Como pollo sin cabeza

El Gobierno autoriza el contrato del VCR 8x8 sin probar los prototipos

El futuro VCR 8x8, basado en el Piranha V de GDELS, será la columna dorsal de la BRIEX 2035. Foto - GDELS

 

Como pollo sin cabeza

El Gobierno autoriza el contrato del VCR 8×8 sin probar los prototipos

 

Por Christian D. Villanueva López

 

Hace más de año y medio, en nuestro primer número, el coronel de caballería (r) Francisco P. Fernández Mateos escribía, en un artículo -que ahora dejamos en abierto, para que todo el mundo pueda leerlo- dedicado al VCR 8×8, cómo el Gobierno había asignado a GDSBS, Indra y SAPA una partida de 89 millones de euros para fabricar una serie de demostradores que La Legión debía probar. En el artículo, el oficial, que en su día fuera el máximo responsable del programa Pizarro y por tanto tenía experiencia sobrada en el trato con las empresas, se cuestionaba si esta partida no sería más un apoyo económico «concedido graciosamente» a tres empresas afectadas por la crisis, más que un intento de hacer las cosas bien en un programa, el del VCR 8×8, que en realidad nunca tuvo competidores.

Ahora, después de la aprobación en la reunión del Consejo de Ministros de ayer, viernes 12 de Julio, del contrato por valor de 2083,2 millones de euros a pagar entre 2019 y 2030 y que servirá para fabricar 348 unidades del nuevo vehículo, hemos comprobado que era tal y como el coronel Mateos denunciaba en nuestra publicación.

VCR 8×8

A estas alturas, no se puede dudar ni de la necesidad del VCR 8×8, ni de las bondades del diseño propuesto sobre la base del Piraña V. Después de hablar con General Dynamics no me cabe duda de que muchas cosas han cambiado respecto a las épocas del Leopard IIE y del Pizarro. Aquí el problema no es tanto industrial, como administrativo. Ningún Gobierno que se precie concede un contrato de más de 2.000 millones de euros sin haber probado el vehículo en todas las condiciones imaginables y sin que se sepa, por el momento, si habrá una producción inicial a bajo ritmo que permita compensar esta metida de pata.

Como se dice en el texto aprobado por el Consejo de Ministros;

«Actualmente, se considera a la empresa SANTA BÁRBARA SISTEMAS, como contratista principal y Autoridad Técnica de Integración, junto a las empresas INDRA y SAPA, como subcontratistas de primer nivel, como la única opción con capacidad industrial suficiente para atender el objeto del contrato.

El desarrollo del programa va a potenciar la base industrial española obteniendo un producto nacional, integrado y con la autoridad de diseño en España, tecnológicamente avanzado y de primera categoría a nivel mundial, con muchas posibilidades de exportación por ser muy demandado en todos los Ejércitos.

Además, tendrá un impacto relevante en las economías de en Alcalá de Guadaira (Sevilla), Trubia, (Asturias), Aranjuez (Madrid) y Andoain (Guipúzcoa), poblaciones en las que tienen plantas de producción las empresas que participan en el proyecto.

En total, se calcula que la producción del nuevo vehículo blindado generará unos 650 puestos de trabajo directos, y otros 1.000 indirectos.»

Está fuera de toda duda la importancia económica del contrato y el impacto sobre unas plantas necesitadas de carga de trabajo. Ahora bien, lo que aquí está en juego es la defensa y después de más de una década de retrasos, creo que ya no pasaba nada por esperar unos meses más a que nuestros militares probasen esos vehículos y, en su caso, sacasen a la luz posibles debilidades que podrían corregirse antes de la fase de producción.

Es, pues, un momento agridulce. Nuestro Ejército necesita esos vehículos. El producto, sobre el papel, es magnífico y ofrecerá a España una oportunidad innegable de exportación, toda vez que sobre la base del Piraña V se ha diseñado un vehículo que incluye por una vez tecnologías propias. La futura BRIEX 2035 tampoco se concibe sin ellos y, si de verdad se pretende seguir avanzando en la configuración de esa Fuerza 35 que se está concibiendo, el 8×8 Dragón es imprescindible. Ahora bien, fabricar un vehículo que nadie ha probado cuando otros ejércitos de nuestro entorno pasan meses o años realizando pruebas de campo antes de adquirir nada, me parece un suicidio.

BRIEX 2035

Es más, sospecho que la aprobación del contrato tendrá un impacto sobre la competición que se está llevando a cabo entre algunas de nuestras principales empresas del sector de la defensa para dotarlo de una torre, asunto que implica entre otras a Expal, Navantia, Escribano… y que, visto lo visto con el vehículo y todo lo acaecido estos últimos años, podría llegar a asignarse sin las preceptivas pruebas, ni transparencia, ni nada, lo que pese a favorecer a las industrias agraciadas con el futuro contrato, será perjudicial para el conjunto de la industria.

Es pues, como digo, un día para celebrar que al fin el nuevo vehículo será una realidad, pero sobretodo para aprender cómo no se hacen las cosas. Este país y su defensa siguen muy necesitados de transparencia, competencia, buena gestión e ideas claras, más allá de favorecer a los de siempre.

Precisamente, después de escándalos como el de DEFEX, de programas como el Pizarro Fase II, de retrasos y sobrecostes como en el S-80, independientemente de los factores que condujesen a cada caso concreto, tanto el Gobierno -sea del color que sea- como el EMAD y la DGAM deberían saber que cada vez más están sujetos al escrutinio público y que, cada vez que actúan como pollo sin cabeza, con evidente falta de diligencia y decoro, el descrédito de la institución castrense crece, echando por tierra lo conseguido con tanto esfuerzo por nuestros militares.