Revista Ejércitos – Número 8

Marzo de 2019

Revista Ejércitos - Número 8 - Web
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Revista Ejércitos – Número 8

Marzo de 2019

 

El mundo está cambiando. Lo hace en éste mismo momento y seguirá haciéndolo a velocidad de vértigo sin que podamos hacer nada para detener su movimiento: Pakistán e India se arriesgan a entrar en una espiral de violencia de imprevisibles consecuencias, mientras China avanza a pasos agigantados en su intento de convertirse en el polo central del capitalismo mundial gracias a que gobiernos como el español le bailan el agua y permiten que empresas como Huawei, rechazadas ya por buena parte de nuestros socios, instalen equipos sensibles, como los relacionados con las redes 5G. Rusia, por su parte, pasito a pasito, gastando lo justo y haciendo una labor intelectual sobresaliente, destinada a identidicar las áreas críticas de la sociedad futura, es capaz de sacar un rendimiento enorme a herramientas como las PMSCs o la Guerra de Información.

Quizá el mundo nunca se detuvo, quizá siempre avanzó igual de veloz hacia un destino que desconocemos, pero la sensación con la que me quedo es la de una creciente desconexión entre lo que de verdad está ocurriendo y lo que está por venir por una parte y los modelos de análisis que empleamos para tratar de prever los acontecimientos futuros, por otra. Valga como muestra un botón, a propósito de la crisis indo-pakistaní: En redes sociales como Twitter o Facebook, pero también en grupos de Whatsapp más especializados, se ha debatido acerca de si es o no posible, dado que ambas son potencias nucleares, que el conflicto escale o si, por el contrario, la amenaza de la destrucción mutua sigue siendo garantía suficiente. La opinión generalizada parece ser que no es posible esa escalada y que el arma nuclear sigue siendo garante si no de la paz, sí de que las cosas se mantengan dentro de ciertos límites.

Es uno de los muchos asuntos en los que se produce un desfase entre lo que dicen los estudios más avanzados y sólidos, lo que nos parece que ocurre -que para nada tiene que ser lo que percibimos- y el análisis que hacemos digamos “a pie de calle”, con los medios de que disponemos y las informaciones que nos llegan. Así las cosas, a pesar de que por ejemplo en nuestro Número 4 ya hablásemos de la estrategia nuclear de Pakistán o de que nos estrenásemos tratando un tema tan complejo como el de la Segunda Era Nuclear, el ciudadano común -y muchos supuestos expertos- tratan de entender lo que ocurre entre ambas potencias en base a un modelo tan caduco como el de la MAD que, en puridad, ni siquiera es aplicable a las relaciones entre India y Pakistán, porque carecen de arsenales nucleares suficientes como para que la Destrucción Mutua Asegurada sea segura, valga la redundancia. Pasarán más de mil años, como dice la canción y seguiremos repitiéndonos una y otra vez los mismos argumentos estériles…

Algo similar ocurre con Rusia, con Wagner y con el concepto de mercenario. Si bien es cierto que a lo largo de la Historia son miles, literalmente, los ejemplos de utilización de soldados de fortuna para las causas más inverosímiles, eso no quiere decir que no haya habido ninguna evolución y, sin embargo, cualquiera es capaz de hablar de un tema increíblemente complejo sin ruborizarse lo más mínimo y explicando al respetable que lo que ahora hace Rusia lo han hecho antes los estadounidenses, los sudafricanos, los británicos, los franceses y seguramente Asurbanipal y mucho antes que él, el mismísimo Sargón. Los avances, si es que se han producido, solo afectan a las tácticas y son consecuencia de la introducción de nuevos armamentos y equipos. Punto.

Las cosas, sin embargo, son mucho más complicadas. Gracias a Wagner y al resto de empresas que han financiado o apadrinado, en el Kremlin están logrando una presencia firme en varios estados con un coste ridículo, manteniendo en todo momento la posibilidad de la “negación plausible”, sin la necesidad de asumir las bajas que se produzcan como propias y aprovechando, de paso, para hacerse con fuentes de recursos, a la vez que desplaza a sus contrincantes. Una jugada maestra que solo puede entenderse en el marco de la Guerra de Nueva Generación rusa, un concepto que explicaremos con detalle en próximos números.

Ahora os dejamos con esta octava entrega, que viene plagada de información, análisis y en algunos casos, tirones de orejas, como el que le damos al Ejército de Tierra por embarcarse en un proyecto que, a todas luces, es incapaz de financiar, como es la BRIEX 2035.

 

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