La Nueva Ruta de la Seda

La expansión marítima china

Figura 1. Mapa de la iniciativa de las dos rutas de la seda (terrestre y marítima) propuesta por China. Fuente: The Economist.

 

Por Fernando Ibáñez Gómez

 

“Cava el pozo antes de tener sed”, dice un proverbio chino. El gigante asiático parece haber tomado buena nota de sus necesidades económicas presentes y futuras. Y ha puesto en marcha un espectacular megaproyecto con el fin de mantener sus altas tasas de crecimiento y evitar que su economía se vea estrangulada por la falta de planificación. Pocos dudan de que la expansión comercial amparada por esta iniciativa derivará en consecuencias geopolíticas.

La llegada de Xi Jinping a la Secretaría General del Partido Comunista chino en 2012 y, un año después, a la Presidencia del país supuso una auténtica revolución en el gigante asiático. En primer lugar, por la acumulación de poder en torno a su persona. Desde la década de 1990 un Presidente chino sólo podía aspirar a mantenerse en el poder dos mandatos de cinco años cada uno. Esto saltó por los aires en 2018, año en el que la Asamblea del partido eliminaba dicho límite, convirtiendo a sus 66 años a Xi Jinping en el líder chino con más poder desde Mao Tse-Tung.

A principios de 2013 los dirigentes chinos dieron a conocer la iniciativa Silk Road Economic Belt, algo así como una nueva ruta de la seda terrestre que uniría la provincia china de Xinjiang con el mar Báltico. Meses después, en otoño de ese mismo año, lanzaron su nueva propuesta: la iniciativa 21st Century Maritime Silk Road, es decir, su equivalente marítima, que uniría China y Europa a través del mar del Sur de China, el Índico, el mar Rojo y el Mediterráneo. Ambas propuestas se presentaron oficialmente en 2015 y se han resumido en la expresión One Belt, One Road (OBOR) también conocida como Belt and Road Initiative (BRI). La importancia de esta iniciativa es tal que en octubre de 2017 fue enmendada la Constitución de la República Popular para incorporarla a la misma, lo que confirma su carácter estratégico.

Es más, si en los primeros documentos de la BRI, ésta parecía centrase en los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), formada por Birmania, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam, en junio de 2017 no solo se había ampliado su influencia hasta el Mediterráneo y el Atlántico sino que ya se hablaba abiertamente de la Polar Silk Road, incorporando al Ártico a su área de influencia.

Figura 2. Los principales puertos del mundo por volumen de contenedores en 2016. Fuente: World Shipping Council.

 
 

La economía azul, pilar para la estabilidad

Es necesario apuntar que los intereses estratégicos del Gobierno de China se centran en cuatro cuestiones clave: la estabilidad del régimen, la soberanía del Estado, su integridad territorial y un desarrollo económico y social sostenible y continuado en el tiempo. Un concepto clave en este aspecto y por el que está apostando el liderazgo chino es el de la economía azul, entendiendo por tal la que hace referencia al potencial económico de los océanos y mares con el fin de generar

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