Italia aprueba la segunda fase del F-35

Italia se había unido en fechas recientes al programa Tempest británico, que busca desarrollar un caza de nueva generación en la próxima década

El F-35 es hoy, incluso por encima del F-22, el caza más avanzado del mundo
El F-35 es hoy, incluso por encima del F-22, el caza más avanzado del mundo. Además, su arquitectura permitirá que siga recibiendo mejoras durante los próximos años y que se adapte a una era en la que los pilotos serán cada vez menos importantes en su función tradicional, hasta convertirse en gestores de grupos de combate mixtos formados por F-35 y UAV/UCAV. Foto - USAF

 

  • Italia ha dado luz verde a la segunda fase del F-35, extremo confirmado por el Ministro de Defensa transalpino, Lorenzo Guerini.
  • Se despejan así definitivamente las dudas sobre la participación italiana en un programa que ha sido cuestionado por algunos de los principales partidos y que ha atravesado notables altibajos en los últimos años, llegando a plantearse desde una reducción hasta el abandono del programa.
  • Italia se había unido en fechas recientes al programa Tempest británico, que busca desarrollar un caza de nueva generación en la próxima década.

Al fin, después de meses de informaciones contradictorias y de debates internos, Italia ha aprobado la segunda fase del programa F-35, como ha confirmado su Ministro de Defensa Lorenzo Guerini. La decisión ha llegado después de meses de dudas acerca del futuro de un programa del que Italia es, junto con Japón y los propios Estados Unidos, el único país en el que se fabrican estas aeronaves y ha llegado curiosamente dos meses después de que el país decidiera unirse al programa Tempest británico, que busca desarrollar un caza de nueva generación.

Cabe recordar que Lockheed Martin llegó a suspender el pasado año las entregas de los F-35 Lightning II a Italia a causa de la deuda de 389 millones de euros que el país transalpino mantenía con la empresa estadounidense, a la sazón contratista principal del programa mientras los socios de gobierno utilizaban el programa como munición en sus particulares disputas políticas.

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Como respuesta, la dirección de Lockheed solicitó a la Oficina del Programa Conjunto, encargada de coordinar el funcionamiento del programa en Italia, la suspensión de todo contacto con el Ministerio de Defensa italiano hasta que la situación no cambiase, como reveló a la prensa el Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Italiano, general Alberto Rosso, en una comparecencia en la que también aclaró que hasta el momento habían recibido 11 unidades, más una sin terminar.

Este escándalo se produjo después de meses de especulaciones acerca de la intención italiana de reducir la cantidad final de aparatos a adquirir, algo en lo que los partidos integrantes del anterior ejecutivo no se ponían de acuerdo, siendo la posición más radical la del Movimiento Cinco Estrellas, que llevaba en su programa electoral la retirada de este proyecto, lo que beneficiaría a las empresas europeas, con Airbus y Dassault a la cabeza, puesto que la renovación de su parque de cazabombarderos pasaría en el futuro de forma casi irremediable, por el futuro caza europeo o por la adquisición de más Eurofighter.

Italia entra oficialmente en el programa Tempest

Curiosamente Italia había venido reclamando hasta el momento una mayor participación en el programa, así como mayor libertad para introducir modificaciones en sus aparatos en el futuro pues, no en vano, espera hacerse con 15 aparatos de la variante B, de despege corto y aterrizaje vertical para su Marina Militare y con 75 de la variante A para su Fuerza Aérea.

 

 

Italia entra en el programa Tempest

Además de sus problemas políticos internos, que le han llevado a cambiar de gobierno hace apenas unos meses, así como de enormes presiones por parte tanto del Reino Unido y de Leonardo, por una parte, como de Alemania y Francia y Airbus por otra, Italia finalmente se decantó hace apenas dos meses por entrar en el programa británico Tempest en detrimento del FCAS. Con la participación italiana, que ya estaba representada en el programa por Leonardo, las posibilidades de llevar a buen puerto el proyecto se multiplican, no solo por la previsible inyección de capital, sino por la puerta que el país transalpino abre a la exportación internacional en un futuro.

El programa británico Tempest, liderado por la multinacional británica BAE Systems, busca desarrollar un caza de quinta generación para la Royal Air Force que debe estar en el aire en 2035. Siguiendo la estela de proyectos como el F-35 o el FCAS, se busca no solo diseñar un cazabombardero tripulado, sino un auténtico sistema de sistemas que integre aviones tripulados, drones y nuevas municiones. El programa, planteado en sus inicios como una alternativa británica al FCAS franco-alemán, ha ido creciendo en los últimos tiempos para incluir nuevos socios.

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En la actualidad, el programa Tempest se encuentra en una etapa de evaluación conceptual y tecnológica, en la que se están analizando las tecnologías disponibles en lo relativo a propulsión, materiales o electrónica y sensores, antes de dar a luz un diseño más o menos definitivo, que deberá integrar todos estos avances. Sin embargo, aunque la fase conceptual es relativamente económica, no ocurre lo mismo en los próximos estadios de desarrollo, en los que será necesaria una fuerte inversión en I+D.

Por el momento, el Reino Unido ya se ha anotado dos tantos importantes al lograr primero un acuerdo, sellado en julio por el Secretario de Defensa del Reino Unido, Penny Mordaunt, y su homólogo sueco, Peter Hultqvist que formalizaba la participación sueca en el programa y ahora, con la entrada de Italia. Además, el Reino Unido pretende flexibilizar también todo lo relativo a la búsqueda de socios tecnológicos por parte de las empresas que toman parte en el Tempest.

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Ahora el empeño es buscar nuevos socios capaces de aportar no solo recursos financieros, sino también capacidades concretas, de forma que puedan reforzar el programa en aquellos puntos en los que las empresas participantes tengan algún tipo de déficit o dificultades. No sería descabellado, en cualquier caso, que los diplomáticos británicos lograran el apoyo de otros estados de la Commonwealth, algo que hemos visto en fechas recientes con los buques de guerra y que ha permitido obtener importantes contratos a la maltrecha industria naval británica en Australia y Canadá. Por el momento, además de BAE Systems, participan del programa los ministerios de defensa británico y sueco, Rolls-Royce, MBDA, Leonardo y ahora también Italia.