La US Navy acelera el programa de fragatas FFG(X) al que opta Navantia

En 2020 se elegirá el diseño definitivo entre los cinco candidatos.

Navantia opta al concurso estadounidense con un modelo basado en la clase Álvaro de Bazán. Foto - Armada Española.

 

  • Esperan encargar nueve buques para 2024.
  • En 2020 se elegirá el diseño definitivo entre los cinco candidatos.
  • Han presupuestado 1.300 millones de dólares en 2020 para adquirir la primera unidad.

La US Navy está preparando una partida presupuestaria de 1.300 millones de dólares para el Año Fiscal 2020 con la intención de comprar la que sería la primera fragata del Programa FFG(X) y también el primer buque de este tipo en décadas, desde que renunciaran a estos barcos polivalentes y optaran por una armada en la que las tareas de escolta recaían básicamente en cruceros y destructores.

Se espera que con dicha cantidad se pueda dar un impulso agresivo al programa, se culminen los trabajos de ingeniería y sea el primer paso para adquirir el primero de nueve cascos entre 2020 y 2024, aunque se espera que el programa se extienda mucho más allá hasta alcanzar como mínimo dos decenas de unidades.

La US Navy está preparada para adjudicar el contrato final de diseño y construcción para el programa de fragatas en 2020, y se estima que la entrega del primer barco se realizaría seis años después, según un borrador de solicitud de propuesta emitida la semana pasada. Además, se espera que el coste del primer buque de la serie, notablemente más caro que sus hermanos, sea del orden de los 1.300 millones de dólares presupuestados o, lo que es lo mismo, unos 400 millones de dólares menos que un destructor de la clase Arleigh Burke, al menos en su última evolución, denominada Flight III.

Además del dinero para el primer casco, la US Navy también ha solicitado 59 millones de dólares adicionales para financiar la finalización de la fase de diseño de la fragata que, como sabemos, ha sido encargada a cinco empresas diferentes (en algunos casos se trata de joint ventures), todas ellas con amplia experiencia y que deben ser capaces de diseñar unos buques a medio camino entre los citados Arleigh Burke y los LCS, pero con una mayor polivalencia y capaces de acometer misiones en solitario gracias a su panoplia de sistemas y armamento.

Estos últimos, los Buques de Combate Litoral que se han demostrado un fiasco e incapaces de adaptarse al nuevo escenario, en el que se debe hacer frente a armadas como la china o la rusa, capaces de competir en algunos escenarios de tú a tú y de crear áreas de exclusión gracias a sus sistemas A2/AD, a pesar de la introducción de nuevos módulos, dentro de la nueva doctrina naval denominada Letalidad Distribuida.

Así, según los documentos presentados por la US Navy a las autoridades presupuestarias:

«La Marina desea maximizar la letalidad y la capacidad de supervivencia del FFG (X) en la guerra de superficie, la guerra aérea a través de una capacidad de defensa del área local y la guerra antisubmarina mientras mantiene al barco como una parte efectiva y asequible de las operaciones marítimas distribuidas».

Para ello, las futuras fragatas estarán dotadas de un amplio abanico de sistemas, entre los que se incluyen:

  • Un radar AESA de Raytheon.
  • Un sistema VLS Mark 41 con al menos 32 celdas en las que se alojarán misiles SM-2 Bloque IIIC o RIM-162 ESSM, además de algún sistema de guerra ASW.
  • Sistema de combate COMBATSS-21 basado en el actual Aegis.
  • Sistema de enlace de datos adaptado a la Letalidad Distribuida.
  • Un helicóptero Seahawk MH-60R y un RPAS MQ-8C Fire Scout
  • Sistema de Combate para ASW AN / SQQ-89 (V) 15 unido a un sonar de profundidad variable AN / SQS-62
  • Suite de Guerra Electrónica SLQ-32 (V) 6
  • Reserva de peso y espacio, así como capacidad de refrigeración suficiente como para instalar en el futuro un láser de 150 Kw.Espacio, peso y reserva de refrigeración para un láser de 150 kilovatios
  • Capacidad para comandar varios USV, una de las piedras angulares del futuro de la US Navy y para cuyo desarrollo se han solicitado 447 millones de dólares en 2020.

Con todo este arsenal de sistemas, se espera que las nuevas fragatas cumplan con una misión fundamental y sean capaces de liberar de tareas como las Operaciones de Libertad de Navegación o la lucha contra la piratería a los costosos cruceros y destructores, necesarios para misiones más importantes.

Además, se espera a su vez que el coste de las nuevas fragatas se vaya reduciendo paulatinamente y se trabaja con la intención de que los 950 millones de dólares que costará cada uno de los buques de la primera serie terminen por rebajarse hasta los 800 millones en pedidos futuros.

Para alcanzar esta cifra, entre otras cosas, se ha exigido a las empresas diseñadoras, que trabajen con un modelo de casco que ya esté en servicio, lo que permitiría ahorrar en gastos de diseño y desarrollo y aportaría una garantía adicional acerca de las capacidades y en temas como la maniobrabilidad o la resistencia estructural.

 

 

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