciones altas y perfectamente dispuestas, podría dedicarse a rematar a placer a los soldados de la 101st Airborne Division y de la 10th Mountain Division.

En el interior del valle los factores se desarrollarían inicialmente de una manera casi perfecta para sus defensores. En la mente de los terroristas y de los talibanes estaba fija la imagen de lo acontecido en Somalia en 1993, cuando la muerte de un número bajo de militares norteamericanos hizo que el Presidente Clinton ordenase la retirada de las tropas de la misión auspiciada por la ONU. Quizás con derribar un helicóptero y matar a un par de docenas de soldados provocasen una grancrisis politica en los EE. UU. y frenasen el que parecía un imparable avance militar.

Pero al amanecer del 2 de marzo de 2002 la suerte estaba echada y el aparato militar aliado se dirigía inexorablemente al ataque de los talibanes y miembros de al Qaeda atrincherados en el valle de Shah-i Khot
Al mando de todas fuerzas estadounidenses dedicadas a la Operación Anaconda estaba el General Hagenbeck, al frente de su Cuartel General de la Combined Joint Task Force Mountain. Los A-Team de las fuerzas especiales Task Force Dagger y Task Force K-Bar estaban encargados del entrenamiento y guía de los aliados afganos que participaban en la misión y a sellar las rutas de huida a la cercana frontera con Pakistán. La Task Force Rakkasan estaba compuesta por batallones de la 101st Airborne Division y de la 10th Mountain Division con la misión de encabezar el asalto aerotransportado. Los helicópteros de transporte formaban la Task Force Talon al mando del Lieutenant Colonel James Marye. Por último, participando pero a su vez ajena a la cadena de mando de la Task Force Mountain y de la Operación Anaconda, la Task Force 11 estaba encargada de la búsqueda (a cargo del Lieutenant Colonel Pete Blaber y sus equipos de reconocimiento en profundidad AFO) y de la captura (Delta Forces) de los miembros clave del gobierno talibán y de al Qaeda.

Los AH-64 Apache tambien tuvieron un papel crucial. Mediante sus cañones, los cohetes y los misiles Hellfire fueron posíblemente la herramienta más eficaz en manos de los EE. UU. durante esta operación. Incluso pese a la participación de B-52 y de aviones cañoneros
Los AH-64 Apache tambien tuvieron un papel crucial. Mediante sus cañones, los cohetes y los misiles Hellfire fueron posíblemente la herramienta más eficaz en manos de los EE. UU. durante esta operación. Incluso pese a la participación de B-52 y de aviones cañoneros. Foto – Departamento de Defensa de los EE. UU.

 

 

ATAQUE EL DÍA D

El primer gran inconveniente del asalto aerotransportado se lo encontraron los miembros del equipo Mako31 del Lieutenant Colonel (Lt. Col.) Pete Blaber que se habían infiltrado en la parte Sur del valle, en la posición “The finger” (denominada también “Rak TAC Ridge”). Justo delante de su pretendido puesto de observación encontraron a un grupo de defensores en una tienda de campaña. Eran los sirvientes de una ametralladora pesada DShK-38 que estaba estratégicamente colocada, ya que tendría una perfecta línea de tiro a los helicópteros cuando iniciasen su fase final de vuelo y se dirigiesen a baja altura y poca velocidad a las distintas zonas de aterrizaje en las faldas de las montañas.

Tras advertir del peligro a su jefe en Gardez, los hombres de Mako31 decidieron que antes del asalto aerotransportado avanzarían para atacar a los sirvientes de la ametralladora y destruir el arma. Escuchando la deliberación desde el cuartel general de las fuerzas especiales en Estados Unidos y en el de la Task Force 11 en Masirah (Golfo Pérsico) distintos mandos situados a miles de kilómetros de distancia quisieron impedir dicho ataque escudándose en conceptos doctrinales, como que la misión de Mako31 era estrictamente de reconocimiento y obviando que como miembros de una unidad SEAL están perfectamente adiestrados para dar golpes de mano como el necesario en esta ocasión. De todos modos, la amenaza que representaba la DShk era tan evidente que no podía ser ignorada y Mako31 recibió la autorización para el ataque.

A las 04:00 del día 2 de marzo, dos horas antes del asalto aerotransportado, los SEAL comenzaron la aproximación a la tienda de campaña donde dormían los sirvientes de la ametralladora. Del techo sobresalía una pequeña chimenea con algo de humo, ya que dada la altura del terreno, la época del año y la climatología, el frio era extremo y todos se resguardaban en el interior sin establecer vigilancia. Cuando quedaba una hora para la llegada de los helicópteros y justo cuando tenían previsto iniciar los SEAL el ataque, de manera fatídica uno de los terroristas salió de la tienda para aliviarse. Como atraído por un imán, se dirigió justo al lugar desde donde se acercaban los SEAL. Algo debió ver o percibir ya que repentinamente entro en pánico y empezó a gritar, alejándose corriendo en dirección a la tienda. En unos instantes, con unas ráfagas cortas y bien dirigidas, tres de los enemigos estaban muertos, mientras que los dos restantes bajaban corriendo ladera abajo hacia el interior del valle Por fortuna, antes de llegar fueron abatidos por los cañones de un AC-130 Spectre que había estado a la espera orbitando por si tenía que prestar ayuda.

Mientras los SEAL atacaban su objetivo, en las entradas Norte y Sur del valle rodeando la loma “la ballena”, los A-Team de las fuerzas especiales y los aliados afganos capitaneados por Zia Lodin se vieron fulminantemente detenidos en su avance por el incidente del fuego amigo de un avión cañonero, así como por los campos de minas y la feroz respuesta de los defensores. Casi una docena de piezas de artillería y gran número de morteros crearon una barrera de fuego que desmoralizó a los asaltantes y les hizo retirarse de vuelta a su base de partida en Gardez.

Hasta que llegase la Task Force Rakkasan, los 3 equipos infiltrados eran los únicos aliados presentes en el campo de batalla. Mako31 e India estaban situados en la parte Sur del valle, mientras que Juliet vigilaba desde el Norte. Con los defensores en un estado de alerta completa después del fallido ataque de la Task Force Hammer y del bombardeo aéreo, ante los ojos de los hombres del Lt. Col. Blaber se descubría todo el despliegue enemigo. Al Oeste, la loma “la ballena” era un hormiguero de actividad, con multitud de posiciones enemigas camufladas con trincheras y búnkeres. En el centro no había gran actividad, ni siquiera en los cuatro poblados. No había rastro de mujeres y niños corriendo buscando refugio. La zona Este de Shah-i Khot, con la cadena de altas cumbres, era la verdadera posición fuerte de la defensa, con centenares de combatientes en las partes altas de las montañas. Y justo a la falda de esas montañas se dirigían en esos instantes cinco helicópteros de ataque AH-64A Apache, dos UH-60 Black Hawk de mando y control y seis helicópteros Chinook Ch-47 con tropas de la 101st Airborne Division y de la 10th Mountain Division. Su objetivo era realizar el desembarco de las tropas para que se desplegaran y tomaran los puntos de bloqueo previstos. De Norte a Sur sus denominaciones eran AMY, BETTY, CINDY, DIANE, EVE, GINGER Y HEATHER.

Entrando desde el Sur en primer lugar, una pareja de helicópteros de ataque hizo un reconocimiento de las zonas de aterrizaje, y al no observar enemigos en las inmediaciones dieron luz verde al resto de la columna. Los dos UH-60 se dirigieron -recibiendo esporádico fuego- a la posición “The Finger”, (que rebautizaron como Rak TAC) en donde desembarcaron el Colonel Wiercinski, al mando de todas las fuerzas de la Task Force Rakkasan, y el Lieutenant Colonel Corkran a cargo del 1st-187 Battalion, junto con un pequeño equipo de seguridad. Enlazaron con los hombres de Mako31 y tomaron posiciones para dirigir todo el asalto aerotransportado que era, sin duda, la parte mas crítica de toda la operación.

Plan de ataque durante la Operación Anaconda
Plan de ataque durante la Operación Anaconda

Los tres primeros CH-47 transportaban a las tropas del 1st Battalion – 87 Regiment de la 10th Mountain Division, al mando del Lt. Col. Paul LaCamera. Tomaron tierra en sus zonas de aterrizaje asignadas a las 06:15.
Hacia HLZ 5 (justo al Sur del BP EVE) se dirigió un helicóptero con el Scout Platoon del batallón y el 1st Platoon A Company del Captain Crombie. En HLZ 13A tomó tierra otro Chinook con el 1st Platoon C Company del Captain Kraft mientras que el tercer CH-47 aterrizó en HLZ13 con el 2nd Platoon C Company y el Mortar Platoon del batallón y su único mortero de 120mm. Tanto HLZ13A como HLZ13 se encontraban situados entre BP GINGER y BP HEATHER.

Tal y como habían practicado en numerosas ocasiones, nada más tocar tierra los helicópteros los soldados se desplegaron en 360º para cubrir su despegue. En el mismo instante en que empezaban a levantar vuelo los Chinook, los hombres de la 10th Mountain Division comenzaron a recibir fuego desde las montañas al Este de las zonas de aterrizaje.

En un comienzo eran disparos no muy bien apuntados dada la gran distancia desde la que se hacían, pero conforme el Captain Kraft ordenaba a los hombres del 1st Platoon en HLZ13A que comenzaran a moverse hacia el Oeste para establecer BP HEATHER, una ametralladora abrió fuego contra ellos, a lo que le siguieron los primeros RPG. Pensando que quizás podrían recibir ayuda de sus hombres del 2nd Platoon en HLZ13, el Captain Kraft les pidió fuego de cobertura para poder iniciar su misión. Mientras les transmitía la orden por radio, tanto él como el operador pudieron ver un RPG volar directamente hacia ellos y hacer impacto a dos palmos de distancia.

Afortunadamente no hizo explosión, pero por la mente de los dos hombres circuló el mismo pensamiento. Había que salir de allí.

Con un nutrido fuego de supresión y maniobrando en el mejor orden posible, consiguieron dirigirse a una zona de terreno con forma de tazón donde quedaban a resguardo de los disparos enemigos. Allí se establecieron el Lt Col LaCamera y el Captain Kraft con sus respectivos puestos de mando, mientras que 1st Platoon continuaba avanzando hacia el Oeste hasta cumplir la misión de bloqueo de BP HEATHER a las 07:30 horas. En ese momento comenzaron a recibir disparos que provenían del Oeste. Asomándose a los bordes del terreno en “el tazón”, el Captain Kraft pudo ver que se acercaban por la ruta Chrysler casi un centenar de enemigos (la mayoría con vestimentas de las usadas por al Qaeda) e iniciaban un tiroteo con los hombres en BP HEATHER.

Mientras tanto el 2nd Platoon del Captain Kraft se encontraba en HLZ13 sometidos a un intenso tiroteo desde las montañas, por lo que las tropas se fueron desplazando lentamente hacia el Este hasta un lugar desde donde tenían visión directa del BP GINGER. No era lo ideal, pero dadas las circunstancias, aunque no colocasen directamente tropas en la posición, desde allí podían efectuar un bloqueo efectivo de la ruta denominada Jeep.

Más al Norte, al aproximarse a la HLZ5 el piloto se dio cuenta de que no podía aterrizar en aquella posición debido a la dificultad del terreno, por lo que fue desplazándose más al Noroeste hasta poder desembarcar a las tropas del 1st Platoon A Company y el Scouts Platoon del batallón. Una vez en tierra los scouts se movieron hacia el Sur para establecer un puesto de observación entre BP EVE y BP GINGER, y los restantes 22 hombres del Captain Crombie comenzaron a moverse siguiendo la senda que se suponía que tenían que bloquear en BP EVE. Salvo esporádicos encuentros con enemigos seguidos por breves tiroteos pudieron alcanzar sin problemas su objetivo una hora más tarde. Mirando hacia el Oeste el Captain Crombie pudo ver el poblado de Marzak, notando como se mostraba inhabitado. Los únicos que andaban por el valle eran pequeños grupos de hombres armados. Para su frustración, al intentar actuar con los Enlisted Terminal Attack Controler (ETAC) para arrojarles bombas, toda una secuencia de prioridades y protocolos impedían su empleo. Simplemente tenían que conformarse con verlos avanzar mientras se dirigían a combatir a sus compañeros en BP GINGER Y BP HEATHER.

Siguiendo los acontecimientos desde “The Finger”, los miembros de Mako31, el Colonel Wiercinski y el personal de su puesto de mando pudieron contemplar como unos 10 individuos, del centenar que se dirigían por la ruta Chrysler directos hacia BP HEATHER, se separaban del grupo y comenzaban a escalar la RAK TAC Ridge dirigiéndose hacia donde se encontraban. Únicamente paraban para hacer fuego contra los AH-64A Apache que pasaban volando a baja altura para apoyar a los hombres de la 10th Mountain DIvision. Intentando no delatar su posición, Wiercinski dirigió un ataque aéreo contra los intrusos, pero la JDAM quedo corta y éstos pudieron continuar su ascenso.

Lo siguiente que intentaron fue contactar con uno de los helicópteros de ataque, que respondiendo a su petición se dirigió a su posición y levito unos metros por encima de ellos, lanzando una salva de cohetes contra los terroristas de al Qaeda pero sin llegar a acabar con ellos. Se escondieron detrás de las rocas aprovechando el terreno tan escarpado y esperaron sin moverse a que el helicóptero se tuviese que marchar.

Sin otra alternativa, y ante la obvia determinación del enemigo de expulsarles de allí a cualquier precio, los norteamericanos decidieron emboscarles. Cuando aparecieron a su alcance los miembros de Mako31 abrieron fuego aprovechando que sus M-4 estaban dotados de supresores de ruido. Muertos los primeros terroristas, el resto se puso nuevamente a cubierto. Durante horas el tiroteo se reanudaba y paraba intermitentemente, hasta que uno a uno lograron acabar con todos ellos sin sufrir bajas. Debido a la refriega y al combate que se desarrollaba en “el tazón”, el plan del Colonel Wiercinski de permanecer sólo una hora sobre el terreno se tuvo que posponer.

Una de las razones que explican la inmensa diferencia de bajas entre el bando estadounidense y el bando talibán reside en el apoyo aéreo. Los temidos AC-130 como el de la imagen, amén de los B-52 y, por supuesto, los helicópteros AH-64D resultaron vitales a la hora de castigar las posiciones talibanes y de castigarles cada vez que abandonaban sus refugios
Una de las razones que explican la inmensa diferencia de bajas entre el bando estadounidense y el bando talibán reside en el apoyo aéreo. Los temidos AC-130 como el de la imagen, amén de los B-52 y, por supuesto, los helicópteros AH-64D resultaron vitales a la hora de castigar las posiciones talibanes y de castigarles cada vez que abandonaban sus refugios. Foto – USAF.

En el BP HEATHER los hombres del 1st Platoon continuaban luchando contra los enemigos que se les acercaban desde el Norte. Con una perfecta sincronización, a la vez que los talibanes lanzaban el ataque empezaron a llover granadas de mortero de 82 mmm de tubos situados en las montañas, tanto al Sur como al Este. En menos de media hora casi una docena de soldados fueron heridos por la metralla.

Buscando aumentar sus defensas, el Captain Kraft llamo a parte del 2nd Platoon, situado cerca de HLZ13, para ayudar a extraer a los heridos del 1st Platoon. Una vez conseguido, el resto del 1st Platton se replegó también a “el tazón” para establecer allí un punto fuerte. A las 08:30 la consolidación fue completada.

Durante la siguiente hora los hombres de la C Company formaron un perímetro defensivo con el Lt. Col. LaCamera y los distintos ETAC dedicados a fijar objetivos para los ataques aéreos. A las 09:30 empezaron a recibir fuego de ametralladoras pesadas emplazadas al Norte, por lo que ya los disparos se realizaban con distintos tipos de armas en un arco de 360º. Casi dos centenares de enemigos les asaltaban repartidos desde el Oeste, el Norte y el Este. La situación no podía ser más apurada.

A las 10:00 empezaron a sobrevolar las posiciones estadounidenses los primeros medios aéreos de ala fija. Los primeros bombardeos se concentraron sobre los miembros de al Qaeda al Norte. A continuación, el ETAC del batallón, Technical Sergeant McNabe, consiguió establecer contacto con un B52 para que realizasen una pasada en sentido Sur-Norte y que arrojase su carga de 24 bombas mk-82 a 700 metros al Este de las posiciones de los soldados, sobre las zonas altas de la montaña Takur Ghar. Como los enemigos les disparaban desde unos 500 metros, todavía estarían dentro del rango de efecto de la onda expansiva. Cuando quedaba menos de un minuto para que empezase el bombardeo de área, el personal en “el tazón” se preparó colocándose cuerpo a tierra, abriendo la boca y tapándose los oídos, en lo que debieron ser unos instantes eternos. Lo siguiente fue notar que la tierra temblaba como en un terremoto, mientras un rugido enorme se elevaba sobre el ruido de los disparos hasta acallarlos, seguido de un silencio momentáneo y terrorífico. Aunque no consiguió acabar con el enemigo, no cabe duda de que experimentar un bombardeo de alfombra de un B-52 es algo que nunca se olvida.

Intercalados con los ataques aéreos, los Ah-64A Apache del 3rd Battalion, 101st Aviation Regiment, apodados “Killer Spades”, seguían arriesgándose para apoyar a los hombres de la 10th Mountain Division. Entrenados para actuar como cazadores de blindados, sus tácticas usuales consistían en aprovechar los pliegues del terreno y la vegetación para permanecer inadvertidos, usando los sensores para designar blancos y dispararles sus misiles Hellfire. Pero en esta ocasión nada de eso era útil y tenían que volar de manera continua a la vista de las formaciones enemigas, que les disparaban incesantemente con sus fusiles de asalto, ametralladoras pesadas y granadas RPG. Usando el cañón de 30mm, salvas de cohetes y misiles Hellfire, los Apache forzaban a los atacantes a interrumpir los ataques contra las tropas.

Conforme realizaban sus pasadas eran objetivo de todo tipo de armas. A su paso los defensores les disparaban salvas con RPG-7 apuntando para provocar la explosión de la granada en el aire como si fuesen un arma antiaérea. Varios de los helicópteros recibieron impactos de granada averiando motores, montajes de armas o sensores. Incluso se tiene constancia del empleo de misiles SA-7 Strela. Uno a uno, tuvieron que volver a su base en Bagram, acabando todos los Apache con muy graves daños, incluido la casi totalidad de las aspas perforadas por disparos, por lo que los equipos de reparaciones tuvieron que trabajar duro para poder parchear las naves. Los otros 3 “Killer Spades” que no habían actuado en la primera misión dentro del valle recibieron la orden de incorporarse inmediatamente a la lucha.

El mortero de 120 mm, que el comandante del batallón había decidido llevarse consigo en la primera oleada, trabajaba 300 metros al Sur de “el tazón” haciendo fuego de contrabatería contra los morteros enemigos situados en las alturas al Este, que se mostraban extremadamente eficaces. Tanto, que a su vez comenzaron a intentar acabar con el mortero norteamericano y forzaron a sus sirvientes a ir cambiando de vez en cuando su asentamiento para evitar ser centrados. Tras escapar milagrosamente a varias granadas de 82 mm enemigas, al final les alcanzaron de pleno y varios de los sirvientes fueron heridos, quedando el mortero fuera de acción. Lacamera tomó en este momento la decisión de trasladar a los hombres restantes del 2nd Platoon y a los sirvientes de Mortar Platoon dentro del perímetro de “el tazón”.

Aunque simplificaba el dispositivo defensivo y facilitaba el apoyo aéreo, con tanto soldado norteamericano concentrado los disparos de mortero, manejados por gente altamente experimentada, no paraban de causar heridos. No solo sabían manejarlos, sino que lo hacían con inteligencia y tras disparar varias granadas guardaban el tubo y se escondían en cuevas si observaban algún avión o helicóptero en las inmediaciones.

Los soldados estaban colocados en los bordes de “el tazón” formando un perímetro circular defensivo. Aquello les otorgaba una protección relativa, ya que les protegía de los disparos provenientes de la zona de vanguardia, pero les dejaba expuestos a los realizados de las zonas altas a sus espaldas. La parte interna del tazón tampoco era segura, ya que era a menudo alcanzada por las granadas de mortero, como fatídicamente ocurrió a medio día alcanzando a parte del puesto de mando del Lt. Col. LaCamera. El cirujano del batallón y sus médicos tuvieron que trabajar muy duro durante horas para atender a los más de 20 heridos (uno de cada cuatro hombres desplegados en la zona) que tenían en ese momento. Se sopesó realizar una MEDEVAC (evacuación médica) mediante helicópteros, pero ratar de llevar a cabo esa extracción a plena luz del día y con aquel volumen de fuego enemigo era totalmente desaconsejable.

Tras consultarlo con el cirujano del batallón, que a estas alturas había sido también herido, decidieron que era posible estabilizar a los heridos y esperar a que llegase la oscuridad para sacarlos de allí.

La escasez de munición era otro problema, ya que en los sucesivos movimientos bajo fuego enemigo que tuvieron que realizar, en muchas ocasiones la tropa había tenido que dejar atrás las pesadas mochilas que cargaban y que dificultaban su movimiento en terreno tan abrupto. Ahora, tras ordenar una mayor disciplina de disparos, varios de los soldados tuvieron que arriesgarse a salir para alcanzar los suministros y traerlos dentro del perímetro.

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Acerca de Rafael López Mercado 4 Articles
Ingeniero y piloto de drones, está especializado en el mantenimiento predictivo de vehículos militares. Ha colaborado durante dos décadas con los principales medios e instituciones nacionales sobre defensa.