La Agencia Espacial Europea disfrutará del mayor presupuesto de su historia

Se invertirán 14.400 millones de euros hasta entre 2020 y 2025

 

  • La Agencia Espacial Europea disfrutará del mayor presupuesto de su historia
  • Se invertirán 14.400 millones de euros en el periodo 2020-2025.
  • Alemania pasa a ser el mayor contribuyente, con una aportación de 3.300 millones de euros (22,9%), superando así a Francia.
  • El nuevo presupuesto permitirá financiar la próxima generación de lanzadores Ariane 6 y Vega-C, además de  Space Rider, la nueva nave espacial reutilizable de la agencia.

Reunidos en Sevilla, los miembros del Consejo de la ESA (Agencia Espacial Europea) aprobaron un presupuesto de 14.400 millones de euros para el periodo 2020-2025, el mayor aumento en 25 años y suficiente para financiar la próxima generación de lanzadores Ariane 6 y Vega-C, así como el proyecto Space Rider, la nueva nave espacial reutilizable de la agencia.

Los 22 estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) acordaron el jueves un incremento presupuestario que ha sorprendido al propio director general de la ESA, Jan Wörner, quien no dudó en expresar ante los medios su sorpresa y felicidad, pues el presupuesto supera incluso la propuesta que él mismo había entregado al congreso. Esto se ha logrado en buena parte por la renovada contribución alemana, país que aportará 3.300 millones de euros, o lo que es lo mismo, el 22,9% del presupuesto y al que siguen Francia con un 18,5% antes e Italia con un 15,9%.

Japón también tendrá armas en el espacio

El nuevo presupuesto se dedicará, además de a las misiones ya comprometidas y a los gastos corrientes de la institución, a impulsar algunos de los proyectos más ambiciosos de la historia de la ESA:

  • Gateway, la primera estación espacial en orbitar la luna, lo que permitirá a los astronautas europeos ir a la luna por primera vez.
  • Desarrollar «los primeros sistemas satelitales totalmente flexibles que se integrarán con redes 5G».
  • La misión Hera, en conexión con la NASA, para proteger la tierra de los asteroides.
  • El primer detector de ondas gravitacionales en el espacio, LISA.
  • La misión Athena de estudio de los agujeros negros, diseñada para «permitir avances fundamentales en nuestra comprensión de la física básica del Universo».
  • La misión «Marte Sample Return», también en cooperación con la NASA.
  • El proyecto de nave reutilizable «Space Rider».

La Agencia Espacial Europea se fortalece así en un momento en el que varios de sus socios, especialmente Francia, están lanzando interesantes programas militares en el espacio, destinados a garantizar la seguridad de sus sistemas de comunicaciones satelitales, entre otros aspectos.

Francia invertirá 700 millones de euros adicionales  hasta 2025 con la intención de fortalecer sus capacidades de vigilancia y equiparse con capacidades de autodefensa en el espacio, según ha anunciado su Ministra de Defensa, Florence Parly, al presentar la nueva estrategia de defensa espacial.

El Ejército del Aire también vigila el espacio

La nueva inversión se suma a un esfuerzo anterior, incluido en la Ley de Programación Militar 2019-2025 y que ya contemplaba un gasto de 3.600 millones de euros en este apartado, lo que elevará la suma total hasta los 4.350 millones y da buena cuenta de la creciente importancia del dominio espacial en la guerra presente y futura. En palabras de la propia ministra:

«Hoy en día, nuestros aliados y adversarios están militarizando el espacio. Y, a pesar de que los tiempos de reacción son cada vez más cortos, debemos actuar. Debemos estar listos».

El anuncio del nuevo esfuerzo inversor se realizó el pasado jueves 25 de julio, cuendo Florence Parly visitó el Mando de Defensa Aérea y Operaciones Aéreas (CDAOA), ubicado en la Base Aérea 942 de Lyon-Mont-Verdún, momento que aprovechó para desvelar las principales orientaciones de la nueva estrategia espacial de Francia.

Además, presentó el nuevo documento que recoge la estrategia espacial francesa y que se divide en tres apartados: Organizativo, Legal y Capacidades, poniendo así en práctica lo anunciado el pasado 13 de julio por el presidente galo, Emmanuel Macron, cuando hizo público que se conformaría un nuevo comando espacial basado en Toulouse y que entraría en servicio a partir del 1 de septiembre. Este nuevo mando estará colocado bajo la autoridad de la Fuerza Aérea, que pasará a ser Fuerzas Aérea y Espacial y se encargará de coordinar, por tanto, todos los activos dedicados al espacio, al menos en su vertiente militar.

India desarrolla armas antisatélite (ASAT)

Con un equipo de 220 personas, el nuevo Mando Espacial aumentará gradualmente su actividad y responsabilidades, hasta ahora en manos de otras agencias gubernamentales hasta estar en pleno funcionamiento a partir de 2025.

Para implementar su estrategia espacial se requieren además nuevos cambios legales que especifiquen la capacidad de este organismo para dirigir operaciones espaciales militares, pero también que definan lo que se entiende por ello, pues hasta ahora nada de esto ha sido recogido en los textos legales franceses.

Además del nuevo comando, se pretende también mejorar las capacidades de defensa espacial ante una perspectiva cada vez más compleja y en la que el número de países con armas ASAT operativas o en fase avanzada de pruebas no deja de crecer, como pudimos ver a propósito de la prueba india hace solo unos meses. Para ello se ha anunciado un nuevo programa que integrará las capacidades de vigilancia y defensa activa.

Actualmente Francia es una de las pocas naciones que tiene sus propias capacidades de vigilancia espacial, gracias a los radares Graves y Satam, así como a los telescopios CNRS y Ariane Group. Lejos de conformarse con ello, están diseñando el sustituto del Graves con el fin de proteger los satélites militares, además de integrar cámaras de vigilancia en los satélites de comunicaciones Syracuse y de trabajar en el desarrollo de nano-satélites de patrulla que serán lanzados al espacio a partir de 2023. Estos estarán dotados de sistemas láser e incluso cinéticos, pero no estarán pensados para un empleo ofensivo, contra otros satélites, sino únicamente defensivo, destinados a neutralizar amenazas que puedan afectar a los satélites que deben defender.