Canadá bota su segundo patrullero ártico de la clase Harry DeWolf

La construcción de los seis patrulleros árticos de la clase Harry DeWolf solo es una pequeña parte del ambicioso plan de construcción naval canadiense, que incluye además las nuevas fragatas Type 26

El patrullero ártico canadiense Margaret Brooke en las fases finales de su construcción en los astilleros de Halifax

 

  • Canadá ha botado la que será la segunda unidad de los patrulleros árticos de la clase Harry DeWolf, una vez entre en servicio.
  • Esta clase contará con seis unidades capaces de navegar sobre una capa de hielo de hasta 1,7 metros y dotadas con un cañón de 25mm como armamento principal.
  • La construcción de los seis patrulleros árticos de la clase Harry DeWolf solo es una pequeña parte del ambicioso plan de construcción naval canadiense, que incluye además las nuevas fragatas Type 26.

Canadá ha botado el segundo de los seis nuevos patrulleros árticos de la clase Harry DeWolf. La ceremonia de botadura del HMCS Margaret Brooke ha tenido lugar el pasado 10 de noviembre en los astilleros de Halifax, en Nueva Escocia, en la costa atlántica del país. El futuro buque, de 103 metros de eslora, había sido transferido a una barcaza sumergible el pasado 8 de noviembre, tras lo que fue botado en la cuenca de Bedford dos días después.

A partir de ahora, los trabajos continuarán con el buque atracado en puerto, en las instalaciones del astillero de Halifax, hasta que sea entregado a la Real Armada de Canadá durante la segunda mitad del próximo año. Sus pruebas de mar comenzará, eso sí, en breve, pues está previsto que el buque se haga a la mar a finales de este mismo mes.

El Ártico. La última frontera rusa

A la vez que se avanza en las últimas etapas de la construcción de este buque, Canadá continúa trabajando en las que serán la tercera y cuarta unidades de una clase que, en principio, contará con media docena de buques, siendo los próximos en botarse los futuros HMCS Max Bernay y HMCS William Hall. Está previsto que las dos primeras secciones principales del HMCS Max Bernay sean trasladadas a la grada del astillero, que ahora ha quedado libre, durante la próxima primavera.

La botadura del segundo de seis AOPS para la Real Armada de Canadá marca un hito significativo en la aplicación de la Estrategia Nacional de Construcción Naval (NSS) de Canadá y la revitalización su flota de superficie, como parte de un programa naval que contempla además la construcción de otros dos AOPS para su Guardia Costera y una quincena de buques de combate para su armada, incluyendo las nuevas fragatas Type 26.

Canadá, siempre receloso, está poniendo su granito de arena de cara a la carrera armamentística polar con sus proyecto de construcción de hasta seis patrulleros que entrarían dentro de la clasificación internacional PC-5, es decir, que serían aptos para recorrer aguas heladas durante todo el año, siempre que el grosor de la capa de hielo no supere el metro de espesor.

 

 

Movimientos en el Ártico

Estos “patrulleros” (clase Harry DeWolf) tendrán una eslora de 103,6 metros y un desplazamiento de más de 6.000 toneladas que, si bien se entiende en parte por su robusta construcción, no deja de resultar sorprendente. Basados en la clase Svalbard noruega, su coste unitario ronda 500 millones de dólares. Su misión será la de patrullar las aguas del Paso del Noroeste (la alternativa norteamericana a la Ruta del Norte) y las zonas pesqueras de la Península del Labrador. Lo tendrán difícil en caso de conflicto con otra potencia, no obstante, pues únicamente irán armados con un cañón de MK38 de 25mm y sendas ametralladoras de 12,7mm Browning M2, mientras que sus homólogos rusos cuentan, cada vez más, con armamento pesado y misiles de largo alcance.

Pero no es este el único movimiento del país de la bandera de la hoja de arce en su intención de asegurar la soberanía sobre sus aguas árticas; Ya inmediatamente después de las “conquistas” submarinas rusas de 2007, el Primer Ministro canadiense, Stephen Harper, anunció la apertura de un nuevo centro de entrenamiento para el combate en climas fríos en el puerto de Nanisivik, en Baffin. A la vez ordenaba aumentar la presencia militar en su “lejano Norte” en 900 hombres –hasta totalizar unos 5.000 rangers– y comenzaba los trámites para la construcción de dos nuevas bases militares en la zona.

Todo mientras el país continúa incrementando el número de maniobras militares en estas aguas, destacando sobremanera, cada mes de agosto, los ejercicios Nanook que envuelven a todas las ramas de sus Fuerzas Armadas. Y es que, según lo entienden en Ottawa, la política hacia el Ártico puede resumirse en “use it or lose it” , es decir, que o bien mantienes una presencia continuada o bien te olvidas, algo a lo que no están dispuestos.