Conciencia Situacional

Un aspecto más de la creciente brecha tecnológica entre Occidente y Rusia


 

Conciencia Situacional

Un aspecto más de la creciente brecha tecnológica entre Occidente y Rusia

 

Por Fran Matías

 

La conciencia situacional es clave tanto en la concepción de los UGV (Unmanned Groung Vehicle), como cuando se pretende diseñar un vehículo tripulado adaptado a un entorno complejo como el urbano. Para alcanzar el éxito en el diseño de cualquiera de estos sistemas se requieren unos sensores adecuados, una correcta fusión de la información aportada por éstos, un sistema de representación como un visor de casco o pantallas envolventes, y una Inteligencia Artificial que descargue de trabajo a la tripulación, automatizando la mayor cantidad de procesos posible, desde la conducción a la gestión de amenazas.

En combate en zonas edificadas, donde las amenazas provienen desde más ángulos que el delantero y trasero o los flancos, sino que pueden provenir de la zona superior, unas simples cámaras replicando lo que vería tradicionalmente un jefe de vehículo y su tirador en un VCI (Vehículo de Combate de Infantería) o carro de combate, son insuficientes en un UGV. Sin embargo, esta es la apuesta de algunos modelos en desarrollo o uso, como el Uran-9 ruso, del cual hablaremos en contraposición del Carmel, la solución israelí a dicho problema.

Es cierto -conviene aclararlo antes de profundizar- que el Carmel es un vehículo tripulado y el Uran-9 no, pero eso es lo de menos en la comparación que estamos haciendo, ya que no vamos a entrar en la fiabilidad del enlace de datos, sino en las soluciones para resolver la falta de conciencia situacional en los operadores de vehículos terrestres. Estos últimos, en ambos casos han de hacer su trabajo aislados por completo del entorno, unos a distancia, y otros dentro de una cápsula de supervivencia.

Leopardos sobre la nieve siria

En el caso del Uran-9, que ha entrado en combate en Siria, ha adolecido de una clara falta de conciencia situacional, lo que ha afectado negativamente a su rendimiento, provocando que en ocasiones se haya mostrado poco eficaz o muy vulnerable. Esta falta de conciencia situacional, que impide a los operadores tomar las decisiones más acertadas en el combate, se achaca a que el UGV está controlado a distancia a través de señales de audio y vídeo que, no obstante, impedían al operador comprender lo que sucedía en el campo de batalla y poder tomar decisiones tácticas rápidas.

Demostrador de IAI.

Lo que vemos aquí no es más que una excusa que oculta una realidad; la incapacidad por parte de la industria militar rusa a la hora de proveer sistemas equivalentes a los desarrollados para el Carmel israelí, y nos explicamos. En este pequeño vehículo, si bien la tripulación viaja en su interior, debido a los sistemas de conciencia situacional que se han integrado, perfectamente podría  manejarlo a distancia. De hecho, a diferencia de diseños de otras épocas y latitudes, la tripulación va completamente aislada en el interior del vehículo gestionando lo que de manera autónoma el vehículo no puede hacer. Que los operadores del Uran-9 no tengan apenas conciencia situacional no es debido a que tan solo dependen de cámaras, audio, etcétera, sino a la falta de soluciones novedosas como las que lleva aportando la industria militar israelí, y que ahora vemos en acción en tres diferentes versiones para el Carmel.

Utilizando el casco Iron Vision de Elbit para controlar el Carmel.

Su capacidad en este aspecto se basa en la inclusión de numerosos sensores electro-ópticos alrededor del vehículo, que dependiendo de la compañía, ya sea a través de un visor de casco similar al del cazabombardero Lockheed Martin F-35 Lighting II denominado Iron Vision, en el caso de la propuesta de Elbit Systems, o de grandes pantallas, si hablamos del equipo de Rafael. En cualquiera de los casos, el equipo permite ver a la tripulación a través del blindaje, como si estuviera asomada a través de las escotillas, pero sin los riesgos que supone tal acción. Además, una avanzada Inteligencia Artificial nutrida por el conjunto de datos aportado por los sensores fusiona toda la información, selecciona la relevante y descarga de trabajo a los operadores humanos, como puede verse en el siguiente vídeo:

 

 

Elbit Systems, por ejemplo, lleva lidiando con el problema de la conciencia situacional en los UGVs al menos desde antes de 2007, de ahí que el Iron Vision sea una realidad y se pueda aportar dicha solución no solo al Carmel sino a otros vehículos como el español Pizarro, tal y como se ha probado en la brigada Guadarrama XII.

BRIEX 2035

Curiosamente, hace escasas fechas, el teniente general ruso Igor Makushev afirmaba de forma contundente que todos los problemas relativos al desempeño del Uran-9 habían sido solucionados lo que, como poco, es en parte falso. Se han solucionado algunos problemas técnicos, pero el hándicap principal que afecta a este -y otros sistemas rusos- y que lo hace ineficaz para escenarios como puede ser el combate urbano o prestar apoyo a las formaciones blindadas en la guerra de maniobra, que es el de la incapacidad de lograr una conciencia situacional adecuada, no se ha resuelto.

Interior del T-14 Armata

Es un problema endémico de los diseños rusos y algo que puede verse incluso en el tan publicitado T-14 Armata, en el que precisamente la tripulación también ocupa una posición pareja a la del Carmel, esto es, completamente aislada del entorno y, por tanto, dependiente de sistemas electroópticos para situarse en el campo de batalla y decidir sobre las acciones a tomar.

Si tenemos en cuenta que tanto el Uran-9E (la versión de exportación) es una de las grandes esperanzas de la industria bélica rusa de cara al futuro y como tal, es su punta de lanza tecnológica, queda patente el retraso de este país en varios de los aspectos clave que decidirán la supremacía sobre el campo de batalla, como son la integración de sensores, la fusión de la información, el desarrollo de sistemas de IA que ayuden en la toma de decisiones y, en resumen, la posibilidad de ofrecer a las personas que están detrás (o dentro) de cada sistema, la conciencia situacional necesaria para lograr la necesaria ventaja táctica.

Parte trasera del Uran-9 ruso.

En este sentido, por más que pese al bueno de Makushev, lo importante de cara al futuro de la industria bélica rusa no pasa por solucionar contratiempos como los que se han producido en tren de rodaje, cosas en principio de fácil solución, y que si damos por válidas las palabras del general, ya han sido resueltas. El gran problema es que el concepto de UGV experimentado en Siria está inmaduro y nace atrasado frente a sus competidores y que esto no es sino un síntoma más, junto con proyectos inconclusos como el propio Armata o el polémico Su-57, de la creciente brecha tecnológica que existe entre Rusia y sus competidores.

Propuesta de Rafael para controlar el Carmel en base a pantallas panorámicas

De esta forma, mientras que en Occidente la Conciencia Situacional se ha conseguido en un alto grado, como han demostrado Bae Systems o las empresas israelíes, la investigación se encamina ya más hacia la completa autonomía de los UGVs. Además, la experiencia obtenida a bordo de sistemas como el Carmel, en donde el ser humano trabaja con gran apoyo de una IA permite que esta pueda ir sustituyendo cada vez más al ser humano gracias a la experiencia tanto en maniobras militares como en combate, una experiencia que se acumula y permite al sistema ser cada vez más eficiente y autónomo.

Por tanto, Rusia, si de verdad quiere ser una alternativa en el mercado -y en los últimos años está perdiendo importantes cuotas- ha de desarrollar sistemas que permitan a la IA tener una alta conciencia de la situación, y una vez alcanzado dicho punto, que posibilite una autonomía casi plena y capaz de trabajar en red.