El mito nuclear de Israel

Evolución y lógica de la estrategia nuclear israelí

F-16I Sufa de la Fuerza Aérea de Israel. Junto con los F-15I y los misiles Jericó, serían uno de los principales vectores de lanzamiento en caso de guerra nuclear. El segundo ataque, de ser necesario, correría a cargo de los misiles Popeye.

 

El mito nuclear de Israel

Evolución y lógica de la estrategia nuclear israelí

 

Por Guillermo Pulido Pulido

 

En contra de lo que se cree, la “Opción Sansón” nunca ha sido una verdadera opción para un país como Israel, en el que lo nuclear solo tiene una importancia relativa, dado el elevado umbral de uso, debido a sus capacidades convencionales. No obstante, el futuro próximo puede deparar interesantes sorpresas, como la búsqueda de la supremacía nuclear y el warfighting.

A nivel popular es usual que cuando se comienza a comentar el asunto de las armas nucleares israelíes y su estrategia, se recurra de manera casi inmediata a la teoría de la Opción Sansón (represalia masiva nuclear en caso de ser Israel derrotado militarmente), para acto seguido sacar a relucir el como durante la Guerra del Yom Kippur (1973) supuestamente Israel puso en alerta su arsenal nuclear (que en la cultura popular quedó reflejado en la escena del comienzo de la película Pánico Nuclear, cuando un avión A-4, armado con una bomba nuclear táctica, es derribado estando en patrulla de disuasión).

Sin embargo, en la comunidad de especialistas tales lugares comunes son catalogados como mitos. Esos mitos, además, están bastante alejados de la realidad de la estrategia nuclear israelí aportando solo confusión a la comprensión del tema. Por lo tanto, para aclarar en la medida de lo posible el tema de la estrategia nuclear israelí (doctrina, estructura y postura de fuerza, número de ojivas, etc), lo primero es destruir los mencionados mitos que enturbian la comprensión del asunto.

 

 

El mito de Hersh

El mito de la Opción Sansón ganó popularidad con la publicación en 1991 del libro de Seymour Hersh “The Samson Option”. En ese libro se llegaba a afirmar que Israel tenía un arsenal nada menos que de varios cientos de ojivas nucleares, minukes de neutrones, y que, entre otro tipo de armamento, Israel tenía tres batallones de artillería nuclear con más de cien obuses de 175 mm y 203 mm. Además, Israel habría robado inteligencia de satélites americanos para atacar blancos en la URSS. También se afirma que durante la guerra del Yom Kippur los israelíes habrían hecho chantaje nuclear a EEUU (amenazando con escalar nuclearmente el conflicto) para que les siguieran suministrando armas. Dicha narrativa ha sido reforzada por informes de prensa sin fuentes fiables, sobre que Israel realmente había activado de algún modo su armamento nuclear o que un SR-71 sobrevoló territorio israelí durante dicha guerra y que los israelíes incluso trataron de derribar dicho avión.

Sin embargo, aunque no existen informaciones fidedignas sobre el tamaño del arsenal nuclear israelí, ni las características de dichas armas, lo cierto es que la capacidad de producción de plutonio de la central nuclear de Dimona y la planta de reprocesamiento, no podía generar cientos de ojivas en el periodo de 1973 y 1991. También es dudoso que la capacidad técnica israelí pudiese fabricar tal variedad de armas nucleares (para obuses de diversos calibres, armas de neutrones, ojivas para misiles, etc). Por consiguiente, las aseveraciones que se hacen en el libro de Hersh probablemente se deban a la búsqueda de notoriedad mediática utilizando el sensacionalismo, pero entre los especialistas, sin lugar a dudas, es mirado con asombro y escepticismo.

Respecto a que Israel activó su arsenal nuclear y trató de hacer chantaje los EEUU durante la Guerra del Yom Kippur, es algo que tampoco resiste el análisis de la evidencia histórica disponible. En el estudio del prestigioso think tank CNA “The Israeli Nuclear Alert of 1973: Deterrence and Signaling in Crisis” (2013) y el libro de Yair Evron “Isarel´s Nuclear Dilemma” (1994) se repasan los relatos y documentación disponibles de las personas protagonistas o relacionadas con ellos. En lo que coinciden las diversas versiones de lo ocurrido es en que, durante los primeros días de la guerra, Moshe Dayan ante los negativos informes del desarrollo de las operaciones, tornó su opinión y estado de ánimo al pesimismo y pidió a la primera ministra Golda Meir que se iniciaran las preparaciones para alertar el arsenal nuclear de Israel con la intención de ejecutar explosiones demostrativas para intentar paralizar la guerra. No obstante, Yisrael Galili y Yigal Allon (miembros centrales junto a Dayan del gabinete de guerra informal de Meir) se opusieron frontalmente, diciendo que la guerra debería decidirse en el terreno de las armas convencionales (las intenciones y planes de guerra árabes no se dirigían a la destrucción de Israel, sino a desbloquear la situación generada tras la Guerra de los Seis Días) y que la situación militar no era tan mala. Para despejar dudas, Meir confió en el antiguo jefe de Estado Mayor, Haim Bar-Lev para que evaluara la situación en los Altos del Golán.

Cuando Ber-Lev informó a Meir que la situación aun siendo mala no era en absoluto tan desesperada como indicaban los informes de Dayan, la decisión de comenzar a preparar la fuerza nuclear israelí fue totalmente desestimada y Dayan cayó en desgracia por la errática capacidad de juicio que había demostrado desde que comenzara la guerra de 1973.

Lo anterior no quita que sea posible que las armas nucleares israelíes pudieran haber incrementado en algún grado su nivel de alerta (hay que tener en cuenta que el arsenal nuclear israelí probablemente esté desarletado, con las ojivas separadas de los vectores de entrega, etc), aunque sin llegar al nivel de cambiar la postura de la fuerza nuclear: alertándola y poniéndola en disposición de ejecutar ataques nucleares en cualquier momento. Por consiguiente, las informaciones de que el gobierno de Israel trató de hacer chantaje al gobierno de Nixon, amenzando con desatar una guerra nuclear (que hubiera provocado

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