La asociación entre China y Rusia

Una geopolítica tripolar singular

Captura de una tira cómica sobre la alianza entre Rusia y China. Imagen - Vestnik Kavkaza

 

La asociación entre China y Rusia

Una geopolítica tripolar singular

 

Por Jesús R. Argumosa Pila

 

No parece haber dudas que la actual era geopolítica está caracterizada por una tripolaridad isósceles – o si se prefiere una bipolaridad asimétrica – representada por Estados Unidos, China y Rusia. Digo isósceles porque en este momento existe una asociación estratégica chino-rusa que está dispuesta a disputar la hegemonía estadounidense que ha estado implantada en el mundo durante los últimos 70 años, divididos en tres periodos que van desde la bipolaridad de la guerra fría hasta el inicio de la multipolaridad actual pasando por la unipolaridad estadounidense establecida durante la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI.

Y digo bipolaridad asimétrica porque, en realidad, el panorama geopolítico se encuadra en una ecuación compuesta por tres variables, una de ellas independiente y autónoma y las otras dos estrechamente interconectadas entre sí de tal manera que, a la hora de la verdad, conforman una variable singular con una composición bicéfala.

Decía Brzezinski, al final del siglo XX, en su obra El Gran Tablero Mundial – en la época de la unipolaridad – que el objetivo geoestratégico de Estados Unidos era impedir que se estableciera un poder rival en Eurasia que dominara todo el continente. En este momento, el tándem China-Rusia tiene muchas posibilidades de controlar gran parte del continente euroasiático.

De hecho, se está reconfigurando la geopolítica mundial en la que Occidente pierde peso a costa de un importante auge del mundo asiático en el que China es el gran centro de poder y el incipiente escenario Indo-Asia-Pacífico se postula como un fuerte rival del expansionismo chino. Dicho escenario lo forman, fundamentalmente, India, Japón, Corea del Sur, Indonesia y Australia.

Como datos más importantes de los tres actores principales que están reconfigurando el actual y previsible orden internacional, referidos a 2017, destacamos los siguientes. En el campo económico y según el FMI 2018, mientras EEUU y China ocupan el 1º y el 2º lugar mundial con un PIB de 20,4 y 14,1 billones de dólares respectivamente, Rusia con un PIB de 1,71 billones de dólares ocupa el undécimo puesto. En PIB per cápita, EEUU dispone de 62.159 $, Rusia de 28.957 $ y China de 18.070 $. En gastos militares, de acuerdo con el Military Balance 2018, EEUU gasta 602.800 millones de dólares, China 150.500 millones y Rusia 61.200 millones. En cuanto a población, según el Banco Mundial 2018, China tiene 1386 millones de personas, EEUU 325 y Rusia 144.

En 1917 las exportaciones chinas a Estados Unidos sumaron 506.000 millones de dólares (M$) frente a las exportaciones estadounidenses a China solo llegaron a 130.000 M$. Durante este año de 2018, Estados Unidos ha aplicado aranceles de un 25% sobre 50.000 M$ de productos chinos, en julio, y entre 10% y 25% sobre 200.000 M$, en septiembre. En reciprocidad, China ha aplicado aranceles de un 25% a 50.000 M$ de productos estadounidenses y de un 25% sobre 60.000 M$, en las mismas fechas. Es lo que se ha llamado guerra comercial chino-estadounidense.

Es verdad que el Gobierno chino acusó a Estados Unidos de amenazar el sistema de libre comercio mundial y que Trump desde su llegada al poder en 2017 ha abandonado las normas fundamentales del respeto mutuo y las consultas igualitarias que guían las relaciones internacionales, pero también es cierto que el Gobierno estadounidense tiene razón cuando cualquier empresa extranjera que quiera establecerse en China se le exige que ceda parte de su tecnología al estado chino, efectúe un pago por asentarse en el país aparte de la escasa protección de la propiedad intelectual.

En cuanto a las sanciones estadounidenses a Rusia como consecuencia de la anexión de Crimea, del apoyo político y militar ruso a los separatistas ucranianos y, últimamente, por el presunto ataque contra el antiguo espía Serguéi Skripal y su hija Yulia, afectan fundamentalmente a la exportación de ciertas tecnologías a Rusia, especialmente en el sector energético, a la concesión de créditos al país de los zares, así como a la venta de armas.

Reunión entre Xi Jinping y Vladimir Putin. Foto - CNBC
Reunión entre Xi Jinping y Vladimir Putin. Foto – CNBC

 

 

CONTENIDO DE LA ASOCIACIÓN CHINO-RUSA

Pekín y Moscú han estrechado significativamente sus relaciones desde la llegada al poder de Xi Jinping hace un lustro. A la simpatía personal entre el presidente chino y su homólogo ruso, Vladimir Putin, se une la coincidencia de intereses estratégicos entre los dos países que creen necesaria una reforma del orden mundial actual al que ven con recelo aunque se han aprovechado de él durante las últimas largas siete décadas.

En el horizonte bilateral, existen numerosos tratados y acuerdos, desde el Tratado de Vecindad, Amistad y Cooperación de julio de 2001, hasta la Asociación de Cooperación Científica y Técnica, del pasado mes de julio, pasando por el acuerdo energético de mayo de 2014, con un monto estimado de 400.000 M$, en virtud del cual, Rusia proveerá a China de 38.000 millones de metros cúbicos de gas anuales, a partir de 2018 o la veintena de acuerdos en sectores como energía, agricultura, aduanas, finanzas e industria aeroespacial, entre otros, firmados el mes de noviembre de 2017, entre los primeros ministros de China, Li Keqiang y Rusia, Dimitri Medvedev. Se espera que el volumen de comercio bilateral supere los 100.000 M$ este año.

El acercamiento bilateral que comenzó con un carácter más económico se ha ido expandiendo al área de defensa. Además de las compras de armamento de China a Rusia, entre las que destaca las recientes del caza Sukhoi y de los modernos misiles S-400, es preciso destacar que han realizado en los últimos cuatro años, ejercicios navales comunes en el Mar de China Meridional, aunque fuera de las zonas disputadas, en 2015; en el Mar Mediterráneo en 2016; y en el Mar Báltico, en 2017; con independencia de que China ha participado el pasado mes de septiembre en las mayores maniobras militares rusas Vostok-2018 desde los tiempos de la Guerra Fría, con un despliegue cercano a 300.000 efectivos.

En el campo multilateral, ambos países pertenecen a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), fundada en 2001, y actualmente integrada por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, India y Pakistán, y en la que participan como observadores, Irán, Mongolia, Afganistán y Bielorrusia. Asimismo, desde 2009 forman parte del grupo geopolítico BRICS compuesto por China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica.

A pesar de que Rusia y China tienen algunas diferencias en la antigua Asia Central soviética, la importancia de dichas diferencias y de pasados conflictos entre Moscú y Pekín están puestas en un segundo plano frente a su postura compartida de oposición al orden global dirigido por Estados Unidos. Tanto Rusia, después de la crisis de Ucrania y la anexión de Crimea, en 2014, como China, con la actual guerra comercial y su ya duradera actitud agresiva en el Mar de China Oriental y Meridional, han violado las reglas y compromisos del mencionado orden internacional.

Nueva Ruta de la Seda. Infografía - CFR
Nueva Ruta de la Seda. Infografía – CFR

 

 

LA RIVALIDAD HEGEMÓNICA

En el campo de las relaciones de poder, la rivalidad entre la asociación de China y Rusia, por un lado, y Estados Unidos, por otro, se pueden materializar, principalmente, en los siguientes cuatro (4) elementos que ocupan un lugar prioritario en el actual mundo de la geopolítica internacional.

El primer elemento es el de la energía. En este elemento aparece una fuerte pugna entre Rusia y Estados Unidos en un momento en que EEUU se convertirá, en los próximos años, en el principal exportador de petróleo y gas por delante de Arabia Saudí y Rusia, en base, fundamentalmente, a la utilización de la técnica de fracturación hidráulica o fracking.

La postura de Estados Unidos de presionar a Alemania para que abandone el gasoducto Nord Stream 2, que atraviesa el Mar Báltico, entre Rusia y Alemania – sobre el que hay divisiones en la UE – aduciendo que Alemania está controlada y cautiva del Kremlin, constituye una de las principales tensiones entre Washington y Moscú. Aunque Estados Unidos pretende exportar a Alemania su gas licuado, la diferencia de costes respecto al procedente de Rusia hace que Alemania prefiera seguir con el gas ruso.

Por otra parte, Estados Unidos exporta entre 300.000 y 400.000 barriles diarios a China. En el 2017 el país de la Gran Muralla importó el 20% de toda la exportación de petróleo estadounidense, En lo que se refiera al gas natural licuado, Pekín importó el 15% de las exportaciones de de gas EEUU. No se debe olvidar que China es líder en energías limpias – innovación -. Es el primer país mundial en energía eólica y solar y en coches eléctricos.

El segundo elemento es el militar. El anuncio de la retirada de EEUU del Tratado de las Fuerzas Nucleares de alcance Intermedio (INF), el pasado 20 de octubre, que se hará realidad a los seis meses, como consecuencia de haberlo violado Rusia con el sistema de misiles 9M729, unido a la retirada de Estados Unidos, en 2002, del Tratado de Misiles Balísticos (ABM) abre un periodo de incertidumbre en el equilibrio estratégico nuclear mundial.

Si a esto añadimos la posible renuncia, por parte de EEUU, a la prórroga del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III) que vence en el 2020, la existencia del sistema balístico chino de alcance intermedio que hacen el Mar de China Meridional una fortaleza inexpugnable, junto al sustancial incremento de las capacidades anti-acceso/denegación de zona (A2/AD) ruso-chinas, es razonablemente admisible pensar que la estabilidad internacional corre un serio peligro.

El siguiente elemento es la economía. Como ya se ha dicho más arriba, la gran rivalidad en este elemento se halla entre EEUU y China que en este momento están envueltos en una guerra económica. Con independencia de la iniciativa geopolítica rusa de la Unión Económica Euroasiática y de la creación del Foro Económico Oriental, que se reúne en Vladivostok desde 2015 formando parte de la diplomacia rusa para desarrollar vínculos con Asia-Pacífico, el gran desafío para EEUU lo representa la iniciativa Un Cinturón, una Ruta, es decir, la nueva Ruta de la Seda.

Un Cinturón, una Ruta es el proyecto geopolítico y económico más ambicioso del presidente chino, Xi Jinping. Concebido como una visión del comercio internacional distinta a la que controla Occidente a través del FMI, que se basaba en una fuerte intervención del estado, este proyecto pretende dar prioridad en el mundo del comercio a las fuerzas del mercado. Está acompañado de una inversión multimillonaria en la que China aportaría 1,4 billones de dólares. En esencia, China pretende recuperar su posición como Reino Medio.

En el cado del cuarto elemento, la tecnología, aunque EEUU lleva alguna ventaja en defensa e influencia internacional, China quiere ser líder en sectores como la innovación y tecnología. De hecho, ahora es líder mundial en inteligencia artificial y la robótica. Hoy, la empresa china de reconocimiento facial Sense Time es la más rica del mundo en inteligencia artificial. Por otro lado, mientras China está vendiendo drones a Egipto, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí y Birmania, EEUU se ha negado a exportar este tipo de tecnología.

En el campo de la energía nuclear, Rusia ejerce el liderazgo mundial en enriquecimiento de uranio mediante las centrifugadoras de novena generación (9+). Estas centrifugadoras son capaces de obtener uranio enriquecido permitiendo recortar los costes de producción. El Kremlin controla el 40% de este mercado global.

Infografía acerca de la Unión Económica Euroasiática. Imagen - Reddit
Infografía acerca de la Unión Económica Euroasiática. Imagen – Reddit

 

 

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES

Tomando como apoyatura el creciente aumento del peso geoestratégico mundial de la asociación entre China y Rusia, por un lado, y que en la disputa con EEUU existe una relación favorable a este país en los elementos de energía y en el militar mientras que en los elementos de economía y tecnología hay un relativo equilibrio, en la perspectiva de una nueva era geopolítica destacan los aspectos relacionados a continuación

China y Rusia están en el proceso de dominar Eurasia en base a la fuerza económica china y a la potencia nuclear rusa, aunque también es verdad que todavía es preciso resolver problemas importantes en el interior de ambos países como puede ser el conflicto del Tibet y del pueblo uigur en China o el polvorín del Cáucaso y la anexión de Crimea, en Rusia.

En la actualidad, existe una gran incertidumbre en el equilibrio estratégico nuclear internacional lo que está provocando una peligrosa inestabilidad en el panorama geopolítico mundial. Ello promueve la necesidad de que más pronto que tarde se reinicien las negociaciones en el campo nuclear entre EEUU y Rusia al objeto de establecer la deseada e ineludible seguridad estratégica global.

En el nivel geoestratégico, tanto en Oriente Medio como en el Mar de China Meridional, las dos regiones con grandes recursos energéticos, particularmente en hidrocarburos, EEUU está perdiendo influencia a favor de Rusia y China, respectivamente. Si a ello se suma la alta presencia de ambos países en Iberoamérica y en África, no hay duda de que está naciendo una nueva geopolítica.

La iniciativa china Un Cinturón, una Ruta – con sus grandes inversiones en infraestructuras en diferentes países de Europa, Asia y África – junto con su creciente liderazgo en el entorno de las tecnologías avanzadas como son la inteligencia artificial, la robótica o la computación en nube, constituyen el mayor desafío estratégico al que debe enfrentarse Estados Unidos durante este primer cuarto de siglo.

También es verdad que la asociación chino-rusa está condicionada por intereses nacionales. Para que una relación sea una verdadera alianza es preciso que contenga un grado de compromiso con la defensa colectiva. En este momento, no hay un acuerdo de seguridad entre China y Rusia con independencia de que en su rechazo al actual orden mundial aún no se han puesto de acuerdo en definir ese futuro orden.

En definitiva, aunque ambos países quieren disputar a Estados Unidos el liderazgo mundial no está claro cómo se va a establecer el nuevo orden global. Ni la China comunista ni la Rusia autoritaria están hoy en condiciones de diseñar la nueva geopolítica mundial ni las reglas que deben regirla. No tienen ni estatura moral ni suficiente liderazgo ante la comunidad internacional. Por el contrario, Estados Unidos si reúne condiciones para reorientar el orden mundial perdido y diseñar una geopolítica singular donde el dominio de la economía y la tecnología sea su piedra angular.

 

 

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Acerca de Christian D. Villanueva López 25 Articles
Fundador y Director de Ejércitos – Revista Digital de Armamento, Política de Defensa y Fuerzas Armadas. Ha sido también fundador de la revista Ejércitos del Mundo y ha trabajado y colaborado en diferentes medios relacionados con la Defensa como War Heat Internacional, Defensa o Historia de la Guerra, entre otros, tras abandonar las Fuerzas Armadas en 2009.