Jornada de puertas abiertas Ala 23 de Caza y Ataque

Base de Talavera la Real


 

Jornada de puertas abiertas Ala 23 de Caza y Ataque

Base de Talavera la Real

 

Por Alberto Velasco Gil

 

De manera inesperada, aunque todo sea dicho, ojalá nos sorprendan muchas mas veces, el Ala 23 de Caza y Ataque situada en la Base de Talavera la Real, en Badajoz, hogar de nuestros queridos F5, organizaba una doble jornada de puertas abiertas, los pasados 11 y 12 de febrero. En dichas jornadas, y toda amabilidad, nos permitieron el acceso a una serie de personas relacionadas o con la aviación, o con la fotografia aérea, spotters y demás aerotrastornados, que en número de más de 150 personas, tuvimos la enorme fortuna de acceder a la Base y disfrutar de tan bellos e irreemplazables aviones.

Para los que intentamos ir a todo evento aeronáutico que se precie por la geografía ibérica, el hecho de que este se sitúe a apenas 20 minutos en coche de mi casa, es toda una novedad de la que pienso disfrutar. Por una vez es a los demás los que les toca recorrer cientos de km para llegar, si no miles, pues había gente de media Europa, e incluso de Taiwán, y entre ellos el mejor en mi opinión de este país, el gran Ismael Jordá, con quien tuve la fortuna de compartir mesa y jornada.

Como todo acto militar que se precie y tras el filtro de la inscripción previa perfectamente gestionada por la oficina de comunicación, todo el acceso a la Base de Talavera se realizó siguiendo estrictas normas de comprobación de carnets y matrículas, hasta que una vez todos dentro, nos dierón el “brieffing” del acto, con información acerca de las medidas de seguridad o las normas de circulación, y aviso de precaución por las obras que se realizan de los hangares de los futuros -casi presente ya- Reapers.

Tras una amena charla por parte del Coronel, y un vídeo en el que se explicaban los orígenes y vida del Ala y la Base, separados entre nacionales y extranjeros, pudimos por fin acceder en unos autobuses puestos a nuestra disposición, a la plataforma de vuelo donde se alineaban 2 F5 armados con todo lo que en los arsenales hay, para la exposición estática, y al lado, una decena de aviones preparados para los primeros vuelos.

Tras acribillar a disparos a ambos aviones, ayudados por plataformas instaladas al efecto por el atento personal de la Base, comenzaron a rugir los motores de los F5 que se disponían a despegar para sus cotidianas tareas de enseñanza, entre ellos, uno el AE9-001, 23-23, que en unos meses cumplirá 50 años volando…si, han leído bien, no es una errata, pues el mas joven tiene 48 años, ininterrumpidos de vuelos diarios formando a miles de pilotos nacionales y extranjeros infatigablemente.

Tras pasar a pocos metros de nosotros, pudimos desplazarnos al borde de la pista a ver de cerca los despegues admirando la belleza de lineas y su menudo fuselaje. Después de una hora y media pudimos hacer lo mismo en el aterrizaje, con la novedad de incluir un simulacro de emergencia, que consistía en que un F5 había impactado con un ave, resultando el piloto situado en la cabina delantera inconsciente y herido,- hecho que ha ocurrido realmente varias veces-. El avión, tras hacer una toma cort, con paracaídas incluido, al detenerse era rodeado por varios vehículos de emergencia y de bomberos, quienes tras asegurar la zona procedieron a extraer al piloto herido y a evacuarlo en ambulancia a la mayor brevedad. Una vez a salvo el piloto, el avión era retirado por un tractor de remolque hacia la plataforma de vuelos.

Al caer la noche comenzó el bello espectáculo de los vuelos nocturnos, con sus preciosos postquemadores azules a todo rugir, lástima que las cada vez peores condiciones lumínicas imposibilitaba ya la toma de fotografías en movimiento, salvo para aquellos dotados de cámaras “full equipe”. Tras retirarnos en los autobuses, dimos por finalizada tan estupenda jornada, que solo se vio empañada por la falta de los dos eurofighters que debían haber participado y que a última hora cancelaron su visita.

Nos despedimos no sin antes dar las gracias al personal del Ala 23 y de la Base Aérea de Talavera, por la amabilidad e interés puesto en un acto que esperamos se repita a menudo.