General Dynamics Electric Boat construirá nueve nuevos SSN clase Virginia para la US Navy

Construcción del USS Delaware, de la clase Virginia

  • General Dynamics Electric Boat construirá nueve nuevos SSN clase Virginia para la US Navy
  • La US Navy y la empresa General Dynamics Electric Boat  han llegado al fin a un acuerdo sobre la construcción de los próximos submarinos de la clase Virginia después de meses de negociaciones sobre la cantidad final a construir.
  • El valor del contrato no se dará a conocer hasta que sea firmado, pero incluirá la construcción de un mínimo de nueve unidades y supondrá un ahorro global de alrededor de 1.800 millones de dólares frente a contratos anteriores como el de 2014.

El Congreso, durante las negociaciones presupuestarias en 2018, autorizó la construcción de hasta 13 submarinos entre los años fiscales 2019 y 2023, el período que cubre el contrato. La administración Trump solicitó que se compraran 11 submarinos durante ese tiempo, y la US Navy y el contratista principal han estado tratando de llegar a un número final durante las negociaciones que han llevado a este acuerdo y que quedará lejos de esas 13 unidades debido a los recortes presupuestarios que se esperan para los próximos años.

Si bien en general hay, según el Pentágono, «fondos suficientes» para ejecutar el programa, se quiere ser precavido respecto a lo que ocurra en los años fiscales 2022 y 2023, según Ellen Lord, Subsecretaria de Defensa. En esta misiva explicó al Congreso que: «Hemos estado trabajando estrechamente con la US Navy y estamos listos para satisfacer sus necesidades. El contrato que se contempla nos permite mantener una tasa de construcción estable de la clase Virginia«.

Submarinos OTAN

La US Navy llevaba tiempo preparando la firma del acuerdo que hará posible la adquisición de la próxima fase de los SSN clase Virginia. El contrato involucrará a las empresas General Dynamics Electric Boat y Huntington Ingalls Industries y contempla la adquisición de una decena de nuevos submarinos, nueve de ellos dotados con el sistema  (VVPMirginia Payload Module) diseñado para triplicar la cantidad de misiles de crucero Tomahawk a bordo.

El VPM  ha sido pensado para triplicar la capacidad de misiles de crucero Tomahawk de los submarinos de la clase Virginia, como parte de un movimiento destinado a compensar la futura retirada de los SSGN clase Ohio, cada uno de los cuales tiene capacidad para transportar hasta 154 misiles de crucero de éste tipo desde que fueran remodelados entre 2002 y 2010.

Armadas huecas

Una vez se instale el sistema VPM, cada submarino de ataque de la clase Virginia podrá portar hasta 40 Tomahawk, lo que en realidad permitirá multiplicar no son las capacidades de ataque a tierra (los 4 SSGN clase Ohio podrían llevar hasta 616 misiles frente a los 360 que podrán transportar en el mejor de los casos estos primeros 9 SSN clase Virginia dotados con el VPM), sino las posibilidades de la US Navy, en el marco de la Letalidad Distribuida, pues el VPM permite montar todas las clases de Tomahawk en servicio, incluyendo las variantes nucleares y antibuque.

El primer submarino Virginia Block V, dotado con el VPM, y cuyo numeral será SSN-803, se espera que sea entregado en 2025 como parte del que será el mayor contrato de submarinos firmado desde 2014, cuando la US Navy formalizó la adquisición de una decena de SSN clase Virginia Block IV por un total de 17.600 millones de dólares con las mismas empresas.

Submarinos de ataque

Por su parte, el primero de los buques del Bloque IV, el SSN-792 Vermont, fue iniciado el 20 de octubre de 2018, mientras que el último de su serie, el SSN-801 Utah lo será en 2023, manteniéndose un ritmo de construcción de prácticamente 1,5 submarinos al año, cifra que espera elevarse en el futuro hasta las 2 unidades.

Con todo, el nuevo contrato llega con un ligero retraso, pues debería haberse firmado en octubre de 2018 y todo en un momento en el que la US Navy está presionando para aumentar el ritmo de construcción ante la esperada reducción en el número de plataformas derivada de la baja de algunas últimas unidades en servicio de la clase Los Angeles. Así, se espera que el número de SSN en servicio pase de 52 a 42 en los próximos años, lo que llevará, presumiblemente, a contemplar la modernización de algunos de los submarinos más antiguos o bien a un contrato .

Los SSN clase Virginia, un modelo basado en los carísimos Seawolf, son un diseño de compromiso que, aunque aporta nuevas tecnologías tanto en la construcción como en la operación, tan solo perseguía una reducción de costes respecto a los 4.400 millones de dólares que costaba cada unidad de la mencionada clase. Con todo, han supuesto un enorme éxito para la industria naval estadounidense, ya que por una parte el objetivo principal se consiguió de forma holgada, dejando la factura en torno a los 1.500 millones de dólares en el caso de los Virginia y por otra, han demostrado unas capacidades sobresalientes.

Las Flotas Mosquito

Son, sin duda, hijos de su tiempo, capaces de ofrecer el despliegue y apoyo a unidades de Operaciones Especiales, de efectuar operaciones en aguas litorales y con una gran capacidad de carga de misiles SLCM de ataque a tierra. Alcanzar esa polivalencia no ha sido sencillo y ha obligado a relegar a segundo plano otras capacidades como la Guerra Naval o las operaciones en el Ártico, aspectos muy criticados tras haber sido básicos en las operaciones submarinas de los EE. UU. Durante décadas. Con todo, la plataforma no puede sino catalogarse de éxito superlativo y gracias a los programas de extensión de vida y las nuevas tecnologías aplicadas en diseño y operación de los reactores nucleares hacen que algunas unidades -el programa de construcción está en plena forma- vayan a mantenerse operativas hasta la década de los 70 del presente siglo, sin duda un hito.

La longevidad, la polivalencia y la reducción de costes no son los únicos logros del programa Virginia. También han incorporado tecnologías como la propulsión basada en pump-jet, la introducción de sistemas digitales basados en arquitectura abierta -reduciendo costos y plazos en su modernización- y han logrado estandarizar una plataforma muy versátil. Un punto muy trabajado, y que supone un gran avance en la construcción de submarinos, es el abandono del sistema de periscopios clásicos, pasando a un sistema de mástiles universales que evita las penetraciones del casco resistente y aporta más seguridad y capacidades digitales.