Número 12

Noviembre de 2019

 

Revista Ejércitos – Número 12

Noviembre de 2019

 

Rusia, la Rusia eterna, la Ródina, una insondable vastedad de diecisiete millones de kilómetros cuadrados para apenas ciento cuarenta y cuatro millones de almas, la mayor parte de ellas concentradas en la Rusia europea. Una potencia venida a menos, ninguneada durante más de una década desde que el sueño del Comunismo muriese a manos de unos ciudadanos que cuando finalmente despertaron, vivieron una nueva pesadilla.

Un país que, muertos los símbolos y rotas las instituciones formales e informales que habían marcado la vida soviética durante siete décadas, se sumió una vez más en una Época de la Inestabilidad similar a la que siguió a la muerte de Teodoro I Ionovich, el último ruríkida. De hecho, los postreros coletazos soviéticos, con Gorbachov haciendo las veces de Borís Godunov y Yeltsin en el papel de Kuzmá Minin, darían también para varias óperas. Con todo, su actuación, en ocasiones heroica, en ocasiones cómica y en ocasiones patética, abrió la puerta, sin necesidad de convocar un Zemski Sobor, a la “coronación” de Vladimir Putin por aclamación popular.

Una de las constantes de la Historia de Rusia es la de la alternancia entre períodos de estabilidad, casi siempre marcados por la arrolladora personalidad del dirigente que se hace con el poder (Iván IV, Pedro I, Catalina II, Vladimir Putin) y periodos de desorden que, invariablemente, terminan por unir al pueblo en torno a un nuevo líder fuerte que ofrezca seguridad. Los años 90, especialmente en la segunda mitad de la década, con la crisis económica, el auge de los oligarcas, el crimen organizado, unas Fuerzas Armadas completamente desarboladas e incapaces de imponerse en Chechenia ante un enemigo inferior, fueron una más de estas épocas tumultuosas y, como consecuencia, el país buscó refugio en la “benévola” oprichnina de Vladimir V. Putin.

Es innegable que el país, a pesar de las sanciones internacionales, el tremendo problema demográfico, el creciente retraso en el sector armamentístico y los grandes problemas sociales y políticos que afronta, ha recuperado al menos en la arena internacional, gracias a una inversión mínima, pero muy bien escogida, parte de su pasado esplendor. No cabe duda de que la Federación Rusa de hoy es un estado más respetado -y respetable- que la Rusia de finales del pasado siglo. Ahora bien, que nadie se lleve a engaño acerca de un resurgir que no es tal.

Buena parte de las supuestas demostraciones de poder que Rusia lleva a cabo, desde las publicitadas maniobras bianuales “Zapad” a las pruebas de armas estratégicas de tercer ataque o el apoyo a los rebeldes en el Donbáss son, en realidad, la constatación de la debilidad de una potencia insegura en su capacidad de disuasión e incapaz de influir sobre Kiev como antaño. Con todo, hay algo que han hecho bien: han sabido manejar la información como pocos para cambiar la percepción de gran parte de los ciudadanos del resto del Orbe, imponiendo en muchas ocasiones su narrativa en lo que debe considerarse como una auténtica guerra informativa.

En este número especial hemos podido reunir a expertos de la talla de Guillem Colom, Josep Baqués, Jesús M. Pérez Triana, Clara Chirino, Guillermo Pulido, Yago Rodríguez o Fran Matías, cada uno de los cuales intentará explicar a nuestros lectores una de las muchas caras de ese misterioso poliedro que es Rusia. Además, al ser un número especial hemos ido más allá de lo que habíamos ido nunca, hasta el punto de haber tenido que cambiar la maquetación para dar cabida a tanto contenido. Confiamos en no defraudar. Gracias a todos una vez más por estar ahí.

 

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