Armada India

La potencia desconocida

Portaaviones INS Vikramaditya navegando por el Océano Índico durante sus pruebas de mar
Portaaviones INS Vikramaditya navegando por el Océano Índico durante sus pruebas de mar. Foto - Armada de la India.

 

Armada India

La potencia desconocida

 

Por Alejandro A. Vilches Alarcón

 

En los años previos a los dos conflictos mundialesse dió una febril carrera de construcción naval que implicaba a prácticamente todos los países industrializados. Una carrera que se nos antoja lejana y que muchos sostienen que jamás podría repetirse. Nada más lejos de la realidad a tenor de los datos de construcción naval, especialmente en Asia, con varias de las principales potencias mundiales en liza, en una carrera en la que India no quiere -ni puede- quedarse atrás.

Obviando a los Estados Unidos, Rusia y China, que mantienen importantes programas en las medidas de sus capacidades, otras naciones mantienen programas de construcción naval muy poderosos, la mayor parte en Asia-Pacífico, por razones obvias: Australia, Canadá y la India, por poner algunos ejemplos, son en estos momentos los más relevantes.

Veremos en las siguientes paginas como una nación como la India, potencia regional del Océano Índico, mantiene desde hace dos décadas una sólida política de construcción naval y de equipación de su Flota, ya sea a través de la construcción local de las plataformas necesarias, de su compra en el extranjero e incluso de su alquiler a otros países. El resultado final no deja de ser sorprendente y de colocar a la India como la nación de referencia en dicho océano, aunque con competidores cercanos y con la vista puesta especialmente en China, para quien la proyección hacia dichas aguas es una cuestión de estado de la que depende la protección de buena parte de su comercio y abastecimiento energético.

El INS Vikramaditya (R33) navegando ya acompañado de dos buques que conforman su grupo de escoltas
El INS Vikramaditya (R33) navegando ya acompañado de dos buques que conforman su grupo de escoltas. Foto – Armada de la India.

 

 

INTRODUCCIÓN

Una vez la India logró su independencia del Reino Unido, quedó rápidamente bajo la influencia de su antigua metrópoli como suministrador de armamento y de doctrinas militares. Sin embargo, los convulsos años de la Guerra Fría harían que los sucesivos Gobiernos de Delhi fueran virando hacia un progresivo acercamiento hacia Moscú y la Unión Soviética. Delhi ha sido, y probablemente siga siendo, el máximo exponente en cuanto a ser capaz de mantener una doble política de compra de equipos militares, tanto a Occidente como al Este, tendencia a la que últimamente se están apuntando naciones como Turquía o Arabia Saudita.

Todo ello ha venido motivado por una historia plagada de conflictos militares con su vecina Pakistán y con su otro vecino del Norte, China, los cuales provocarían que las políticas de defensa de la India cuparan un lugar principal entre las prioridades nacionales. Esta tendencia se ha mantenido constante, sin reducir el nivel de exigencia en estos años, aunque si que se han implementado políticas de mejoras hacia la compra y construcción de equipos locales. Make in India es la norma en la actualidad, aunque con sus claros y oscuros, pero de importante repercusión sin lugar a dudas tanto para la economía hindúcomo para su tejido tecnológico e industrial.

La importancia del Océano Indico, que acoge algunas de las principales líneas comunicación marítimas (SLOC) a nivel mundial, así como importantes recursos naturales, convierte a la Flota India en un jugador de primer orden pues los intereses en juego llaman a todos los actores mundiales a dicho escenario. No en vano, por el Oeste tienen las SLOC del Golfo Pérsico y el acceso al Canal de Suez, mientras por el Este el Estrecho de Malaca comunica Asia con sus clientes europeos y del mundo árabe. A diferencia de otros escenarios, lo que hace único al Índico es la presencia del subcontinente indio en pleno centro del mismo lo que, de por sí, ofrece a la Flota India numerosas ventajas que está dispuesta a aprovechar, como veremos.

Visto como una inmensa plataforma logística desde la que poder ejecutar operaciones en el Índico, la India requiere de una poderosa flota naval para evitar convertirse en todo lo contrario, un territorio terrestre cercado por enemigos marítimos desde ambos puntos cardinales, algo que ya ha ocurrido en tiempos pasados. Es por esta razón que la India mantiene una importante Flota a la par que expande su influencia por toda su área próxima, a través de alianzas con otros vecinos y despliegues en bases de naciones aliadas, punto desconocido por el gran público.
En la actualidad el gran reto naval de la India viene dado por la presencia cada vez más continuada de unidades chinas desplegadas en el Índico, y apoyadas por una serie de bases en la región, así como de su nación enemiga por antonomasia, que es Pakistán, y que se encuentra en un proceso de rearme naval, asistido por Beijing.

No solo la India está especialmente preocupada. Todas las naciones Occidentales así como las naciones ribereñas del Pacifico y del Indico no ven con buenos ojos lo que comenzó como unos despliegues navales esporádicos chinos fuera de sus mares ribereños, a una presencia naval china definitiva y continua en el Índico. Si bien por el momento China carece de un entramado logístico continuado para operar en el Índico en una situación de conflicto, no es menos cierto que posee las condiciones iniciales para lograrlo, algo que la India ve cada vez con mayor preocupación.

A través de acuerdos de diferentes tipos, especialmente económicos, Beijing ha logrado abrir una base naval fija en el continente africano, concretamente en Djibouti, desde donde mantiene a sus unidades desplegadas en el Cuerno de África en misiones contra la piratería. Además, utiliza esta misma base para ofrecer apoyo logístico a todas las unidades destacadas en el Indico Occidental, así como para tareas de inteligencia, pues está en una posición privilegiada, muy cerca Camp Lemonier, una de las principales bases de los EE. UU. en la región. Además, desde el 2009 la PLAN viene realizando operaciones de escolta al tráfico marítimo en el Golfo de Adén. Esto obligaba a las unidades chinas a acometer una navegación de 7 a 9 días desde las bases en la China continental y buscar el apoyo logístico necesario a través de puertos y consignatarios comerciales. La inauguración de la Base Naval China en Djibouti en 2017, que comenzó a construirse en el 2015, le permite un rápido acceso a infraestructuras de apoyo y descanso de la tripulación y, además, ha permitido otro tipo de operaciones. Sin ir más lejos, en 2015 se utilizó Djibouti como centro de operaciones para la evacuación de los ciudadanos chinos en Yemen, en los primeros compases del conflicto que asola el país.

Detalle de la cubierta del mismo portaaviones, ya con una pequeña ala aérea, así como de la superestructura del puente, con sus diversos equipos de detección, seguimiento y comunicaciones. Resulta súmamente interesante comparar la imagen de dichos equipos con cualquier otra instantánea de sus “primos” de la Armada China
Detalle de la cubierta del mismo portaaviones, ya con una pequeña ala aérea, así como de la superestructura del puente, con sus diversos equipos de detección, seguimiento y comunicaciones. Resulta súmamente interesante comparar la imagen de dichos equipos con cualquier otra instantánea de sus “primos” de la Armada China. Foto – Armada de la India

Pero no solo Djibouti es el punto de preocupación para la India en lo relativo a la expansión China en el Índico. A través de un programa de infraestructuras civiles, y con fuertes connotaciones y usos militares, Beijing está tratando de extender un red de bases navales en dicho océano para tratar de cercar a la India, a la par que asegurarse mantener abierta las SLOC a través del Estrecho de Malaca, en caso de un intento de cierre de este por parte de la India.

Djibouti no es la única base china, ni será la última, ni el último intento porque, como en toda competición, China ha logrado algunos éxitos, pero sus competidores también han conseguido otros y esto ha motivado a Beijing a redoblar sus esfuerzos en la región para asegurar sus intereses. Las islas Maldivas, tentadas desde la Guerra Fría por la URSS por su posición estratégica en el Índico, están actualmente sometidas a fuertes tensiones por todos los contendientes principales. Aún no han dicho su última palabra, pero durante el 2017 rompió sus acuerdos con la U.S. Navy a la par que comenzaba a dar permisos a los buques de la PLAN para recalar en sus puertos. Sin embargo, la proximidad de la India, versus la lejanía de China, hace pensar que aún debe tomar partido en esta contienda.

Pakistán es otra historia. Enemigo tradicional de la India, cualquier movimiento o acción que un contrincante de esta decida hacer recibirá apoyo inmediato por parte de Karachi, más si lleva aparejados beneficios económicos para el propio país. China, aliado tradicional del país islámico, ha constituido una base logística, ya que no aún no se le puede llamar de forma específica militar, en el puerto de Gwadar. Sus buques disponen allí del apoyo necesario para poder operar en las áreas marítimas próximas. En los últimos años, el incremento de las operaciones navales chinas en el Índico ha provocado que la PLAN comience a plantearse la construcción de una base naval específica y de una base aérea próxima a la naval, para incrementar la efectividad de sus unidades al dotarlas del imprescindible apoyo aéreo. Suponemos que en los próximos años esta será la segunda base naval China fuera de su territorio, pero mientras tanto aún están pendientes de superarse obstáculos políticos para poder ejecutar el plan.

Al igual que en Maldivas, en Sri Lanka la presión de las naciones externas al Indico es muy fuerte para establecer bases navales, aunque la proximidad y, hasta cierto punto, dependencia de la India, hacen que sean más cautos en sus decisiones al respecto. Recientemente la gestión del puerto comercial de Hambantota ha sido cedida por 99 años a un concesionario chino. En este caso, el gobierno de Sri Lanka se ha cuidado mucho de publicitar que las operaciones en dicho puerto solo serán civiles, y que en ningún caso han accedido a operaciones militares en él, por el momento.

En el mar de Andaman, China, buscando poseer bases a ambos lados del estrecho de Malaca ha establecido con Myanmar la gestión, construcción y mejora del puerto de Sittwe. También es un proyecto civil, por lo cual su potencial militar tendrá que ser valorado en el futuro. Una de las medidas Indias para bloquear este movimiento fue la constitución de un mando unificado naval en las propias islas Andaman, con idea de poder bloquear cualquier acción naval llevada a cabo en el futuro desde este puerto.

Y por último, en Bangladesh China ha logrado la concesión, civil, del puerto de Chittagong que además debe estar abierto a la operación de buques de otras naciones, por lo cual su operatividad militar en caso de conflicto es limitada cuanto menos, aunque supone un primer paso importante. En este mismo país China ha recibido algunos de sus más sonados fracasos en cuanto a construcción y gestión de infraestructuras portuarias, con futuras potencialidades navales y militares. Inicialmente Bangladesh adjudico a China la construcción y gestión del puerto de Sonadia, pero una oferta posterior por parte de Japón, gran actor en la región, hizo modificar la decisión final. Este tipo de reveses para los intereses chinos tienen un gran peso.

Como podemos ver de forma somera, la progresión China en el Índico no es ningún secreto y está a la vista de todos. Dicho esto, su red de puertos logísticos no es ni mucho comparable a la que poseen otras naciones en la región, como los EE.UU, Reino Unido o Francia, por no mencionar a la propia India. La penetración china en el área es un proyecto a décadas vista y aún tendrá que enfrentarse a formidables obstáculos. No obstante, India esta recelosa de la actual situación y del incremento operacional de la PLAN en su área directa de influencia y está decidida a tomar cuantas medidas sean necesarias para dar la vuelta a una situación que pone en jaque sus intereses navales y comerciales.

INS Trikand (F51)
INS Trikand (F51). Se trata de la tercera y última unidad de la segunda serie de fragatas de la clase Talwar encargadas por la Armada de la India a la Federación Rusa. Construída en Kaliningrado, entró en servicio en junio de 2013 siendo, por tanto, una de las unidades más modernas de la flota a pesar de basarse en un modelo superado como son las Krivak III rusas. Foto – Brian Burnell.

 

 

LOS PROGRAMAS EN CURSO

Para tener una composición precisa y concreta de la Flota India, de sus unidades y de sus capacidades -o de cualquier otra-, recomendamos como siempre desde Ejércitos acudir a nuestro anuario de referencia, Flottes de Combat 2016 de Bernard Prézelin. Antes de empezar con el repaso a las capacidades de la Armada India, es obligado advertir que nos vamos a centrar casi exclusivamente en las unidades de porte oceánico y con capacidad de proyección del poder naval y aeronaval. El Océano Índico, al ser un escenario de largas distancias sin posibilidad de apoyo desde unidades terrestres, y donde las redes de apoyo logístico son bases muy alejadas entre sí, a diferencia de los mares cerrados, obliga a dar preferencia al estudio de dichas capacidades. Ahora bien, que nadie se lleve a engaño, India cuenta con una más que nutrida flota de buques menores, entre lanchas rápidas lanzamisiles, patrulleras, buques de guerra de minas, etc.

La India, volviendo al tema que nos ocupa, ha logrado consolidar una potente flota de primera magnitud, aunque aún embrionaria en muchos aspectos, en base a las tecnologías aplicadas en sus buques. Cuenta con portaaviones, aviación de ala fija convencional embarcada, buques de propulsión nuclear y armamento standoff y balístico de desarrollo nacional. Es más, en la última década sus capacidades autóctonas en todos estos aspectos no ha hecho sino crecer, tendencia que se mantendrá en el futuro próximo.

 

Los portaaviones y la aviación embarcada

La India operó durante años portaaviones de orígenes británicos equipados con Harriers, que fueron dados de baja recientemente. Dicha experiencia les permitiría obtener los conocimientos de operaciones, mantenimiento y logísticos necesarios para operar un CVTG así como una comprensión notable de la importancia de dichas formaciones en el seno de su Flota.

La India recurriría a dos caminos paralelos al enfrentarse al fin de la vida útil de sus portaaviones. Por un lado iniciaría un programa local, con apoyo de los astilleros italianos del grupo Fincantieri, conocido como IAC (Indigenous Aircraft Carrier) y por otro, saldría al mercado internacional en búsqueda de un portaaviones para reformar e incorporar a la Flota. Curiosamente, al igual que China, recurriría a la Federación Rusa en busca de alguna plataforma soviética que aun pudiera darles servicio, en un plazo y precio aceptables, aunque estos últimos aspectos quizá no hayan salido como se pretendía en un principio.

Delhi se fijaría en el Almirante Gorshkov, cuarto y último buque de la clase Kiev soviética comisionado en 1987, que ya en sus orígenes había sido muy modernizado respecto a las otras tres unidades anteriores. El problema del Gorshkov radicaba en su ala embarcada centrada en antiguos y poco válido, Yak-38 Forger, un producto VSTOL inferior al Harrier y un concepto, el VSTOL, que la India quería dejar atrás para pasar a operar un buque STOBAR y aviación de caza convencional.

El Gorshkov había sufrido una grave explosión bajo servicio ruso en 1994 y permanecía en reserva en la Flota del Pacifico a la espera de una decisión de Moscú respecto a su retorno con la Flota Rusa. Se iniciarían conversaciones entre la India y Rusia para la venta del buque y el ala embarcada ya en 1994, pero no se retomarían hasta 1998. La oferta rusa partía de venderles el buque a coste cero, mientras la India pagaría la transformación, modernización y demás elementos añadidos. Se alcanzaría un acuerdo preliminar en el 2000 y el definitivo en el 2004. Las obras se ejecutarían en los astilleros de Severodinsk desde el 2008 hasta 2011, entregándose el buque a la Armada India en 2013.

Las obras fueron un completo desastre de coste y planificación, llegando la India a amenazar con cancelar el contrato en determinados momentos. El monto inicial del contrato fue fijado en 974 millones de dólares, alcanzando los 2.350 millones a la finalización del programa. Además, estuvo lastrado por graves los problemas sufridos en la propulsión, a pesar de aberse instalado una planta nueva. Hemos de recordar que Severodinsk, Sevmash, es un astillero especializado en submarinos, y que el constructor original se encontraba entonces en otro país, Ucrania, sin posibilidad de apoyar la construcción. Aparte, Sevmash debía desarrollar el Know How de portaaviones urgentemente para la propia Flota Rusa y el para el futuro, algo a todas luces imposible dado el estado de la industria naval rusa, algo de lo que hemos hablado en nuestro número 2 a propósito de las Flotas Mosquito.

Aparte del entrenamiento de la tripulación se incluyeron hasta 45 Mig-29K y 4 Mig-29KUB así como una serie de helicópteros Ka-28 y Ka-31, de funciones ASW y AEW.

El R33 Vikramaditya, que es su designación en la Armada India, se espera este operativo en la Flota hasta la década de 2040. Es un portaaviones tipo STOBAR sin catapultas y que cuenta con una rampa de ayuda al despegue y con una autonomía de 45 días. Aunque la plataforma parece estar rindiendo correctamente después de solucionarse los problemas iniciales y cumpliendo las expectativas de la Armada Hindú, el Ala Embarcada es otro asunto, mucho más complicado, como explicaremos a continuación.

El Mig-29K se ha demostrado un caza válido para el concepto inicial de demostrador de tecnologías y doctrinas. Sin embargo, sus prestaciones en la configuración STOBAR, así como resistencia al ambiente tropical en el que opera, no parecen haber satisfecho del todo a los mandos de la Armada Hindú. Asimismo, existía un programa de avión ligero local para complementar a los Mig-29K el LCA Tejas Mk2 de HAL. Las prestaciones de dicho avión han sido tan bajas que la Armada India lo ha rechazado para su servicio a bordo, aunque lo mantiene como entrenador.

Hemos de suponer que la necesidad de desarrollar la industria local, así como la pésima experiencia con Sevmash, que obligaría al entonces Presidente Medvedev a presentarse en Sevmash y presionar para la finalización del portaaviones, aportaría bríos al programa nacional hindú IAC. Con la asistencia de Fincantieri, el IAC-1, bautizado INS Vikrant, pondría su quilla en el 2009 y sería botado en el 2013 esperándose su entrada en servicio para el 2018, aunque hasta el momento no existen noticias en este sentido, considerando los expertos como fechas más realistas los años 2022 ó 2023, con más de 8 años de retraso respecto a las planificaciones iniciales.

El INS Vikrant desplaza 45.000 toneladas con una eslora de 262,5 metros y posee una rampa de 14º para el despegue. Operará también los Mig-29K como vectores embarcados. El programa contaba con la construcción de al menos dos unidades de esta clase, pero finalmente el IAC-2, como veremos más adelante, será un portaaviones totalmente diferente y más ambicioso en su concepción y capacidades.

Su entrada en servicio aportará a la Armada hindú la capacidad de poder desplegar dos grupos de portaaviones simultáneamente, obviando aquellos que se encuentren en dique o en proceso de overhaul. Lo que es mejor, hará posible que India pueda desplegar su poder aeronaval a un tiempo en ambas costas del subcontinente hindú. Una capacidad muy ansiada por la Flota India, y que incrementará notablemente su influencia en el Índico y en los mares adyacentes a este.

Pero el programa IAC no ha finalizado en este buque. A tenor de las necesidades operativas planteadas por la Armada Hindú se decidió diseñar un nuevo portaaviones de características CATOBAR, con propulsión nuclear. Dicho proyecto hubiera colocado a la India, a su Flota y a su Industria Naval en la vanguardia mundial alcanzando una posición tecnológica y económica tan solo superada por los Estados Unidos y Francia.

Lo cierto es que el proyecto tuvo que ser modificado profundamente debido a razones presupuestarias y como consecuencia de los múltiples y caros programas que la Armada mantiene simultáneamente. La India, con asistencia rusa, ha desarrollado reactores nucleares para la propulsión submarina, que veremos en su correspondiente apartado, pero los requerimientos técnicos para una planta nuclear de un portaaviones son muy diferentes y su diseño hubiera implicado un costoso nuevo desarrollo a sumar a todos los que ya están en curso. Lo cierto es que finalmente -y por el momento, pues no esconden su ambición- se renunció a la propulsión nuclear debido a una guerra interna entre organismos estatales para definir quien se haría cargo de la factura de este proyecto, y un plazo de desarrollo de la planta que estaría en la horquilla de los 15 a 20 años, saliéndose de ualquier tipo de plazo razonable para el programa IAC.

El IAC-2, nombrado INS Vishal, debía poseer en origen catapultas EMALS y un desplazamiento superior a las 60.000 toneladas y haber sido ordenado en 2017 esperándose su entrega para el 2027. Sin embargo, el programa fue completamente modificado como hemos dicho y posteriormente, con asistencia de los Estados Unidos se decidió plantear un buque con propulsión eléctrica y capaz de operar no solo cazas convencionales pesados, sino también aviación embarcada de ala fija ASW, AEW y COD, así como una amplia gama de drones. En 2015 el Gobierno de Delhi solicito información para dicho programa a diferentes constructores internacionales procedentes de Rusia, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, pero manteniendo la India el control sobre el diseño del buque. Con asignaciones presupuestarias en la actualidad, el IAC-2 sigue en vigor y vivo, aunque sin conocerse cuál puede ser el resultado final, ni si se ha tomado alguna decisión en firme.

Lo que llama poderosamente la atención del IAC-2 es su ala embarcada, que trastocará por completo la composición y logística de la Aviación Naval embarcada hindú. Si planteamos la entrada en servicio del IAC-2 en un futuro próximo, la Armada operara 3 portaaviones, dos de ellos STOBAR y uno CATOBAR. Los dos primeros compartirían plataforma aérea, el Mig-29K, y aunque con capacidad de ejercer operaciones dominio del mar, probablemente estarían más centrados en operaciones zonales de protección y defensa, mientras que el IAC-2 se centraría en una eminente capacidad de proyección naval. Pero sus respectivas alas aéreas no podrían ser compatibles entre las diferentes plataformas, debido al sistema de lanzamiento de cada una.

En 2017 la Armada solicitaría información para la compra de 57 nuevos cazas embarcados, orientados a su uso en el IAC-2. Los participantes son los principales competidores mundiales en su segmento:

  • Rusia que se presenta una vez más con el Mig-29K, pesar de que carece de capacidad de despegue CATOBAR debido a la herencia soviética, trabaja en una modificación de dicho caza. Este candidato cuenta con diversos hándicaps, entre ellos el haber sido criticado por la India dada su escasa resistencia ante el ambiente del Océano Indico, así como algunas acusaciones relacionadas con los problemas logísticos y de mantenimiento de las empresas rusas e indias implicadas.
  • Saab ha ofrecido una versión navalizada del Gripen, lo cual implica un alto riesgo al ser un diseño completamente nuevo y sin ejemplares en operación.
  • Boeing entraría en liza con su F-18 Super Hornet, cazabombardero más que conocido y probado .
  • La francesa Dassault ofrece su caza naval Rafale M en servicio con la Marine Nationale, y que este 2018 está operando desde portaaviones de la U.S. Navy. No es casualidad que la Fuerza Aerea Hindú este comprando al mismo fabricante la variante ordinaria y que esté interesada en incrementar el número de unidades operativas. Paris podría estar muy bien posicionada para hacerse con la futura composición del Ala Embarcada del IAC-2, ofreciendo una reducción de los costes operacionales en un avión probado en combate.

En cualquier caso el programa de portaaviones hindú debe ser tenido en cuenta como un referente mundial, al estar alcanzando su objetivo principal de ser un desarrollo nacional, con un importante avance tecnológico y un incremento muy importante de las capacidades navales de la nación. Siempre teniendo en cuenta que la India mira con mucho recelo el incremento de unidades Chinas de este mismo tipo, en un momento en el que el gigante asiático está embarcado en la construcción del Tipo 002, dotado con EMALS y tiene planes para contar con hasta media docena de portaaviones entre STOBAR y CATOBAR.

R22 Viraat
La baja del INS Viraat y con él, la de los Harrier, ha supuesto un cambio drástico para la Armada de la India, que cada vez más aboga por la proyección del poder aeronaval

 

Las unidades Submarinas

La Armada Hindú posee un Arma Submarina muy importante. Actualmente antiene en operación 1 SSBN clase Arihant y 4 unidades modificadas más en construcción, 1 SSN Akula II arrendado a la Federación Rusa hasta el 2022, 9 SS clase Kilo, 4 SS Type 209/1500 y, además, tiene en marcha un programa de construcción de 6 submarinos convencionales de la clase Scorpene, de DCNS, con dos unidades ya entregadas, la tercera que debería ser recibida antes de terminar el el presente año y otras tres unidades más a entrar en servicio sucesivamente hasta el año 2021.

Al igual que en el caso del programa IAC, vemos como el Gobierno Hindú está invirtiendo una cantidad ingente de recursos en su flota submarina, con el mismo objetivo, esto es; mantener una potente capacidad de respuesta en su área de influencia, principalmente ante su vecino del norte y Pakistán. Las prestaciones de las unidades son altas, al mantenerse una tasa de reposición continua con buques modernos, aunque la construcción local de las unidades está provocando retrasos importantes en todos los proyectos, dado lo complejo de desarrollar este tipo de industria, algo que estamos viendo a las claras en España a propósito del S-80.

La India entraría en el club de operador de submarinos nucleares a finales de la década de 1980, cuando alquilo a la Unión Soviética un submarino, SSGN Charlie I, entre 1988 y 1991. El uso intensivo de dicho buque -72.000 millas náuticas navegadas en dicho periodo de alquiler-, proveyó a la Flota India de unos conocimientos acerca de las tecnologías asociadas que les llevaría a lanzar un programa nacional conocido como ATV (Advanced Technology Vessel) con la idea de ser capaces de producir submarinos nucleares nacionales. El ATV inicialmente iba a ser un SSN, sin embargo una nación como la India poseedora de armamento estratégico nuclear (ICBM) y con un vecino hostil como Pakistán, también equipado con armamento nuclear estratégico, requería urgentemente de una capacidad de segunda respuesta ante el escaso tiempo de vuelo de los misiles en caso de ataque nuclear.

Por este motivo se determinaría transformar el ATV de un SSN hacia un SSBN lo que a la postre daría lugar a la actual clase Arihant. Dicho submarino estratégico es el más compacto del mundo por sus orígenes de SSN -apenas 6.000 toneladas-, y la primera unidad de la serie porta pocos vectores estratégicos, en comparación con otros SSBN, aunque está adaptado a las necesidades estratégicas regionales de la India, que no son las mismas que las de Rusia o los EE. UU.

El ATV ha sido y es, un programa muy secreto y escasamente publicitado. Contó con una importante asistencia soviética/rusa, habiendo ayudado este país al desarrollo del reactor PWR de la planta submarina de 83 MW, supuestamente basado en diseños de la 1ª y 2ª generación de reactores navales soviéticos. Dados sus orígenes, se le supone un relativo corto espacio de tiempo entre las recargas del combustible nuclear, lo que complica la logística. Por otra parte, existe una planta terrestre con el prototipo del reactor naval en Kalpakkam construido también con asistencia rusa.

El armamento de la primera unidad, INS Arihant, se compone de 4 tubos polivalentes para 4 SLBM K-4 de 3.500 km de alcance, o 3 SLBM por tubo (12 SLBM totales) K-15 de 750 km de alcance. Debido a las amenazas hacia la India, este aparente corto alcance de sus vectores estratégicos satisface sus requerimientos nacionales, alcanzando los K-15 los objetivos en Pakistán. Además, desde un punto de patrulla en el norte de la Bahía de Bengala, los K-4 alcanzarían la mayoría de los objetivos estratégicos ubicados en China. Actualmente se trabaja en el desarrollo de un SLBM con mayor alcance, asociado a sus programas de ICBM terrestres.

Las siguientes unidades de la clase -hay cuatro buques más ordenados-, tendrán importantes modificaciones con la idea de abandonar la plataforma original SSN para pasar a un SSBN más clásico e incrementar el número de vectores estratégicos portados. Son cosas que ocurren cuando los proyectos van cambiando sobre la marcha y sus objetivos se alteran radicalmente en mitad de la construcción de la plataforma. De esta forma, y como consecuencia, la segunda unidad de la clase, conocido como INS Aridhaman, contará con 1.000 toneladas más de desplazamiento al incrementarse la sección de misiles para dar cabida a 8 tubos de lanzamiento. Por lo tanto, su capacidad se verá incrementada hasta los 24 SLBM K-15 o 8 SLBM K-4 u 8 de la nueva versión en desarrollo. La planificación inicial indicaba que esta unidad debería entrar en servicio a lo largo de este año 2018, aunque no sería extraño que se retrasara hasta el 2020 al menos.

Uno de los motivos que pueden provocar el retraso en la entrega del buque es un caso de corrupción en la compra de los torpedos que portan los SSBN Hindúes. Inicialmente iban a ser equipados con torpedos WASS Black Shark, iguales a los que equipan a los Scorpene, sin embargo el contrato con la matriz Finmeccanica se canceló.

Actualmente se encuentra en fase de adquisición de un nuevo torpedo pesado, quedando en lizas alemanas y francesas. La burocracia hindú puede hacer que aún pasen 2 ó 3 años hasta que se decida y después se integre en el buque, cuyo sistema de combate es de origen ruso. Para terminar de complicar un poco más la logística de la flota, el cabeza de serie, INS Arihant, porta torpedos de diseño soviético 53-65. Este tipo de mezclas, como veremos, son una constante en la Armada Hindú y quizá el mayor problema de una flota por lo demás potente y balanceada pero que sufre de graves problemas logísticos dada la mezcolanza de sistemas que se da en prácticamente todos sus buques.

Volviendo sobre sus SSBN, en el ciclo de inversiones relativas a estos se han decidido, muy acertadamente, la construcción de una nueva base para los SSBN así como nuevas instalaciones de comunicaciones con ellos. La nueva base de aguas profundas, sita en Rambilli, en las aguas de la Bahía de Bengala está en construcción y se espera terminarla para 2022. La Armada cuenta con estaciones de comunicaciones VLF y ELF actualmente, pero son blancos fáciles, por lo que planea la construcción de nuevas estaciones de comunicaciones en ambas frecuencias.

Para el futuro, y debido a la fragilidad de las instalaciones de comunicaciones estratégicas con los SSBN, en un plazo medio deberían plantearse la adquisición de unidades de comunicaciones aerotransportadas, como hacen otras naciones que operan estos ingenios, caso del E-6 estadounidense.

Respecto a la flota de submarinos de ataque que posee la Armada India, hemos de decir que es muy potente, siendo el mayor actor en este campo en su área. Es muy importante, a la par que curioso, hacer notar que la India ha sido la primera nación del mundo que inicio un programa de alquileres de submarinos nucleares, en este caso a la antigua Unión Soviética, continuándose en nuestros días con la Federación Rusa.

El Gobierno de Gorbachov autorizo en 1986 el alquiler de un SSGN Charlie I a la India con la idea de reforzar las capacidades defensivas de ésta, así como para estrechar lazos entre ambos países y permitir a la India dar los primeros pasos hacia una defensa naval más robusta ante un ya creciente poderío militar Chino. El acuerdo de alquiler entre ambos países no incluyo armas nucleares de ningún tipo sí que otorgó el derecho a la URSS de inspeccionar el buque de forma periódica y mantener una parte de la tripulación propia a bordo para la operación de los sistemas más sensibles, a la par que dar guía a la tripulación hindú. Esta también había pasado un periodo de formación de dos años en la URSS adquiriendo los conocimientos necesarios para la operación de un SSGN. El coste económico del alquiler, incluyendo diferentes partidas y asistencias, se cifra desde los 670 millones de dólares iniciales hasta una cifra posterior final de 1.000 millones, un buen negocio para Rusia.

SSN S71 Chakra
El alquiler del SSN S71 Chakra (anteriormente L152 Nerpa), de la clase Akula, supone un caso prácticamente único dentro de la historia militar naval. Iniciado en 1993, la falta de fondos lo había condenado prácticamente al desguace, cuando la INS ofreció encargarse de financiar su construcción y pruebas de mar, amén de alquilarlo durante un periodo de diez años. En cualquier caso, a pesar de la peculiaridad del caso, lo que ha hecho famoso a este submarino han sido los accidentes (el más grave con 20 víctimas mortales en 2008). Con todo, es muy posible que la inversión realizada -difícil de cuantificar- esté dando sus frutos a la hora de lograr un saber hacer que facilitará el desarrollo y operación de aparatos propios en las próximas décadas. Foto – Armada de la India

La Base Naval de Visakhapatnam sería diseñada y construida con asistencia soviética con la idea de albergar los futuros submarinos de propulsión nuclear hindúes Arihant que, como ya hemos explicado, inicialmente iban a ser de ataque. Asimismo las instalaciones contarían con los medios necesarios para manejar el combustible nuclear, que estuvo siempre al cargo y bajo la supervisión del personal soviético desplazado. Durante el periodo de alquiler, además de navegar hasta 72.000 millas náuticas, efectuaría el lanzamiento de torpedos y misiles SSM SS-N-7 aportando unos conocimientos y técnicas a la Armada Hindú muy necesarios para la operación y sostenimiento de submarinos nucleares, de cara a su propio programa. Tras concluir el periodo de alquiler regresaría a la URSS donde sería dado de baja en 1992 y posteriormente desguazado.

En la actualidad, el Gobierno Hindú cerró un acuerdo con Moscú para el alquiler y operación, de forma completamente autónoma de un SSN clase Akula II. Dicho submarino se encontraba en construcción cuando se produjo la caída de la URSS y su construcción se detuvo en 1993 en el astillero. Tras una serie de negociaciones y desmentidos, Nueva Delhi aportaría los fondos necesarios para concluir la construcción del submarino con la idea de negociar su futuro alquiler por un periodo de 10 años. Se concluiría la construcción en 2009 y tras pasar un breve periodo en la Flota Rusa, bautizado como K-152 Nerpa, sería transferido a la Armada Hindú en 2011, como INS Chakra. Durante la construcción del submarino, en las pruebas de mar del 2008, el disparo involuntario del sistema de extinción de incendios provocaría la muerte de 20 técnicos del astillero y heriría a 21 más. Es el mayor accidente en submarinos de la Federación Rusa tras la tragedia del Kursk -la historia soviética es otro asunto, indudablemente-.

Se considera el producto más refinado que los astilleros soviéticos fueron capaces de proporcionar a su Flota, siendo una excelente plataforma táctica. En la actualidad entrena de forma profusa con el resto de medios ASW de la Flota Hindú ,incluidos sus nuevos aviones P-8I. El coste del programa se cifra en 1.000 millones de dólares.
En octubre del 2.016 Nueva Delhi y Moscú firmarían un nuevo acuerdo bilateral destinado al alquiler de una segunda unidad SSN, el K-322 Kashalot también de la clase Akula II para algún momento posterior al 2022, cuando se cumpla el primer contrato. Sin embargo -y hasta el momento- el Kashalot permanece en condición de reserva, fuera del servicio activo, con la Flota del Pacifico Rusa desde 1998. En caso de que se quisiera alquilar, el Kashalot requeriría de una importante reparación y puesta a punto de acuerdo a las especificaciones técnicas de la Armada Hindú, un gasto considerable a sumar al del propio alquiler, al que deberán hacer frente.

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Acerca de Alejandro A. Vilches Alarcón 3 Articles
Ingeniero técnico naval, ha escrito en docenas de medios nacionales e internacionales relacionados con la defensa. Es autor de varios libros, entre los que se encuentran "Los SSBN de la URSS", "Los SSGN de la URSS" o su obra más reciente "Operación Hannibal".