Roma


 

Roma

La creación del estado mundo

 

Desperta Ferro nos trae un libro, escrito por el profesor estadounidense Josiah Osgood, en el que se nos narra, como si de un proceso lógico y natural se tratase, el paso de la República al Imperio Romano. Lejos de catalogar la muerte de la República como un hecho traumático, el autor de «Roma. La creación del Estado Mundo», sostiene que el Imperio fue, en realidad, la conclusión de un proceso de adaptación e innovación de más de un siglo de duración .

Según su punto de vista, el paso de la República al Imperio -complicado, como todos los partos-, era la única forma posible de Roma, una ciudad estado poderosa, pero con limitaciones por grandes que fuesen sus dominios, se transformara en un ente político capaz de asimilar a un número creciente de habitantes y territorios que también pretendían beneficiarse de los privilegios de la ciudadanía al principio en Italia, pero después también en las zonas más alejadas del incipiente Imperio.

Osgood nos va llevando así en un viaje en el que toman parte personajes principales de la historia romana como los Graco, Mario, Sila, Cicerón, Pompeyo, César o Augusto, secundados por otros que, con sus reclamaciones, luchas en ocasiones desesperadas y en los más de los casos, sacrificio, hicieron posible, seguramente sin quererlo, que el Imperio sobreviniese para superar un siglo de luchas intestinas.

Así, de Sertorio a Espartaco y de Mitrídates a Catilina todos y cada uno de los personajes, ya fueran amigos o enemigos, revolucionarios o conspiradores, tienen su parte en «Roma. La creación del Estado Mundo». Una obra que consigue, por encima de todo, que dejemos de ver a la República, en su último siglo de vida, como un ente moribundo y sacudido por la violencia y que aprendamos también a apreciar que de aquel ambiente de confrontación nacieron también las ideas, las leyes y las medidas que permitieron que Roma creciese y que se transformase en un Leviatán destinado a dominar el mundo conocido.

Es así, precisamente, como concluye éste libro, con el paso de una ciudad-estado a un Estado Mundo, capaz de dar cabida, bajo una identidad común gracias a la ciudadanía y la romanización, a las calzadas y al comercio, a millones de habitantes con dioses y costumbres completamente diferentes y alejados por miles de kilómetros los unos de los otros. Un final grandioso cuyo origen está en las disputas que marcaron el último siglo de la República.

Es pues un libro que nos da una visión mucho menos dramática del final de la República, que nos mete de lleno en la dinámica del proceso de cambio que condujo al Imperio y que nos habla, aunque no lo dice en ningún momento, de la grandeza de un proyecto que cuando parecía avocado a morir, supo reinventarse una y otra vez gracias a la solidez de sus instituciones y sus valores. Un libro que podéis adquirir a través del siguiente enlace o pinchando sobre la imagen de la portada.