BRIEX 2035

Crisol de la evolución de la Fuerza Terrestre

El futuro VCR 8x8, basado en el Piranha V de GDELS, será la columna dorsal de la BRIEX 2035. Foto - GDELS

 

Por Roberto Gutierrez

 

Recientemente, el Ejército de tierra ha anunciado un estudio de cómo serán las brigadas del futuro. Con el acrónimo de ‘Briex 2035’, pretende modernizar las brigadas del Ejército bajo la consigna de hacer de ellas una unidad de combate integral, es decir, que actúa como un todo y en todos los ámbitos del combate. Este concepto implica que la brigada tenga el tratamiento de un sistema de armas, que para resultar operativo debe incluir todos y cada uno de los elementos y subsistemas que la integran.

Como tal se entiende que debe ser completamente equipada con todas las inversiones necesarias, prefiriendo un menor número de brigadas completas a dotar parcialmente a todas ellas.

La primera característica pues de la futura brigada 2035 es el cambio conceptual en el que el ET deja de ver la fuerza de forma global, aplicando mejoras en el equipamiento, instrucción y preparación del conjunto, para aplicar un concepto secuencial, lo que puede llevar a una asimetría entre la capacidad operativa de las diferentes unidades y mandos en función de la disponibilidad presupuestaria y de los plazos de ejecución; pues según el propio Ejército, se pretende incorporar todas las mejoras disponibles en los diferentes ciclos de implantación, dando lugar a brigadas con diferentes características ya que las últimas en modificarse contarán con medios más avanzados que las precedentes.

El reto pues será adaptar el volumen de la fuerza a los recursos disponibles, garantizando la plena operatividad de todas las unidades que aliste. Se acabaría así con un sobredimensionamiento que sostiene unidades huecas y de escasa operatividad, con armamento anticuado o un menor grado de preparación; sin duda una filosofía heredada de unos tiempos donde el atraso tecnológico de los sistemas terrestres respecto a los de las otras ramas de las FAS y el mayor porcentaje de personal procedente del SMO y sus limitaciones en formación y permanencia, mantenía al ET como una fuerza que optaba por la masa antes que por la calidad.

Igualmente, los cambios globales acaecidos en la estrategia militar occidental, la vocación expedicionaria y, sobre todo, la profesionalización y el aumento exponencial de las tecnologías aplicadas a las fuerzas terrestres, han obligado al Ejército de Tierra de España a seguir la estela de sus socios y a acometer un cambio conceptual en el que la tecnología no se adopta para mejorar la actuación de la fuerza, si no que implica una revisión doctrinal sobre la forma de empleo de estas fuerzas a tenor de la tecnología disponible; con el consiguiente esfuerzo, no solo económico, también de exigencia en la formación y preparación de su personal.

Antes de continuar resulta necesario apuntar que este concepto nace inmediatamente después de ejecutar otro plan por el cual nuestras brigadas, encumbradas ya como escalón fundamental de la acción del Ejército de Tierra, adoptaban una nueva disposición encaminada a dotarlas de mayor flexibilidad y polivalencia.

Estas brigadas orgánicas polivalentes o BOP, nacieron lastradas por la realidad en la que debían ejecutarse, que impidió diseñar un solo modelo de unidad polivalente para crear dos, a modo de fuerza de transición: De cadenas y ruedas, que tenían bastante poco de polivalente, pero mucho de heterogeneidad, falta de cohesión operativa y territorial (con sus unidades muy dispersas) que han dificultado la acción de mando, la operatividad y el coste en términos logísticos; siendo enterradas al poco de nacer bajo el marchamo de completo fracaso.

Antes incluso de acometer muchos de estos cambios, que han costado no poco dinero, ya se introdujeron modificaciones para minimizar las consecuencias de tamaño despropósito, como fue suprimir las compañías especializadas en OEs o montaña (en su lugar se mantuvieron dos batallones de cazadores de montaña que recientemente se han reunido en una sola brigada, si bien es de tipo mixto, pues los combina con fuerzas acorazadas).

Posteriormente se han modificado las asignaciones del material fundamental y, por tanto, la especialización de los diferentes batallones, en especial los afectados por la inminente recepción del citado VCR. De lo cual han surgido un plan para configurar cuatro brigadas pesadas, dos medias dotadas con la primera fase del VCR, y una de asalto aéreo; a las que se suman las fuerzas de presencia avanzada en Canarias, Ceuta, Melilla y Baleares, por más que alguna sea una necesidad más que dudosa.

Otros cambios han surgido de la imposibilidad de ejecutar algunos traslados previstos, debidos a la indisponibilidad de personal o inadecuadas instalaciones (ni presupuesto para llevarlos a cabo) el más sonado ha sido el del grupo de caballería ‘Milán’, que debía incorporarse a la BRICAN y que permanecerá en su actual destino (Valencia) en un claro ejemplo de la citada incoherencia territorial, o más bien convendría llamarlo desastre organizativo.

No es el único, la gestión de un asunto delicado como las unidades acantonadas en el País vasco (dependientes de brigadas situadas a cientos de kilómetros) o la ingente cantidad de PLMM regimentales innecesarias, caso de las COMGE o MCANA, mientras otras plazas han tenido que carecer de ellas en emplazamientos donde sus funciones administrativas o como jefatura de acuartelamiento estaban más que justificadas (mismamente el emplazamiento del Milán en la isla de lanzarote) han añadido más leña al fuego a un plan que ha acabado incinerado en sus propios errores.

Drones como el Fulmar permitirán contar con capacidades ISR ahora inconcebibles. Foto - Thales.
Drones como el Fulmar permitirán contar con capacidades ISR ahora inconcebibles. Foto – Thales.

 

 

El concepto Brigada 2035

Diseñada pues en base al empleo intensivo de alta tecnología y con un personal más reducido, entorno a 2800 efectivos, el concepto Brigada Experimental 2035 ya ha empezado a experimentarse parcialmente dentro de la brigada de la legión; unidad experimental que además es la encargada de evaluar nuevos medios de combate, entre los cuales el más importante será sin duda el VCR 8×8.

La Brigada 2035 en principio no representa a ningún tipo de brigada en concreto, si no un concepto de aplicación a todas las unidades independientemente de su composición y características; si bien los documentos publicados por el ET aportan información relativa a un modelo de tipo medio, formado en base a tres GTs basados en el VCR 8×8, que puede ser la configuración que adoptará la BRILEG en un futuro inmediato.

Sus características básicas serán la modularidad y una baja huella logística; en palabras del propio Ejército:

‘’La necesidad de concentrar los recursos humanos y materiales disponibles en las unidades de combate requerirá reducir al mínimo la huella logística. Para ello es imprescindible afrontar la racionalización de todas las fases de ciclo logístico y contar con un sistema integrado de información logística.’’

Será la gestión logística uno de los procesos beneficiados por la arquitectura 4.0, un sistema de información integrada en los sistemas que favorece el mantenimiento predictivo y la gestión más eficaz de los abastecimientos y repuestos.

Otro de los puntos fuertes de este sistema es el relativo a la obtención y difusión de la información. Capaz de generar un gran volumen de datos (big data) y de analizarlos automáticamente mediante inteligencia artificial, presentará a los órganos de decisión (a todos los niveles) esta información en forma de inteligencia útil.

Especial relevancia tendrán los sistemas encaminados a proporcionar esta inteligencia del campo de batalla, reconocimiento y localización de objetivos (conocidos por medios ISTAR), con proliferación de RPAS (sistema aéreo remotamente tripulado); y también la inclusión de estos entre las amenazas a afrontar, por lo que las unidades de escalón brigada deberán contar con capacidad de defensa contra UAVs, así como la necesidad de gestionar el espacio aéreo en la ZR (zona de responsabilidad) de la unidad.

Igualmente contará con sus propios recursos orgánicos de guerra electrónica y de ciberdefensa; lo que supone que la brigada actuará dentro de lo que se denomina ‘multidominio’, al menos en sus componentes terrestre, aéreo y cibernético (no se contempla de momento en el espacio marítimo)

La escasez de estos y otros elementos de alta tecnología ha supuesto que muchas capacidades se concentren en mandos de nivel superior, destinados a apoyar a las brigadas cuando se requiera. Esto contrasta enormemente con la pretensión actual de incorporar la mayor parte de ellas en la orgánica permanente de la brigada.

Como vemos, la consecución de un nuevo modelo de brigada tendrá una influencia directa en la composición de la fuerza terrestre en su conjunto. Es por ello que, previamente a la fase de experimentación citada, se haya establecido el ‘Centro de Estudios Fuerza 2035’ en la División de Planes (DIVPLA) del Estado Mayor del Ejército (EME) y se ha constituido un grupo de trabajo al efecto, de cuyas conclusiones no ha trascendido información alguna.

Concepto de Mando de la Brigada 2035
Concepto de Mando de la Brigada 2035

 

 

Brigadas y divisiones

La primera cuestión a dilucidar al diseñar una brigada es precisamente qué funciones va a desempeñar y las unidades necesarias para llevarlas a cabo. Por contra deberá determinarse que apoyos necesarios deberán ser aportados por otras unidades no orgánicas, en este caso de los escalones superiores, división y cuerpo de ejército.
Las funciones básicas que directa o indirectamente realiza la unidad tipo brigada son:

  • Maniobra
  • Inteligencia
  • Fuegos
  • Protección
  • Logística

Suelen corresponder, simplificando bastante, a las distintas armas, esto es Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y logística.

Todos estos niveles se dan también en el escalón divisionario, por lo que a tenor de lo recopilado hasta ahora, cuestiones como la Artillería de campaña y antiaérea, la caballería como fuerza de inteligencia y seguridad o la funciones a asumir por los ingenieros en este escalón, determinarán la orgánica de la GU brigada.

Si bien en los conflictos modernos de baja intensidad han proliferado los campos de batalla vacíos y no lineales; y las fuerzas desplazadas, a tenor también de su sostenibilidad han sido en muchas ocasiones de entidad brigada o inferior y de carácter muy heterogéneo, no justifican una organización permanente de este tipo, entre otras razones porque el nivel de mando al frente de estas fuerzas siempre ha sido superior, con implicaciones mayores de las que una brigada (su CG) puede acometer.

Esto, que se conoce como un enfoque integral de las operaciones, siempre ha implicado a CGs de división e incluso cuerpo de ejército, por lo que exceden las capacidades de una brigada, mucho más si se pretende reducir su huella logística y su entidad.

Antes de tantos estudios, cambios orgánicos y documentos doctrinales que no han hecho más que crear un caos considerable, habría sido mucho más razonable depositar precisamente en el escalón división la tan ansiada polivalencia, mientras que la brigada mantendría el máximo grado de cohesión y homogeneidad logística, tanto en calidad de escalón operativo como orgánico.

Será pues la división la que pueda combinar fuerzas heterogéneas en función de la misión, al mismo tiempo que integrar bajo su mando elementos no orgánicos, como helicópteros, OEs, apoyo sanitario a la misión o inteligencia operacional.

Por último, la división como escalón de mando ofrece la capacidad de que una fuerza de ‘entidad brigada’ se establezca como mando componente de una operación conjunta (LCC-HQ) o como mando de la fuerza (FHQ) de carácter terrestre o conjunto eminentemente terrestre (JTF-L HQ).

A día de hoy el Ejército ha adoptado el camino inverso, y sin renunciar al escalón división, pretende dotar a las brigadas de algunos de estos elementos; especialmente la guerra electrónica, control del espacio aéreo, targeting o fuegos cohete de largo alcance.

Esto es un error no sólo doctrinal, también desde un punto de vista de racionalización de medios y que solo tendría sentido si se renuncia a las divisiones como elementos de maniobra (tal como sucedió en la década 2006-2016).
Muy al contrario, debería incidirse en el control orgánico de la división sobre sus elementos de apoyo, al menos en el caso de las transmisiones (imprescindible para establecer los puestos de mando) y la logística operativa, fundamental para impulsar y planificar la maniobra (para empezar, debería crearse un segundo GLOGDiv, aunque se mantenga dentro de BRILOG).

Nivel de Ambición División
Nivel de Ambición División

 

 

Mando y control

Sin duda, este es uno de los aspectos protagonistas de la nueva transformación, o podríamos decir que es un plan ya en ejecución a raíz del cual se articulará todo lo demás.

Actualmente los puestos de mando están capacitados para la toma de decisiones a raíz de la información que reciben del campo de batalla, y están dotados con grandes sistemas de planeamiento y comunicaciones.

De ello se deriva una estructura compleja, de gran huella logística, vulnerable a la detección del enemigo, muy dependiente de los sistemas CIS y lenta a la hora de la interpretación de la ingente cantidad de información que se recibe, que limita la iniciativa a la hora de la toma de decisión.

Se procura que la información sea más concisa, precisa y de transmisión más ágil, alimentando un PC mucho más pequeño y

(Continúa...)

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