Náyaf 2004 (III)

La batalla por la Ciudad de la Muerte

La mezquita de Alí, al fondo de la imagen, era el objetivo final de la operación destinada a batir a los hombres de Muqtada. Como se puede aividnar, llegar allí no sería una tarea sencilla, dado el entorno urbano.

 

Náyaf 2004 (III)

La batalla por la Ciudad de la Muerte

 

Por Rafael López Mercado

 

Tras los acontecimientos de la primera semana de agosto de 2004, la situación en Nayaf había virado hacia a una calma tensa, preludio de lo que vendría a continuación. Las primeras escaramuzas habían dado paso a una batalla en toda regla cuando los marines del 1st Battalion, 4th Regiment, al mando del Lieutenant (Lt) Colonel (Col) Mayer intervinieron con el fin de evitar un asalto de los milicianos del clérigo al Sadr a la principal comisaría de policía de la ciudad. Los primeros intercambios de disparos fueron el detonante para que ambas partes destacaran más efectivos a una lucha que en sus fases finales enfrentó al batallón de marines al completo contra miles de iraquíes.

La lucha fue durísima, combatiendo a pleno día en mitad del verano iraquí, con temperaturas superiores a los 50º a la sombra. La resistencia de las personas y de los equipos estuvo al límite, debiendo recurrir a cualquier remedio para evitar sufrir bajas o averías.

Para empeorar aún más la situación, el campo de batalla era quizá el más nefasto en el que cualquiera pueda imaginar combatir: El mayor cementerio del planeta, un camposanto que albergaba a millones de fallecidos enterrados a lo largo de siglos desde que el Imán Ali fue enterrado allí y se erigiera un mausoleo en su honor.
Bajo una lluvia de disparos de Ak47 y ametralladoras, granadas de mortero y propulsadas por cohete, los marines avanzaron entre un laberinto irregular de tumbas, panteones, catacumbas y demás estructuras funerarias hasta llegar a las inmediaciones de su objetivo, la mezquita del Imán Ali. Los militares estadounidenses tuvieron que pasar varios días luchando sin tregua en aquel lugar y en esas condiciones, rodeados de un olor nauseabundo a cadáver que se les pegaba al cuerpo.

Tras acabar con más de doscientos enemigos y causarles una cantidad mucho mayor de heridos, los marines llegaron a situarse próximos a su objetivo final, momento en el que la llegada masiva de voluntarios iraquíes dispuestos a morir por al Sadr hizo que su número multiplicara al de los norteamericanos, creando una situación muy complicada para el Col. Haslam al mando del 11th Marine Expeditionary Unit (MEU). Si intentaba realizar el asalto final sería luchando contra un enemigo muy superior en número y sus tropas ya habían sufrido en esos días de lucha en el cementerio cinco fallecidos y sesenta heridos. La prudencia aconsejó parar la ofensiva, retirarse a sus bases, descansar, rearmarse, abastecerse apropiadamente y pedir refuerzos a sus mandos.

En la mañana del día 7 de agosto, comenzó el repliegue de las tropas en el cementerio, siendo trasladadas por la Route Miami al Forward Operating Base (FOB) Hotel y FOB Duke, situadas ambas al Norte de Nayaf. Mientras tanto, en la ciudad los milicianos de Muqtada al Sadr bailaban y cantaban jubilosos. Aunque habían sufrido enormes pérdidas, habían rechazado a un batallón de Marines estadounidenses, cuerpo militar de elite conocido y respetado en todo el mundo. El “milagro” se había conseguido ya que los miembros del ejército particular de al Sadr habían combatido con arrojo y valentía suicidas. Para la mentalidad chiita, tan alejada de la occidental, los fallecidos propios eran considerados mártires que irían directamente al paraíso por haber muerto defendiendo uno de los lugares santos de su religión, la tumba del Imán Ali.

Para el clérigo Muqtada al Sadr, los occidentales habían mostrado su mayor debilidad. Eran unos acomodados y serían incapaces de luchar hasta el final en unas condiciones tan duras. Algo similar había sucedido unos meses antes en la ciudad de Faluya y ahora se repetía en Nayaf. En noviembre eran las elecciones norteamericanas y en plena campaña no era nada aconsejable la llegada de soldados en ataúdes, por lo que sin duda estarían deseando marcharse del país en cuanto se celebrasen las elecciones iraquíes, previstas para enero de 2005, siendo lo más seguro que se encerrasen en sus bases en mitad del desierto y evitasen sufrir bajas. Lo que no sabían en la ciudad es que mientras bailaban y cantaban inmersos en sus celebraciones, dos batallones más recibían órdenes de ponerse en marcha para acabar con la revuelta. Y esos dos batallones eran mucho más peligrosos y agresivos que los Marines.

En el siguiente mata se distinguen por una parte las tucas de aproximación a la mezquita -en el centro de la imagen- empleadas por los militares estadounidenses y, por otra, las zonas en las que tuvieron lugar algunos de los principales combates de la última fase de la Batalla de Náyaf, como los aparcamientos y las lneas de hoteles que los flanqueaban. Además, en rojo se señala el Objetivo Charlie. Para una visión panorámica, se puede recurrir al mapa que publicamos en el Número 7 de nuestra revista.

 

 

La caballería se une a la lucha

Seguramente, cuando pensamos en la caballería estadounidense, la primera imagen que nos viene a la cabeza sea la de las cargas de la caballería en las Guerras Indias o puede que los asaltos helitransportados en Vietnam. Hay, no obstante otras unidades perteneciente a dicho Cuerpo con unas capacidades de combate y agresividad que les otorgan un enorme valor como unidades de choque.

En la Guerra de Vietnam los principales titulares se lo llevaron los Marines en la frontera con Vietnam del Norte, los marinos en el Delta del Mekong, las fuerzas especiales, las unidades de infantería y las unidades aerotransportadas como la 82nd, la 101th o la 1st Cavalry Division. Pero lo que quizás no todos conozcan es el importante papel que jugaron las unidades de caballería acorazada del US Army desplegadas en las zonas centrales. Desempeñando tareas de contrainsurgencia, patrullaban con agresividad las carreteras usadas como rutas de infiltración del vietcong y del ejército regular de Vietnam del Norte. Cualquier unidad enemiga que fuera localizada era perseguida de manera incansable, acorralada y aniquilada gracias a medios blindados como los M551 Sheridan o los M113A1 ACAV.

En Bagdad el Lt. General George W. Casey había sustituido en junio de 2004 al Lt. General Sánchez al mando de las fuerzas multinacionales en Iraq. Habiendo servido en la 1st Cavalry Division como comandante de la 3rd Brigade, conocía perfectamente las capacidades de las unidades enviadas en ayuda de los Marines. Se trataba de dos regimientos mecanizados pertenecientes a la 1st Cavalry Division “First Team”.

La primera de las unidades era el 1st Battalion, 5th Regiment “Black Knights” (1/5). En julio de 2003, antes de trasladarse a Iraq, habían estado entrenándose en combates de alta intensidad y operaciones de estabilidad en ambiente urbano, en las instalaciones del National Training Center. Debido a las lecciones aprendidas en esas jornadas decidieron realizar ciertos cambios organizativos. El batallón intercambio su Alpha Company (excepto un platoon de Bradley M2A3) por la Alpha Company del 2nd Battalion, 12th Cavalry, lo que doto a la unidad de mayores medios blindados. La combined-arms task force creada consistía en tres compañías:

  • La Alpha Company constaba de seis M1A2 Abrams System-enhancement package (SEP) con mejoras con respecto al modelo estándar- entre otros sistemas- en cuanto a cámaras térmicas para combatir de día y de noche, cuatro M2A3 Bradley y cuatro M1114 Humvee.
  • Bravo Company con dos M2A3 Bradley y diez M1114.
  • Charlie Company con siete M2A3 y ocho M114.

Además contaban con los scouts del batallón, morteros y unidades de apoyo.

Al mando del 1/5 se encontraba el Lt Col Miles Miyamasu. Al recibir la llamada de sus superiores de la 2nd Brigade Combat Team la unidad estaba desplegada en Camp Bonzai, al Norte de la capital iraquí, realizando patrullas y operaciones de estabilización. En menos de un minuto de conversación Miyamasu recibió orden de organizarse y trasladar, en el menor tiempo posible, su unidad a Nayaf. En una hora un helicóptero lo recogió a él y a parte de su estado mayor y volaron hacia FOB Duke, para ponerse al tanto de la situación táctica. De vuelta en Camp Bonzai pudo observar como se había puesto en marcha ese caos organizado que antecede a toda operación militar. Mirase a donde mirase la base era un hervidero de actividad, con una incesante cantidad de personal y medios preparándose para el traslado y subiendo sus blindados en los Heavy-Equipment Transporters (HET).

Con los pocos mapas de que disponían organizaron el movimiento de la unidad en tres convoyes, que sin apenas incidentes llegaron a

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