Morteros en el Ejército de Tierra

Entre la necesidad y la obsolescencia

Sistema EIMOS de 81mm
Sistema EIMOS de 81mm, fabricado por la española EXPAL. Probablemente su talón de aquiles sea su complejidad y alto precio, junto con la falta de homologación con el software TALOS, que utiliza el Ejército de tierra y desarrollado por GMV. Foto - Francisco Fernández Mateos

 

Morteros en el Ejército de Tierra

Entre la necesidad y la obsolescencia

 

Por Roberto Gutiérrez

 

Analizábamos en el anterior número de nuestra revista la situación de la artillería española, y como conclusiones citábamos que su papel en los conflictos está cambiando. Dotada de gran alcance y precisión, y a caballo de un nuevo proceso de targeting, el arma del fuego ha evolucionado, o quizá ha vuelto a sus orígenes, convirtiéndose en un elemento con un peso específico propio dentro del campo de batalla.

Igualmente, las necesidades de apoyo de las fuerzas de combate, actuando muy dispersas en unos TO muy inseguros y sin frentes definidos, así como el carácter heterogéneo de las unidades desplegadas han traído consigo nuevos conceptos de empleo de la artillería. La imposibilidad de que las unidades de artillería orgánicas de estas unidades puedan apoyarlas correctamente en sus múltiples modalidades de empleo, su gran necesidad de un abastecimiento continuo y su inherente vulnerabilidad; han propiciado que la artillería de campaña moderna se haya adaptado a operar como un elemento más del campo de batalla, con despliegues independientes en emplazamientos protegidos y abastecidos desde donde hacer fuego a grandes distancias de las fuerzas en contacto y con gran precisión. Incluso nos aventuramos a defender una orgánica en la que los grupos de artillería pertenecieran a un mando superior, dejando de depender de las brigadas.

Así pues, llegábamos a la conclusión de que las unidades de maniobra dependerán en mayor grado que antes de sus fuegos indirectos orgánicos, es decir: de sus morteros.

Una de las lecciones aprendidas en los modernos conflictos es precisamente que esta necesidad se da a niveles muy bajos, tanto como sección; para lo cual las tropas españolas en Afganistán, por poner un ejemplo, han añadido morteros ECIA commando de 60mm a sus secciones de fusiles, que no se utilizaban desde hacía muchos años.

Otra de las lecciones aprendidas hace referencia a la necesidad de batir rápidamente los objetivos designados (Time in Target), sin hacer disparos de ajuste antes de entrar en eficacia. Esto incluye la capacidad de realizar el proceso de puntería de forma automática, a través de los datos suministrados por el sistema TALOS, en el que previamente se han introducido los datos del objetivo por parte del elemento designador que ha solicitado dicha acción de fuego (en el caso de la artillería es un OAV)

Esta es la razón por la que, aún contando con varios modelos de morteros en su inventario, el Ejército de Tierra adquiriera un sistema específico para este conflicto, el Soltam cardom de 81mm instalado sobre el 4×4 Vamtac blindado de alta protección, fabricado por UROVESA, del que se adquirieron un total de 10 ejemplares.

Con un alcance máximo de 6900 metros con munición HE, puede disparar granadas guiadas de alcance extendido de hasta 9700 mts con un CEP (error circular) de 10 mts y dispone de GPS/inercial, calculador de tiro, transmisión de datos/fonía por PR4G y una reserva de 48 granadas de uso inmediato; es operado por cuatro hombres y, sin duda, es la pieza más moderna y eficaz de que dispone el Ejército.

TOA (Transporte Oruga Acorazado) portamortero de 120mm del Ejército de Tierra listo para hacer fuego
TOA (Transporte Oruga Acorazado) portamortero de 120mm del Ejército de Tierra listo para hacer fuego. Foto – Ejército de Tierra

 

 

LOS MORTEROS EN EL ACTUAL MPLTO

Si bien las plantillas de los nuevos batallones de infantería se han redactado en base al sistema CARDOM, lo cierto es que no hay actualmente ningún plan de adquisición que contemple más unidades; usándose en su lugar otros más antiguos, como los instalados en los TOA, BMR, Rg31 o portados por vehículos ligeros sin ningún tipo de preparación y usados pie a tierra; si bien estos tubos y, sobre todo, su munición, son bastante pesados.

Las unidades de infantería motorizada (sobre ruedas) están dotadas principalmente de morteros medios de 81 mm en diferentes variantes, mientras que las mecanizadas (de cadenas y acorazadas) emplean piezas de 120mm a bordo de vehículos TOA M113A2; Estos, no obstante, tienen la particularidad de que solo pueden disparar hacia atrás, por lo que hay que posicionar el vehículo correctamente antes de ejecutar una acción de fuego.

Los morteros en inventario, en ambos calibres, son de la extinta empresa ECIA, y disponen respectivamente de un alcance de 3900 y 5700 metros con granadas rompedoras del tipo MAE-84 y MA-85, con un CEP de varias decenas de metros.

Ninguno de ellos tiene los sistemas asociados que citamos para el Cardom, y mucho menos un sistema de carga automático que aumenten la cadencia de fuego y disminuyan la fatiga del personal, como sucede en los sistemas más modernos.

Las citadas plantillas contemplan la dotación de morteros en dos escalones diferentes, dentro de la sección de apoyo de la compañia (SEAPO) con un peloton de tres piezas, y una sección de morteros en la compañía de apoyo (CIAPO) del batallón, con tres pelotones de dos morteros, totalizando 6 tubos. De estas últimas existen dos tipos, la SMM (sección de mortero medios) en 81mm y la SMP (morteros pesados) con piezas de 120mm.

Las unidades de carros de combate cuentan con morteros exclusivamente en el escalón batallón, ya que carecen de SEAPO; mientras que Caballería solo emplea pelotones de dos piezas en el escalón escuadrón (sin encuadrar en sección) habiéndose suprimido en el escalón grupo.

Como vemos, existen orgánicas muy dispares, dificultando la interoperatividad entre diferentes PUs y la logística asociada, fundamental para facilitar la permanencia en ZO y las sucesivas rotaciones de los efectivos.

La sección de morteros dispone de un jefe (teniente) que ejerce de director de fuegos con una tablet TALOS técnico para el cálculo de datos de tiro (existe un modelo superior, o TALOS táctico, para la gestión en red de los fuegos via FSE), un calculador CALMOR y un telemetrista con un LP7. Dispone de radio VHF vehícular y portatil, para poder establecer un puesto de observación a pie; así mismo el brigada jefe de PLM dispone del telémetro y una PDA TALOS, para poder desdoblar la sección en dos núcleos de fuego distintos, a su vez ejerce de jefe de línea de piezas, con conexión VHF/voz con los tres jefes de pelotón, que se conectan con sus piezas por UHF.

En total la SMM dispone de 32 pax, mientras que la SMP cuenta con 44, incluido un oficial, y cuatro suboficiales, siendo el resto personal de tropa.

Dispone de 13 vehículos en total, entre mando (1), portamorteros (6) y vehículos de municionamiento (6), lo que la convierte en una unidad bastante costosa y de difícil manejo. En el caso de la SMM, estos municionadores son VLTT con remolque, lo que limita mucho los movimientos de la sección.

La mecánica de la acción de fuego se basa en el cálculo manual de los parámetros de tiro y es bastante lenta, ya que al telémetro hay que sumar coordinatógrafo y brújula. El problema se agrava por la carencia de medios de transmisiones, lo que impide que los pelotones de morteros puedan desplegarse de forma independiente o recibir datos de tiro de forma digital.

Como podemos ver, tanto las armas, como sus vehículos portadores, elementos de posicionamiento y cálculo de tiro o municiones, son bastante anticuados y necesitan urgentemente una renovación.

Si algo han demostrado los análisis de los conflictos acaecidos en los últimos años, es la gran cantidad de bajas debidas a estos sistemas. Es evidente que el mortero es un arma fundamental dentro del batallón, y que sin batallones de infantería no hay ejército, ni expedicionario ni de ningún tipo.

También es cierto que los modernos sistemas terrestres tienden a ser exageradamente caros y que incluso economías más boyantes que la nuestra han tenido problemas de adquisición importantes (por ejemplo la cancelación del wiesel 2 PM120 alemán, después de pagar 54 millones por 8 vehículos) por lo que deben elegirse con mucho cuidado las prioridades para invertir los escasos presupuestos.

Hay que tener en cuenta que un batallón de infantería cuenta con la prohibitiva cantidad de 15 morteros. Eso por 29 batallones actuales supone 435 armas (más 4 BICC y 12 GCAB, que suman otros 72) es evidente que no todos pueden ser tan avanzados como un Cardom.

Por ello, al hablar de estos sistemas de armas deberíamos también plantearnos la estructura de la unidad donde van a servir y ponderar sus necesidades reales.

La primera consideración al respecto es que las unidades de combate tipo GT o AGT, tienden cada vez más a ser interarmas. Aunque se organicen a partir de un batallón de infantería, contarán con apoyos de otras armas de la brigada, como zapadores, caballería y una batería de artillería, o al menos una unidad de fuego con 3 piezas.

Esto incide directamente en el papel que los morteros deben ejercer, ya sea como unidad supeditada al plan de fuegos de la AGT (como escalón secundario de fuego) o pasando a reforzar los puestos de combate avanzados y/o PUs tipo S/GT disgregadas por todo el teatro de operaciones (TO).

Hay que tener en cuenta también las limitaciones que algunas unidades, sobre todo las más ligeras o supeditadas a su aerotransporte, tienen para portar y sostener sus propios fuegos. Algunas además tienen unos requerimientos operativos muy exigentes, como paracaidismo, apoyo a OEs o alta montaña.

Orgánica actual de la SMP
Orgánica actual de la SMP

 

 

MORTEROS LIGEROS y MEDIOS

Precisamente por el peso y la dificultad de sostener los trenes de municionamiento es por lo que algunos países han disminuido el calibre de los morteros orgánicos de compañía, como por ejemplo el ejército británico, con piezas M6, o el US ARMY con el M224A1, ambos en 60mm.

Con un sistema como este, el grueso de los batallones del ET dispondrían de un mortero mucho más ligero (pesan 20 kg y cada granada 1,6 kg) para que las compañías o sus secciones dispongan de fuegos indirectos propios, sobre todo en los momentos críticos del combate en contacto con el enemigo (combate a pie) y en zonas urbanizadas.

Su alcance máximo, de hasta 3800 mts, lo asemeja mucho a los actuales de 81mm, mientras que su menor letalidad puede ser una ventaja al limitar al máximo los daños colaterales.

Transportado en un VLTT, supondría también un notable ahorro de personal y medios técnicos, ya que se suprime la necesidad de vehículos específicos en este escalón.

Si se opta por seguir con el calibre 81 mm, la respuesta inmediata para mejorar los sistemas actuales sería el Cardom VAMTAC ya adquirido, o bien el EIMOS de la española Expal, un desarrollo nacional de similares características.

El EIMOS es un sistema completamente automatizado, que cuenta entre otros, con sensor meteorológico y un sistema de gestión de fuegos propiedad de la propia compañía, denominado TECHFIRE. Probablemente su talón de aquiles sea su complejidad y alto precio, junto con la falta de homologación con el software TALOS, que utiliza el Ejército de tierra y desarrollado por GMV.
Evidentemente, la alternativa a estos nuevos sistemas sobre VLTT es la modernización del BMR M1 PMM. Esta opción tiene algunas ventajas; por una parte su coste, ya que el vehículo está en dotación y no requiere modificaciones de consideración, por el otro su mayor movilidad táctica y protección durante las acciones de fuego (los sirvientes operan dentro de una cámara de personal blindada, y el vehículo dispone de un arma de 12,7 mm para su autodefensa) si bien en las fases de movimiento la protección de un MRAP como el VAMTAC es sensiblemente superior.

concepto de mortero autopropulsado
Vamtac Cardom de 81 mm, un moderno concepto de mortero autopropulsado. Foto – Ejército de Tierra

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Acerca de Roberto Gutierrez 5 Articles
Experto en sistemas de armas y en organización militar, ha colaborado en publicaciones de prestigio como el Memorial de Caballería. Es además un consumado modelista y miniaturista.