La Armada lanza el programa Barracuda para dotarse de submarinos no tripulados

El programa XLUUV de la US Navy busca un submarino capaz de realizar patrullas oceánicas de forma autónoma. Fuente - Boeing.

  • La Armada contará en el futuro con submarinos no tripulados y, para analizar las tecnologías existentes en el país, ha lanzado el programa Barracuda.
  • El Programa Barracuda busca promover una relación fluida entre el Ministerio de Defensa y el tejido tecnológico nacional, con beneficios para ambos, de forma que los tecnólogos presenten soluciones maduras y los usuarios finales aporten recomendaciones de uso y requerimientos técnicos que faciliten el desarrollo de aplicaciones alineadas con sus necesidades.
  • La primera fase, que ahora se inicia, busca poder evaluar el grado de madurez de las tecnologías disponibles en el mercado a través de ciclos de experimentación en entornos controlados de pruebas, en colaboración con sus usuarios finales.

La Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa ha lanzado el programa Barracuda, destinado a evaluar las tecnologías que el mercado español ofrece en relación a los vehículos submarinos no tripulados (UUV), un segmento en el que aliados como los EE. UU. están realizando importantes avances y que marcará el futuro de la guerra submarina. El programa tiene como objetivo hacer una completa revisión de todos los proyectos en fases de diseño o de desarrollo existentes tanto en la empresa privada como en las universidades y organismos públicos y afecta a tres categorías diferentes en función de sus características: 1) Vehículos Submarinos Autónomos (AUV): 2) Gliders (similares, pero enfocados a misiones en las que sea imprescindible una gran autonomía: 3) y Vehículos Submarinos Tripulados por Control Remoto (ROV).

Dividido en tres fases, el proyecto Barracuda examinará todas las alternativas disponibles en nuestro país en un primer momento, analizará con detenimiento las necesidades de la Armada Española en una segunda fase y, finalmente, probará los sistemas escogidos de entre todos los proyectos presentados en un entorno lo más parecido a las condiciones reales en las que deba operar dicho sistema en caso de ser adoptado por la Armada.

Armas Autónomas

Entre el 22 y el 24 de octubre de este mismo año comenzarán las pruebas en el Canal de Aguas Tranquilas del Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo, instalación perteneciente al INTA en la que diversos expertos en tecnología submarina analizarán si los sistemas que se presentan son adecuados a las futuras necesidades del Ministerio de Defensa.

Respecto a los requisitos, se exige que el desplazamiento de los nuevos sistemas no supere los 70kg de peso, que su autonomía supere las 8 horas de uso continuado, su velocidad sea superior a los 4 nudos y su capacidad de inmersión alcance los 100 metros. Además, como es obvio, los sistemas deberán estar equipados con sistemas de sónar, de comunicaciones o electroópticos, además de contar con brazos robóticos que les permitan manipular objetos y con un sistema de detección de obstáculos. Por otra parte, todo el sistema deberá ser transportado, con sus equipos auxiliares, en su caso estaciones de control remoto, recambios, baterías y demás impedimenta, en un contenedor estándar de 20 pies, de tal forma que pueda ser desplegado por prácticamente cualquier buque de la Armada.

Submarinos de ataque

Como explican desde la propia institución, «en los últimos años está teniendo lugar una gran evolución de las tecnologías robóticas, dando lugar a vehículos no tripulados de altas prestaciones a costes relativamente bajos, lo que está permitiendo reemplazar a los humanos en tareas con alto riesgo, condiciones desfavorables o muy repetitivas. De hecho, desde la Armada se estima que esta área presenta grandes oportunidades de desarrollo y de evolución y que debería ser una capacidad habitual en nuestros buques en pocos años».

El Programa Barracuda busca promover una relación fluida entre el Ministerio de Defensa y el tejido tecnológico nacional, con beneficios para ambos, de forma que los tecnólogos presenten soluciones maduras y los usuarios finales aporten recomendaciones de uso y requerimientos técnicos que faciliten el desarrollo de aplicaciones alineadas con sus necesidades.

Submarinos espía

La primera fase, que ahora se inicia, busca poder evaluar el grado de madurez de las tecnologías disponibles en el mercado a través de ciclos de experimentación en entornos controlados de pruebas, en colaboración con sus usuarios finales. Se dirige a todas aquellas empresas, universidades y otros organismos de investigación nacionales con experiencia en el uso profesional y desarrollo de tecnología en el campo de vehículos submarinos no tripulados. Se ofrece a los interesados la posibilidad de participar en una evaluación operativa de los sistemas de que disponen.

 

 

BASES DE PARTICIPACIÓN 

1. Participantes

Podrá participar en el programa cualquier sociedad, universidad o centro tecnológico con domicilio social en España. Los participantes deberán aportar un sistema para la evaluación operativa sobre el que tengan derechos de propiedad o distribución en territorio nacional, que haya sido diseñada y desarrollada por dichas entidades.

2. Misiones operativas propuestas

Los sistemas seleccionados deberán ser aptos para realizar al menos una de las siguientes misiones operativas:

  • Detección, identificación, neutralización de artefactos explosivos en aguas poco profundas, interior de puertos y aguas restringidas.
  • Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR).
  • Cometidos REA (Rapid Environmental Assessment).
  • Cometidos relacionados con otras actividades de intervención subacuática, de salvamento y rescate, hidrográficas, arqueológicas, etc.

3. Requisitos de la solución funcional

Se valorará positivamente si cada sistema UUV cumple, además de alguna de las misiones operativas señaladas anteriormente, los siguientes requisitos:

  • Físicos:
    • Madurez del sistema: TRL 3-7.
    • Desplazamiento inferior a 70 kg; autonomía superior a 8h; velocidad superior a 4kn.
    • Profundidad operativa de hasta 100 m.
  • Carga útil esperada:
    • Sensores electro-ópticos (EO), sónar de apertura sintética, sonar de barrido lateral, sistema de comunicaciones acústicas, sistemas de detección de obstáculos, brazos robóticos de manipulación de objetos.
  • Estación de control:
    • Software de planeamiento de misión mediante “way points”.
    • Posibilidad de comprobar estado de la carga útil desde la estación de control.
  • Enlace de datos:
    • Conexión cable ETHERNET para comunicaciones entre estación de control-plataforma para carga de misión e intercambio de información post misión.
    • Enlace de datos a través de una red WI-FI.
    • Enlace de comunicaciones RF cuando la plataforma esté en superficie.
    • Comunicaciones mediante umbilical para situaciones de inmersión de la plataforma.
    • Otras comunicaciones: ópticas, acústicas.
  • Logísticos:
    • El sistema podrá ser embarcado/desembarcado junto con el material de repuesto y asociado en maletas transportables en contenedores estandarizados de 20 pies. El sistema deberá estar preparado para ser portado por dos hombres.
    • Baterías intercambiables.
    • Baterías recargables en una red de 220 V con los adaptadores adecuados a su voltaje.
    • Tiempos de carga de misión inferiores a 30 minutos.

Huelga decir que, en un mundo en el que los Sistemas Autónomos son considerados unánimemente como el futuro de las operaciones militares, la Armada Española no puede quedar descolgada frente a sus aliados y competidores en un segmento en franco crecimiento y en el que armadas como la estadounidense están probando prototipos tan prometedores como el ORCA XLUUV. De hecho, el programa Barracuda, pese a ser necesario y un paso previo imprescindible, se queda notablemente corto al apostar únicamente por vehículos no tripulados de pequeño tamaño, cuando el camino lógico -y el que están emprendiendo otras armadas- es el de complementar los buques tripulados con auténticos buques no tripulados, tanto de superficie como submarinos, capaces de realizar misiones de forma completamente autónomas, a largas distancias y con capacidades en cuanto a autodefensa o ataque que no van a la zaga respecto a los buques convencionales.